Panorama Católico

Pedofilia

El doble rasero de los medios mundanos sobre un mismo problema. Y las ilusiones de muchos clérigos sobre la “amistad” con el mundo… que no duda un instante en utilizar ese procedimiento para ensuciar a la Iglesia.

Para los poderosos, 
los crímenes son los que otros cometen.

Noam Chomsky

El mundo moral actual no tiene 
ninguna objeción particular contra el vicio; 
pero sí una insuperable repugnancia 
a escuchar que se mencione al vicio 
por su verdadero nombre.

William M. Thackeray

Parece que todo empezó el 23 de Enero de este año. Ese día los agentes de la agencia de Investigaciones de Seguridad Interior (Homeland Security Investigations o HSI) dependiente de Inmigración y Aduanas (Inmigration & Customs Enforcement o ICE), arrestaron a un tal Brian Farnelli, nada menos que jefe de policía del Departamento de Mount Pleasant de Nueva York. ¿Los cargos? Violaciones a la ley que prohíbe la tenencia y distribución de pornografía infantil.

Cuarenta y un días más tarde, arrestaron al rabino Samuel Waldman, un maestro de estudios judaicos en Brooklyn, por utilizar Internet para ofrecer y diseminar videos de pornografía infantil.

El 8 de Abril fue detenido Kenneth Garner, enfermero del Centro médico del condado de Westchester, por promover actos sexuales entre menores de edad.

Nueve días más tarde detuvieron a Eduardo Salcedo Urzola, también de Brooklyn, por poseer y distribuir películas de pornografía infantil.

El 28 de Abril les tocó el turno a Aaron Young – un paramédico residente en Queens – y a Wong Yu – un oficial de policía residente en Ozone Park – ambos acusados de distribución del mismo tipo de pornografía.

Once días más tarde cayó preso Jonathan Silber – un dirigente de Boy Scouts – por posesión y distribución de lo mismo.

Hagámosla corta: en total, durante el llamado “Operativo Caireen” que se extendió dese el 4 de Abril hasta el 15 de Mayo de este año, las autoridades de Nueva York arrestaron a 71 personas; la mayoría por posesión y distribución de pornografía infantil pero varias también por la directa confección de esa clase de material y por promocionar actividades relacionadas con el mismo. En las palabras de T. Hayes Jr. – agente especial a cargo del HSI de Nueva York: “La mera cantidad de individuos sospechados y confirmados de dedicarse a la explotación sexual de niños, identificados a lo largo del Operativo Caireen, es estremecedora y la profesión de muchos de los acusados resulta desconcertante. Ya no podemos presuponer que las personas que se degradan para abusar de los niños son vagos desempleados. Claramente, esta actividad criminal ha alcanzado proporciones epidémicas.”  [1]

Sí. Realmente. La profesión de las personas involucradas en estos hechos de pornografía infantil llama la atención. Un jefe de policía y un oficial de policía, un enfermero, un paramédico, un dirigente de Boy Scouts y, además, entre las 71 personas detenidas figuran al menos un arquitecto y un piloto de líneas aéreas. Pero ¿también un rabino?  

Samuel (Shmuel) Waldman, además de rabino, es maestro en un colegio de niñas. Por otra parte, es autor del libro Beyond a Reasonable Doubt: Convincing Evidence of the Truths of Judaism. [2] Con todo, no es el primero y mucho menos el único en ser acusado de esta clase de actividades relacionadas con niños menores de edad. Sucede que Shmuel Waldman es de Brooklyn y la comunidad judía ultra-ortodoxa de ese distrito de Nueva York es la mayor del mundo fuera de Israel. Y no solo es una comunidad muy numerosa sino también una comunidad fuertemente segregada y cerrada sobre sí misma. Tan cerrada que mantiene su propio tribunal de justicia – el Beit Din – que responde a una legislación religiosa especial – la Halajá – y, en los últimos años incluso ha instituido su propia policía comunitaria: el Shomrim. [3]

