Panorama Católico

Polonia, el Obispo Wielgus y Roma

El penoso episodio sigue bajo la lupa de diversos analistas. Don Pedro Rizo, columnista habitual de Minuto Digital, nos da una perspectiva amplia de la situación polaca basada en información de primera mano.

Por Pedro Rizo
PRIZOMD@hotmail.com

«De Polonia saltará la centella
que preparará al mundo para mi última venida».
(Cristo a Santa Faustina Kowalska).

El penoso episodio sigue bajo la lupa de diversos analistas. Don Pedro Rizo, columnista habitual de Minuto Digital, nos da una perspectiva amplia de la situación polaca basada en información de primera mano.

Por Pedro Rizo
PRIZOMD@hotmail.com

«De Polonia saltará la centella
que preparará al mundo para mi última venida».
(Cristo a Santa Faustina Kowalska).

Para los españoles las noticias de Polonia deberían despertarnos un mayor interés que lo detectado en los medios. La actualidad asombrosa, espectacular de la Catedral de Varsovia ensombrece el recuerdo de otro insólito acontecimiento registrado en la sede de la Unión Europea. Me refiero al día en que el diputado Prof. Matías Giertych, padre del actual Vice-Primer Ministro del gobierno polaco, Roman Giertych, defendió las razones de nuestra guerra contra el comunismo y en defensa de la fe católica, alabando sin ambages la figura del caudillo Franco, victorioso en ella. La explosión polaca de limpieza de masones y de comunistas reaviva en España, a treinta y un años del extinto Movimiento, la misma necesidad de limpieza respecto a los reservorios aún activos de ardientes amancebamientos entre comunismo, masonería y algunos miembros de nuestra Iglesia. Para mejor opinar veamos primero algunos datos.

La población de Polonia es de 38,2 millones de habitantes, de los que el 95% se confiesa católico. (Igual a 36,3 M). Circunscripciones eclesiásticas hay 45, con 10.114 parroquias y, aparte, 800 centros pastorales. La grey polaca se cuida por 133 obispos; esto es, a más de dos por circunscripción; a través de 29.000 sacerdotes seculares activos y casi 25.000 religiosos, cuyo total de 54.000 da 672 fieles para cada ordenado. A esto se deben sumar más de mil laicos pertenecientes a institutos seculares y 14.418 catequistas. Sin duda, la guinda la ponen los seminaristas de los que se contabilizan 1.803 menores y 6.427 mayores. Centros propiedad de la Iglesia o que son dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Polonia, son: 33 hospitales, 244 ambulatorios, 267 hogares para ancianos o inválidos, 538 orfanatos y guarderías, 1.820 consultorios familiares más otros centros para la protección de la vida. También la Iglesia polaca ha fundado 1.462 centros especiales de educación o reeducación social, que ella sostiene. Un total de 315.698 alumnos asisten a los 1.726 centros de educación católicos, en edades que van del jardín de infancia a la universidad. (Fuente: Oficina de prensa del Vaticano) Para contraste la Iglesia española, y la de bastantes paises europeos, se ve en la triste necesidad de vender templos o alquilarlos para eventos ajenos a la fe.

Esta regeneración de la Polonia católica tiene algunos protagonistas que merecen mención. Así, la Liga de Familias Polacas, artífice de la desaparición del aborto, de la cual es miembro el Prof. Giertych, y los hermanos gemelos Lech Kaczynski y Jaroslaw Kaczynski, aupados —cosa que no se dice en las reseñas— a la cúpula del poder por el apostolado combativo de Radio Maria, esa emisora que el Nuncio no ha conseguido desmontar. Así, también, el único diario católico de gran alcance, “Nasz Dziennik”, con una tirada de más de medio millón de ejemplares. Del mismo modo, mencionaremos al P. Rydzyk, S.J., creador de una escuela superior en la misma ciudad de Torun donde existe una importante Facultad de Periodismo a la que ellos proveen de alumnos. (En lugar de nido de comunistas, como fuera la de Madrid, aquella está regida por un claustro de profesores católicos.) Su inauguración fue posible por los donativos y aportaciones de los polacos de todos los paises a donde emigraron. Con lo dicho, que no es todo, más “la penúltima audacia” de una estación de TV por satélite, podremos entender el interés de manchar y desprestigiar a una Iglesia que ha desmontado el monopolio rojo de los medios de comunicación. (Fuente: Harcerstwo Polskie).

