Panorama Católico

Perversión Sexual: se aprobó la ley en la Argentina

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Escribe Juan Olmedo Alba Posse


Desprecio

El Senado de las coimas impunes, de las sumisiones y omisiones desvergonzadas; con esa autoridad moral, ha aprobado casi por unanimidad la ley de Educación Sexual. La afrenta ocurre precisamente cuando el país exhausto se derrumba junto con los vestigios “institucionales” y la educación se extravía en manos de un ideólogo marxista de “excelentes relaciones eclesiásticas” (según dijera –sin desmentidos- el embajador en el Vaticano). Si por naturaleza no le compete al Estado ejercer la docencia, cuánto menos en un tema íntimamente unido a la formación moral; que por cierto desprecia. Este ataque a la más tierna edad de los niños, no puede ocultar un designio perverso disfrazado del celo por la prevención de enfermedades venéreas y embarazos precoces… Es lo que ha promovido desde el principio el Gobierno con el símbolo del obelisco de Buenos Aires revestido del gigantesco profiláctico. Lo ha hecho a través de los ministros de Salud y de Educación; como también del mismo Presidente de la República, que en su última gira electoral se dedicó a repartir por el interior del pais, el adminículo para la cópula estéril y “segura”.


Escrúpulos

En tanto la cúpula eclesiástica que abandonara al hermano Obispo cuando solitariamente se interpuso contra designios semejantes, se distrae en absurdas escaramuzas con el Poder -magnificadas además- y provenientes de escrúpulos cívicos como los que desvelan al ex Obispo de Iguazú. Así, sin mayor esfuerzo y entre las burlas del jefe del Estado a la sotana, esta ignominia –que se veía venir- ha quedado consolidada. Esto señala trágicamente la extrema agudización de los estertores de la patria.


¿Qué de bueno pueden enseñar los servidores de un ministro que, sin vergüenza, repartió en las escuelas aquel volumen sobre prevención del Sida con juegos didácticos pornográficos? … Se puede asegurar que la aplicación de esta ley despertará amoralmente el impulso hacia la práctica sexual intensiva y descontrolada, cuya propia fuerza lleva a proponer como ejemplo de las niñas, la felicidad de las más activas practicantes –las “trabajadoras” del sexo-; y para los varones, la suerte de los travestis y demás congéneres privilegiados por el decreto 1086/05.


Tenebroso

Una reflexión surge con ímpetu: ¿A quién puede satisfacer tanto rebuscamiento –precisamente contra la inocencia infantil- sino al mismísimo Homicida desde el principio?


El Señor nos ampare, nos conceda un Profeta y nos dé fuerza para la resistencia civil.

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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