Panorama Católico

Población china y solución final: el modelo que inspira a Kirchner

La primera economía mundial y potencia no constitutiva del “eje del mal” aplica sus métodos para mantener el equilibrio macroedemográfico.

Fuente: Hong Kong, LifeSiteNews.com,
datos tomados de un artículo de Hilary White.

La primera economía mundial y potencia no constitutiva del “eje del mal” aplica sus métodos para mantener el equilibrio macroedemográfico.

Fuente: Hong Kong, LifeSiteNews.com,
datos tomados de un artículo de Hilary White.

Li Shimei, ciudadana de la China Comunista, tenía un hijo, y contrariando las leyes del Estado quedó embarazada, de mellizas para colmo, por lo cual fue perseguida hasta que las fuerzas sanitarias del Estado Democrático Popular de la China lograron llevarla a un hospital a fin de hacerla abortar. Sus dos hijas llevaban ya siete meses de gestación. En medio de un forcejeo por medio del cual las fuerzas sanitarias la conducían al quirófano, extrañamente Li Shimei cayó desde el piso segundo del hospital de Shuguang, muriendo a causa de las heridas, lo mismo que sus dos pequeñas no nacidas, las cuales de todos modos ya estaban condenadas a muerte.

Esto ocurrió en la ciudad de Hefei, al este de la China.

China tiene la tasa de abortos y esterilizaciones más alta del mundo. La antigua región del Cantón, actualmente denominada Guandong debió cumplir en 2001 la “tasa” de abortos y esterilizaciones   estipulada por el   Estado a fin de que los datos macrodemográficos “cierren”. Para ello llevó a cabo unos 20.000, forzosos, por cierto, afirman activistas militantes en favor de los derechos humanos.

Otra técnica para poner en caja los nacimientos es inyectar una sustancia letal en la cabeza del bebé apenas asoma durante el parto. La tercera y más costosa de las conocidas es matarlos de hambre en supuestos refugios de huérfanos.

Ante el comunismo chino y las técnicas de control de la natalidad que estamos importando en la región hispanoamericana, Oliver Twist es realmente un relato de comedia musical. Casi deberíamos cantar las loas del “capitalismo salvaje”.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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