No hablaremos de Mons. Stanislaw Wielgus sin antes presentar a algunos personajes, entre ellos el Nuncio. Este diplomático, legado del sucesor de San Pedro, a pesar de su larga permanencia en el cargo, diecisiete años, fue aparentemente incapaz de conocer que a Monseñor Wielgus le acusaba un historial de colaboracionismo con el régimen verdugo de su patria desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1995. Y eso a pesar, también, de que en esos diecisiete años gozó del favor de personajes influyentes del aparato político de Polonia, como lo es y lo fue el señor Adam Schechter, poderoso magnate de la prensa, masón miembro de la “Torcida Rueda”, judío y agente del MOSAD, factotum del diario más vendido en Polonia, el Gazeta Wyborcza. (Fuente: H.P).

Nada sorprende, pues, que el pasado mes de mayo, este nuncio mintiera a toda la nación en unas declaraciones contra Radio María en las que aseguraba que tanto el Secretario de Estado como el Papa la habían condenado. Ante semejante infundio, inmediatamente desmentido, los obispos le hicieron callar para siempre y su cualificación quedó por los suelos, haciendo buenos a nuestros Dadaglio o Innocenti; hay quien piensa, incluso, que no se habría atrevido a arremeter contra Radio María de no contar con el consenso de alguna parte de la Curia vaticana. En todo caso, como si hubiera un plan, el Nuncio siguió adelante en la zapa, impávido en su afán de colocar en la cúpula de la Iglesia polaca a Wielgus, como hombre de futura fácil coacción. ¿Qué explicación tiene la Secretaría de Estado para haber mantenido a semejante anfibio, o refinado inepto? Un nuncio “long-play” con diecisiete años de misión en Varsovia, muy anterior a la “Mesa Redonda” de 1989, a las elecciones de 1995, a las del año 2000, a la llegada de Benedicto XVI, a… ¿Puede nadie creer que el nuncio no tenía una carpeta Wielgus bien informada? Nos azoran los porqués, pero más nos urgen las respuestas que expliquen lo que pasa en la Roma de San Pedro para protagonizar el descrédito de una consagración forzada hasta el absurdo… al menos, aparentemente. Para encontrarlas habremos de mirar por encima de la desconcertante babosería de algunas crónicas.

 

Monseñor Wielgus

 

Todavía el jueves, 4 de enero —sería nombrado canónicamente Arzobispo de Varsovia el día 5—, S.E. Stanislaw Wielgus negaba haber sido agente de la policía y del espionaje soviéticos. Así lo afirmó en el periódico del citado Adam Schechter. Atendamos ahora a lo que sigue. Efectivamente, en cierto modo el obispo dijo verdad al negar su colaboración con el KGB, pero el viernes, 5 de enero, le presentaron un documento en el que figuraba su firma aceptando la cooperación con la agencia Sluzba Bezpieczenstwa (SB), la antigua filial polaca del KGB. De esta manera Mons. Wielgus sí que había mentido con mayor culpa, pues la peor mentira es la que se escuda en otra ocultación. Era agente de la KGB a través de la SB, de la misma manera que son agentes de las políticas y foros comunistas internacionales los militantes del Partido de cualquier parte del mundo. Y aún más porquería fue decir, ya descubierto, que sólo pretendió disponer de permisos para viajar al extranjero en razón de sus investigaciones científicas. O sea, que se ensució la conciencia sólo por disfrutar de privilegios al mismo nivel que la Nomenklatura de los tiranos comunistas, y sobre el sufrimiento de los sacerdotes perseguidos por servir a Jesucristo. Bien sabemos que Dios es el único conocedor de lo hondo de las conciencias y de sus evoluciones hacia el arrepentimiento. Pero, a partir de que la falta, o la traición en este caso, se probó y se confesó, los que no somos Dios deberemos cuidar de que por la caridad no entre la peste a través de quien mostró egoísmos, o —suavicemos— debilidades, que le incapacitan. Sorprende del Papa Benedicto XVI que enquistara su fallo en tanta indecisión. Como siempre, se orquestará una ristra de disculpas y correcciones que desorienten el juicio hasta, quizás, canonizarle… Todo es posible. Pero será como querer tapar el sol con un dedo.

