Panorama Católico

Persecución Persistente -y actitud ejemplar-.

La Liga Anti Difamación (ADL) -de la logia masónica B´Nai Brith– es
aquella entidad internacional que hace pocos años se opuso ferozmente a
la distribución de la película “La Pasión”, dijo el Arzobispo. Conviene
recordar que el film traducía únicamente un relato ceñido a los pasajes
del Nuevo Testamento, de las últimas horas de Jesucristo en la tierra.
Por eso, aunque no sorprenda la actitud, produjo especial sorpresa el
triste empeño de borrar la memoria de Cristo; como producto de una
inquina personal.

La Liga Anti Difamación (ADL) -de la logia masónica B´Nai Brith– es
aquella entidad internacional que hace pocos años se opuso ferozmente a
la distribución de la película “La Pasión”, dijo el Arzobispo. Conviene
recordar que el film traducía únicamente un relato ceñido a los pasajes
del Nuevo Testamento, de las últimas horas de Jesucristo en la tierra.
Por eso, aunque no sorprenda la actitud, produjo especial sorpresa el
triste empeño de borrar la memoria de Cristo; como producto de una
inquina personal.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Presente La Liga Antidifamación ha sido la fuerza principal detrás de un proyecto de ley del Estado de Colorado (EEUU), que obligará a las obras católicas de caridad, a contratar personas con creencias religiosas o prácticas morales contrarias a la religión. Dicho engendro, conocido como HB 1080, propone que ninguna entidad religiosa que recibe asistencia del Estado pueda discriminar por razones de "religión u orientación sexual" al momento de contratar empleados (cfr. ACI, Denver 23.1.08). Se trata como se ve, de un rebuscamiento hipócrita, aliado ahora con la poderosa orientación homosexual. Por supuesto, salvo ese increíble matiz, en sí el ataque no es novedoso. Lo infrecuente -y causa de confortación- ha sido la respuesta frontal del arzobispo de Denver, Mons. Charles J. Chaput, O.F.M., quien acaba de denunciar el intento de la Liga Anti Difamación. Algo poco común, bien lo sabemos, en otros lados. Donde suelen callarse los acosamientos y cualquier difamación del catolicismo, en homenaje a una sumisa convivencia y a los diálogos al margen del Nombre del Señor.

Memoria La Liga Anti Difamación (ADL) -de la logia masónica B´Nai Brith– es aquella entidad internacional que hace pocos años se opuso ferozmente a la distribución de la película “La Pasión”, dijo el Arzobispo. Conviene recordar que el film traducía únicamente un relato ceñido a los pasajes del Nuevo Testamento, de las últimas horas de Jesucristo en la tierra. Por eso, aunque no sorprenda la actitud, produjo especial sorpresa el triste empeño de borrar la memoria de Cristo; como producto de una inquina personal. Igualmente, por supuesto, las acusaciones de antisemitismo. Vale decir la difamación, precisamente a causa de que el film se fundaba en los cuatro Evangelios; según profirió la Liga Antidifamación. Recuérdase que la B’nai B’rith también se oponía a que los pesebres de Navidad tengan connotación religiosa en los EEUU.
Experiencia sepulcral Pero mucho más grave que lo de Colorado, fue en nuestro país lo de Catamarca. Provincia en la cual fue suprimida la enseñanza religiosa (prescripta por su Constitución e impartida con beneplácito público) al ser impugnada por la DAIA (una simple entidad comunitaria israelita). Nada pudo ser más injusto y dañino. Y otro ejemplo del arrinconamiento católico. Al impedirse una vía de propagación del Evangelio, en pleno énfasis de la “Nueva Evangelización”. En tanto entre los pastores mudos persistía el silencio sepulcral. Nada más exacto: sepulcral. Ninguna explicación posible podría devolver la tranquilidad a los fieles. Y menos –si es que se esgrimiera como excusa- el famoso “diálogo” donde claudican o se maquillan las máximas verdades.


Resalta para su imitación el ejemplo de Mons. Charles J. Chapul.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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