En estas condiciones no es de extrañar que la relación entre esta comunidad y las autoridades de Nueva York haya sido, y en gran medida continúe siendo, bastante conflictiva. En los casos de abuso sexual de menores, específicamente, varios han acusado a los enclaves ultra-ortodoxos judíos de Brooklyn de obstruir durante décadas la acción de la justicia a fin de “proteger la imagen” de la comunidad. La acusación incluso ha recaído sobre el fiscal del distrito de Brooklyn, Charles Hynes, a quien se acusa de prestar más atención a las posibles repercusiones electorales de su gestión sobre los votantes judíos – de quienes depende su cargo – que a los casos efectivamente denunciados. 

El hecho es que hasta fines de los años 2000, en Brooklyn solo una pequeña parte de los casos de pedofilia llegó a los tribunales normales. Después, según un informe de la oficina del fiscal de distrito, entre Abril de 2009 y Noviembre de 2011 se realizaron 85 arrestos de los cuales en el año 2012 aún quedaban pendientes 47 casos. De los 38 casos cerrados, 6 habían ido a juicio, 23 terminaron en acuerdos con la fiscalía y 9 en sobreseimientos. 

Estas estadísticas no satisfacen a las víctimas. El rabino Yosef Blau, un ortodoxo moderado, sostiene: “Los rabinos continúan, en un grado desafortunado, protegiendo al sistema. La batalla es por el encubrimiento. Contra eso es lo que estamos luchando ahora”. Ben Hirsh, un abogado de las víctimas, afirma: “El fiscal de distrito se ha mostrado muy reticente en llevar estos casos a juicio. Recientemente se ha vuelto un poco más agresivo debido a la presión de los abogados y las críticas de la prensa. Pero sigue comportándose de un modo inconsistente con la forma en que trata los casos no-ortodoxos.”   

El caso más emblemático en este sentido es el del rabino Yehuda Kolko. Este religioso fue constantemente protegido por sus pares durante más de 30 años. En 1984 unos 10 rabinos se reunieron para tratar los múltiples casos de pedofilia denunciados por las víctimas de la escuela rabínica para niños en la que trabajaba. La resolución del encuentro fue la de no hacer nada ya que, admitiendo los hechos, la escuela podía ser acusada de encubrimiento. Un año más tarde se constituyó un Beit Din para examinar los cargos contra Kolko pero el dueño de la escuela consiguió hacer suspender las sesiones luego de tan solo un día de actuación. En un segundo Beit Din las víctimas fueron tan efectivamente amedrentadas que no apareció ninguna de ellas y Kolko pudo seguir ejerciendo libremente sus actividades.

Lo hizo hasta 2006 en que, al final, terminó siendo procesado por pedofilia. No obstante, se le permitió admitir tan solo dos cargos menores. En consecuencia, por medio de un acuerdo con la fiscalía, el rabino terminó siendo condenado meramente a 3 años de libertad condicional y su nombre ni siquiera fue inscripto en el registro de delincuentes sexuales. Algo que difícilmente satisfaga a víctimas como, por ejemplo, a David Framowitz quien, muchos años después de haber sido abusado por Kolko e incluso después de haber emigrado a Israel, todavía afirma: “Solía decirme a mí mismo: «No fue mi culpa; no voy a dejar que esto arruine mi vida.» Te mantienes ocupado y vas a trabajar y tienes una vida familiar normal. Pero siempre está allí. Es como una pesadilla que nunca se va. No importa lo intensamente que trate de apartarla, su cara siempre está allí.” [4]

Se me dirá que estos casos afectan solamente a una minoría de rabinos. Es cierto. Pero los casos de pedofilia de sacerdotes católicos han afectado también solo a una minoría de sacerdotes de la Iglesia Católica. Sobre un total de más de 410.000 sacerdotes en el mundo [5], desde el año 2004 la Iglesia Católica expulsó por pederastia a 848 y sancionó a algo más de 2.500. [6] La cantidad de sacerdotes católicos involucrados en estos crímenes no llega ni al 1% del total.

