Panorama Católico

Pío XII: La Importancia del Bautismo de los Niños

Un acto de amor puede bastar al adulto para conseguir la gracia santificante y suplir el defecto del bautismo, sin embargo, cuanto menos es el necesitado capaz de ayudarse y de salvarse por sí mismo, entonces es fácil comprender la grande importancia de atender el bautismo de un niño, privado de todo uso de razón y que se encuentra en grave peligro o ante una muerte segura.

El Bautismo, particularmente en caso de urgencia

Un acto de amor puede bastar al adulto para conseguir la gracia santificante y suplir el defecto del bautismo, sin embargo, cuanto menos es el necesitado capaz de ayudarse y de salvarse por sí mismo, entonces es fácil comprender la grande importancia de atender el bautismo de un niño, privado de todo uso de razón y que se encuentra en grave peligro o ante una muerte segura.

El Bautismo, particularmente en caso de urgencia

Si lo que hasta ahora hemos dicho toca a la protección y al cuidado de la vida natural, con mucha mayor razón debe valer para la vida sobrenatural que el recién nacido recibe con el bautismo. En la presente economía, no hay otro medio para comunicar esta vida al niño, que no tiene todavía uso de razón. Y, sin embargo el estado de gracia en el momento de la muerte es absolutamente necesaria para la salvación: Sin él no es posible llegar a la felicidad sobrenatural y a la visión beatífica de Dios. Un acto de amor puede bastar al adulto para conseguir la gracia santificante y suplir el defecto del bautismo; al que todavía no ha nacido o al recién nacido éste camino no le está abierto.

Si se considera, pues, que la caridad hacia el prójimo impone asistirle en caso de necesidad, que ésta obligación es tanto más grave y urgente cuanto más grande es el bien que hay que procurar o el mal que hay que evitar, y cuanto menos es el necesitado capaz de ayudarse y de salvarse por sí mismo, entonces es fácil comprender la grande importancia de atender el bautismo de un niño, privado de todo uso de razón y que se encuentra en grave peligro o ante una muerte segura.

Sin duda, este deber obliga, en primer lugar, a los padres, pero en los casos de urgencia, cuando no hay tiempo que perder, y no es posible llamar un sacerdote, os toca a vosotras el sublime oficio de conferir el bautismo. No dejéis, pues, de prestar este servicio caritativo y de ejercitar este activo apostolado de vuestra profesión. Que os sirva de aliento y de estímulo la palabra de Jesús: “Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mateo 5, 7) ¡Y qué misericordia más grande y más bella que asegurar al alma del niño -entre el umbral de la vida que apenas ha nacido y el umbral de la muerte que se apresta a pasar- la entrada en la eternidad gloriosa y beatificante!

Discurso Dirigido al congreso de Obstétricas Católicas.
20 de Octubre de 1951

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
10/07/2009 a las 10:52 pm

COMO ES POSIBLE TANTA MENTIRA

COMO ES POSIBLE TANTA MENTIRA SRES.

UN NIÑO SEGURAMENTE VE DIRECTO AL REINO DE LOS CIELOS, PUES NO HAY PECADO EN EL. LOS ADULTOS NECESITAMOS DE ESE ARREPENTIMIENTO Y BAUTIZO PARA EL PERDON DE NUESTROS PECADOS.

 



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