Panorama Católico

Presentación de Libros: Los Ombuses de Falucho

Juan Luis Gallardo, Los Ombuses de Falucho – Reedición

Juan Luis Gallardo, Los Ombuses de Falucho – Reedición
Introducción del Autor a la Segunda Edición

La primera edición de Los Ombuses de Falucho apareció en 1974. O sea casi un cuarto de siglo atrás. Y tuvo una andadura afortunada, pues fue una de las cinco obras finalistas del Premio Strega República Argentina, junto con Abadón, el Exterminador, de Ernesto Sábato; El Laberinto, de Manuel Mujica Láinez; Los Tumultos, de María Granata (que sería ganadora) y El Libro de Arena, de Jorge Luis Borges. Amén de ello, mereció algunos comentarios favorables que transcribo a continuación.

En una carta escrita en papel azul dijo Victoria Ocampo: …Si usted se propone entretener y rescatar la importancia de la gente común, de las cosas cotidianas y de los pueblitos que yo conocí en mi infancia, lo ha logrado. Y el recuerdo de Ágatha Christi y de Devon (a poco de recordar Tapalqué, Pirovano, Bahía Blanca, que podían haber sido Pergamino, El Socorro) le dan al libro un sabor que siempre está en los escritos de quienes hemos vivido esa doble vida (ese grand écard) de una estancia y de Europa.

Es algo muy nuestro, tal vez muy de ciertas familias que (lo quisieran o no) fueron las bases del país en que hoy vivimos y que se encamina hacia un futuro bastante imprevisible.

Aclaro que yo, por entonces, no conocía Europa.

En tres fojas de otra carta dijo Julio Irazusta: Estimado colega: leí su interesantísima novela. Y quiero agradecerle, no sólo la atención que tuvo conmigo al obsequiarme un ejemplar, sino además el placer que me procuró su lectura.

Sus cuadros de costumbres lugareñas son magníficos. Yo, que pasé mi lejana juventud en un pueblo de provincia (que entonces apenas tenía diez mil habitantes, aunque ahora sobrepasa el décuplo de esa cifra) puedo apreciar su acierto al describir un mundillo de esos, en que todos se conocen e incluso se tratan a veces como amigos, pese a las diferentes posiciones que ocupan en la sociedad. Algunos de sus caracteres son de carne y hueso: el edil Petrini, su hijo el Estudiante, el viejo cura de la parroquia, el joven estanciero y su hermana, la hija del cantinero del Club están admirablemente pintados.

Y el interés de la trama que ha sabido urdir, hasta llevarla a una crisis dramática que parece no poder tener sino un trágico desenlace, es tan grande como el que inspiran sus personajes.

Debo decirle con sinceridad que la intrusión de los Extraños Visitantes me desilusionó. Esperaba el encontronazo entre los bandos enfrentados en un conflicto tan bien planteado, que podía tener una solución dependiente de factores exclusivamente locales.

A mí me tocó ser testigo de uno similar que habría merecido una reconstrucción como la que Ud. ha hecho del ocurrido, ficticia o realmente, en “Los Ombuses de Falucho”: el 1º de Mayo de 1921, cuando el obrerismo enardecido por la demagogia de Irigoyen y los priores de la revolución rusa se enfrentó con una burguesía pueblerina con sentido de defensa propia, choque del que resultaron varios muertos. Uno de los episodios en que los conatos zurdos cesaron para muchos años.

Por supuesto que comprendo el propósito de la “parábola” de la tercer parte. Pero a mí me hubiera gustado que Ud. le dedicara al tema de los utopistas otra fábula tan bien lograda como “Los Ombuses de Falucho”.

No creo extemporáneo agregar un detalle que Ud. tal vez ignore, referente al famoso árbol que se considera símbolo de la pampa. En Entre Ríos, en la ruta que va de Gualeguay a Diamante, a los dos lados del camino hay montes de ombúes por espacio de varias decenas de kilómetros. Valdría la pena averiguar algo sobre ese fenómeno.

Sin más felicita a Ud. por su novela y lo saluda con su mayor consideración su admirador y colega.