Y no obstante, el tratamiento público y mediático en ambos casos ha sido muy diferente, por decirlo con la mayor suavidad posible. En los últimos años – aún cuando desde el papado de Francisco la Iglesia recibe un trato algo más “amistoso”, al menos en ciertos países – cualquier falta cometida por un miembro de la Iglesia Católica ha sido divulgada a los cuatro vientos en todos los tonos críticos imaginables y prácticamente en todos los medios del planeta. El 5 de mayo pasado en la misma ONU un comité comparó el abuso sexual cometido por sacerdotes católicos con actos de tortura. [7] 

No es que esté en desacuerdo en considerarlo una forma de tortura, pero frente a esto, ¿alguno de ustedes oyó jamás mencionar los casos de Waldman y Kolko, a los cuales todavía podríamos agregar los casos de Aron Boruch Tendler, Edward Schlaeger, Avraham M. Leizerowitz, Mordechai Gafni, Moshe Eisemann, Gabriel Ohayon, Yaakov Menken, David Lipman, David Kaye, Asher Dann, Peter Braunstein, Nachman Borenstein y muchos, muchos otros? [8] Esta disparidad en el tratamiento de la información no deja de plantear toda una serie de preguntas políticamente muy incorrectas. Por decir lo menos.

Así y todo, con ser grave, éste no es el mayor problema. El mayor problema está en las palabras arriba citadas de T. Hayes Jr. cuando afirma: “Claramente, esta actividad criminal ha alcanzado proporciones epidémicas.

Porque, si esto tiene realmente proporciones epidémicas uno, hasta involuntariamente, no tiene más remedio que acordarse de los últimos períodos de Grecia y de los peores momentos del Imperio Romano. 

Lo malo es que el proceso tiene un nombre muy desagradable.

Se llama decadencia.

Un fenómeno que se ha presentado en todas aquellas culturas que cayeron por la barranca de la degradación para terminar saliendo del escenario de la Historia.
 

Notas
(Todas las páginas web mencionadas se hallaban activas al 24/05/2014)  
[1] – Cf. la página oficial de la ICE 
[2]- Más allá de una duda razonable: Pruebas convincentes de las verdades del judaísmo. Disponible en amazon (en inglés): 
[3]- Cf. http://www.theguardian.com/world/2012/mar/29/brooklyn-da-orthodox-jews-cover-up?intcmp=239
[4]- Cf. New York Magazine,  Artículo: On the Rabbi’s Knee.
[5]- Cf. http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31563
[6]-Cf. http://www.voanoticias.com/content/vaticano-reconoce-cientos-de-curas-pederastas/1909414.html
[7]- Cf. http://www.jornada.unam.mx/2014/05/06/mundo/019n1mun
[8] – Cf http://theawarenesscenter.blogspot.com.ar/2008/01/history-of-child-abuse-neglect-and.html

 

Fuente: Denes Martos blog

Comentario Druídico: La tesis del autor queda ampliamente probada y no hay porqué pedirle que vaya más allá de su propósito. Pero se puede agregar:

1) que la pedofilia es una actividad en la que participan muchísimos homosexuales y sin embargo se la separa de la homosexualidad prolijamente en los medios que dan tanta bulla sobre este tema.

2) que el porcentaje de sacerdotes culpables o sospechados de este delito nefando sea bajo en relación con el total, no exime de considerar con mucha preocupación el estado moral del clero católico. 

3) que hay una diferencia entre ocultar un delito a) por complicidad, b) por temor a las consecuencias legalels sobre una institución, c) por temor al escándalo producido en las almas. Los motivos son de muy diversa consideración moral. Y también hay que diferenciar entre un ocultamiento seguido de medidas para erradicar el vicio de un ocultamiento permisivo y alentador de los criminales. Aunque se puede discutir largamente la conveniencia de lo primero, lo segundo resulta inadmisible y convierte a los que guardaron silencio en cómplices. Un punto que no pareció materia de debate en el proceso de canonización de Juan Pablo II. 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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