Monseñor Wielgus era figura de prestigio que ofrecía muy buen Currículo para un pueblo católico como el polaco; de ahí las protestas de sus inocentes fieles. En cuanto investigador se dice que ofreció buenas obras de Historia de la Filosofía; además, ejerció durante nueve años la rectoría de la Universidad Católica de Lublin y, durante otros siete años, fue buen obispo en la noble sede de Plok, cercana a Varsovia. (Fuente: H.P) Pero lo que el secreto guardaba era devastador para todo mérito: firmar documentos de ignominia cuyas justificaciones son inadmisibles, en cuanto que eran compromisos de informador al servicio de los peores enemigos de su patria, de sus compatriotas y de la Iglesia universal. Nada borrará que colaboracionistas como él dieron fuerza a los comunistas para asesinar a militantes cristianos. Quiénes, nadie lo sabe, pero aunque no fuera ninguno colaboró del lado de los que podían asesinarlos… Las atenciones logradas fueron como aquel botón que apretó Ricardo en “La Barca sin pescador”, de Casona, pues gozó de favores que el Partido no da sin garantía de remunerarse, de lo cual probablemente en estos día le llegaba el momento.

Lo que resulta difícil de digerir —razones ignoradas habrá, suponemos— es que 24 horas antes de su nombramiento, conociendo desde un mes atrás todo el informe, Benedicto XVI mantuviera su nombramiento hasta el punto de que las nuevas pruebas obligaron al recipiendario a leer en plena solemnidad de su entronización, urbi et orbi, una carta dirigida al Papa con su renuncia irrevocable. Vergüenza de la otrora maestra en diplomacia es que, todavía, Mons. Bertone dijera que se trataba de una manipulación de papeles sin crédito alguno. ¿Cómo sin crédito alguno si el propio acusado los reconoció verdaderos? Increíble pillada de nivel de incompetencia. ¿Y qué decir de los salvadores del honor de la Iglesia? Ese corresponsal de un diario madrileño, controlado con capital de fuentes semi-divinas, diciéndonos que el Papa le aceptó la dimisión “de manera fulminante”. ¡Presentada de modo que nadie, ni el Papa, pudiera rechazarla, en la Catedral y en el momento de su toma de posesión…!

En estas cosas es importante entender cómo el mal no es servido solamente a través de demonios manifiestos, sino que su mayor éxito lo alcanza con figuras de prestigio —que él ayuda a prestigiar más alto cuanto más beneficio espera— a las que sabe podrá sentar sin sospechas en tronos decisivos. De esto hay en la Iglesia mucho que sacar a la luz, por más que sus perjudicados protesten que es falta grave contra el Espíritu Santo. (En el Catecismo se nos ordena oponernos a esta imbecilidad.) Pero es todo lo contrario, pues las perplejidades surgen en racimo y se multiplican los misterios sin descifrar. L’Osservatore romano se quejaba de que desde poderes extremistas (?) se había pretendido desprestigiar al Vaticano y calumniar a la Iglesia polaca. Ya está aquí la llave mágica de todas las huidas: la acusación de calumnia, siempre como boomerang desesperado ¿Pero no fueron el nuncio y el Secretario de estado los que insistieron, ya sobre mar arbolada, en promover a un sospechoso de colaboracionismo? Por tanto, son ellos los que desprestigian a la Iglesia polaca, al Papa y a sí mismos. A todo esto, es curioso, qué poco sobresale en el caso el Cardenal Juan Bautista Re, Prefecto de la Congregación para los Obispos, excepto por haber declarado, como quien se lava las manos, que él nada sabía del tema. ¿Y el Papa sí, desde un mes antes?

Ciertamente, escándalo inédito e inimaginable. Ahora nos quedan en el zurrón estos retratos posibles. Uno, que los 133 obispos de Polonia, sanos en el 95%, quieren limpiarse de topos. Otro, que en el Vaticano haya quienes quieran meter arena en la maquinaria de la Polonia de católicos valientes y decididos a enjugar su reciente historia. Y otro más, que estas cosas prueben que la cultura católica puede restaurar una nación, entusiasmándola mucho más que la revolución “de ése que es la nada” pero engaña como nadie a través del apátrida, del neutral y el multiusos.

He de cerrar el artículo, mas no lo haré sin gritar en homenaje agradecido: ¡Viva Polonia! ¡Adelante, polacos!

Fuente: Minuto Digital

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
19/04/2010 a las 9:40 pm

De Polonia saltará la centella que preparará al mundo
¿ Saltó?

El asesinato del presidente Lech Kaczynski, su esposa María, y la cúpula de su gobierno tal vez detone algo urbi & orbi.



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