También me escribió Mario Amadeo, diciendo: Estimado Juan Luis:… Aparte, por supuesto, de agradecerle el envío de “Los Ombuses” y la cariñosa dedicatoria, quiero expresarle una vez más mi entusiasta admiración por sus dotes de escritor. En este nuevo libro ellas se perfilan aún con mayor vigor que en sus obras anteriores y lo colocan en la línea de nuestros grandes autores costumbristas. En “Los Ombuses” la pintura de la vida lugareña y de sus personajes más característicos llega –puede decirse- a la perfección. Por otra parte, el gracejo de fina estirpe, que es uno de sus principales rasgos literarios, suaviza y endulza un poco la amargura subyacente en un panorama donde no faltan la chatura y la mezquindad. General Falucho (expresión arquetípica de la “pampa húmeda” o sea de la porción más rica y vital del país) nos muestra toda la rutina, la inercia, las pequeñeces que los argentinos debemos superar para realizar la tan proclamada gran nación que pudimos y que acaso todavía podamos ser. En todo caso, su novela apunta a mostrarnos con sutil ironía pero con descarnada crudeza lo que debemos dejar de ser.

Ignacio Braulio Anzoátegui, por su parte, estampó con su preciosa letra, casi de imprenta: Querido Juan Luis: Muchísimas gracias por “Los Ombuses” (q. dicho sea en mi descargo, recién he recibido hará diez días a gatas).

Es un libro buenísimo: lleno de realismo sano y de ejemplar soltura; un pedazo vivo y sangrante de esta desgraciada provincia porteña q. nos ha tocado en suerte sobrellevar. Tu “Faluchazo”, más q. una tomadura de pelo (como podría hacerlo cualquiera de esos costumbristas de hoy), es un clamor (como sólo puede hacerlo un patriota de los q. saben lo q. es sufrir).

Te felicito. Y te abraza tu amigo

Por último, como remate de esta serie de consideraciones tan halagadoras como desmesuradas, me permitiré reproducir la rescensión publicada por el padre Leonardo Castellani en la sección literaria de Clarín, el jueves 13/III/75 según aclara el cura en una nota manuscrita, colocada al margen del recorte que me hiciera llegar.

El poeta autor de Frida nos ha dado otra novela excepcional dentro de la rica novelística argentina, Los Ombuses de Falucho, de Juan Luis Gallardo.

El autor ha insertado en el retrato minucioso de un pueblito bonaerense, hecho a lo Payró, un final épico que lo vuelve una parábola, exagerada e imposible tal vez, pero no absurda. El todo está envuelto en una sorna suave que lo vuelve sátira y en un cariño escondido que lo vuelve patriotismo.

La vida menuda de un pueblito rural es llevada al heroísmo por la amenaza de un organismo internacional al modo de la ONU, que habiendo logrado la supresión de las patrias quiere llevarse por delante a un viejo ombú, que es como el genio local y la figura de la añorada patria argentina; y la población entera, incluidos los dos curas, se apresta a resistir cerrando los ojos a un ejército internacional grandísimo. La parábola inspirada en el patriotismo no puede prometer nada, por supuesto: la nivelación apátrida y arreligiosa del mundo futuro podrá seguir adelante pero queda marcada y estigmada. Lo que vendrá no sabemos; sólo quedamos enterados de lo que debiera venir; y empapados de una pura obra de arte narrativo, trazada por un poeta que es un gran artista.

A través de la editorial BAESA, Los Ombuses fue publicada por mi amigo José Luis Atienza, periodista entonces y sacerdote hoy, que ejerce su ministerio en España y a quien muchos amigos argentinos aún añoramos, pese a que haga bastantes años que dejó el país. Y, si bien la obra se agotó rápidamente, ya parecía que aquella edición sería la única que merecería. Hasta que un grupo de sanjuaninos, jóvenes y animosos, resolvió arrancarla del olvido afrontando la aventura de esta nueva tirada. Vaya mi reconocimiento para ellos y mis mejores deseos de que la iniciativa no les resulte ruinosa.

¿Conserva actualidad mi novela? No lo sé. Aunque dos circunstancias permitirían arriesgar una respuesta afirmativa. La primera consiste en haber acertado yo al advertir respecto al dañino fenómeno que luego conoceríamos como mundialización. La segunda se vincula con la reaparición de los guerrilleros en la escena pública nacional. Regreso indiscutible, aunque su manera de operar no sea la misma de los años 70.

Juan Luis Gallardo
Adquiéralo en Montecassino Libros

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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