Panorama Católico

Primeras declaraciones de las nuevas autoridades de la FSSPX

Si bien el Capítulo General continuó hasta el fin de la semana, el martes 11 de julio se conocieron las autoridades que gobernarán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Como es sabido, el Superior General ha sido reelegido por otros 12 años. Pero se han renovado los miembros del Consejo General. Reproducimos la primera entrevista, dada a la agencia de noticias oficial, DICI.

Si bien el Capítulo General continuó hasta el fin de la semana, el martes 11 de julio se conocieron las autoridades que gobernarán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Como es sabido, el Superior General ha sido reelegido por otros 12 años. Pero se han renovado los miembros del Consejo General. Reproducimos la primera entrevista, dada a la agencia de noticias oficial, DICI.

R. P. Lorans: Este martes 11 de julio de 2006, se han reunido, en el seminario de Ecá´ne, los cuarenta miembros del Capítulo – de hecho siguen reunidos, ya que el Capítulo continuará hasta el fin de semana. Monseñor, Ud. acaba de ser reelegido como Superior General por un período de doce años. Ud. ya ha sido Superior General por doce años y ahora le han elegido para otro término de doce años. ¿Cuál es su impresión? ¿Contaba Ud. con esto? Ciertamente, en la Fraternidad, no hay candidaturas o campañas políticas. ¿Qué impresión le ha causado esta elección? ¿La ve Ud. como un signo de confianza o como una nueva carga?

Mons. Fellay: Es ciertamente un signo de confianza. Exactamente cada doce años hay una elección, para la cual los miembros del Capítulo juran ante Dios que elegirán a quien ellos estiman debe gobernar la Fraternidad. Por lo tanto, esta elección es ciertamente un signo de confianza. Pero la suya es, por supuesto, una pregunta difícil de contestar. Uno no debe hablar demasiado acerca de uno mismo o en su propio favor. Obviamente, después de doce años, me dije, “Bien, ahora puedo descansar un poco”, porque la carga no es ligera. Pero parece que deberé continuar… En todo caso, estoy muy contento.

R. P. Lorans: ¿Qué espera Ud. de sus Asistentes, no sólo de acuerdo a los estatutos, pero también personalmente?

Mons. Fellay: Según los estatutos, los Asistentes “asisten”. Su primer deber es dar consejo. Ellos forman, junto con el Superior General, el Consejo General. Deben ayudar en la dirección de la Fraternidad. Es cierto que la Iglesia insiste mucho, por un lado, acerca de la responsabilidad personal. La Iglesia es jerárquica, monárquica. Existe, por lo tanto, una grave responsabilidad que recae sobre una persona. Pero, por otro lado, la Iglesia es también prudente y sabe muy bien que esta autoridad debe ser rodeada por protecciones, ayudas, ayudantes para ejercer su gobierno. Es bien sabido que cuatro o seis ojos ven mejor que dos. De ésta manera, el Superior puede tener una visión más completa de las cosas – mucho más que si permaneciera solo. Así, para las decisiones importantes, la Iglesia exige, en sociedades como la nuestra, una decisión del Consejo. En esas ocasiones, las Asistentes tienen una voz propia, que cuenta para la validez de los actos. Cuando uno busca en las leyes la función específica de los Asistentes en el Consejo, se encuentra poca especificación. Los Asistentes deben asistir, y eso es algo muy amplio, que deja una gran libertad de acción, de interacción entre el Superior y sus Asistentes para el buen funcionamiento de la Fraternidad.

R. P. Lorans: R.P. Pfluger, usted acaba de ser elegido primer Asistente de la Fraternidad San Pío X. Nacido en 1958 y ordenado en 1984, Ud. ha ocupado diversos puestos. Fue prior en Basilea y luego, en 1989, superior del distrito de Suiza. Fue superior del seminario en Zaitzkofen en 1991 y después de nuevo superior de Suiza. Desde 2004, Ud. ha sido superior del distrito de Alemania. ¿Pensó Ud. en éste momento, “Ahora soy Superior al lado del Superior General. ¿Qué debo hacer?”

R. P. Pfluger: Ha sido, sobre todo, una sorpresa. Pero creo que todos estos años como Superior me han dado cierta experiencia con respecto a los sacerdotes, a sus necesidades y sus preocupaciones. Si ahora, aprovechando estas experiencias, puedo dar consejo a la Casa Generalicia, creo que esto puede ser una ayuda para la Fraternidad.

R. P. Lorans: Ciertamente, ciertamente… ¿Qué recuerdo personal tiene Ud. de estos años de ministerio? ¿Cuál ha sido para Ud. el ministerio más interesante?

R. P. Pfluger: Debo reconocer que los mejores tiempos han sido cuando yo fuí prior. Uno puede trabajar directamente con aquellos que le han sido encomendados, los fieles. Pero mi primer año como sacerdote, junto al R. P. Kocher, fue el más importante. Junto a él conocí una casa bien organizada, viviendo los estatutos de la Fraternidad. Eso me ayudó a comprender la importancia del priorato, de la vida de comunidad. Luego vinieron los años como Superior. Yo era muy joven, pero con estas diversos cargos pude ver casi todos los aspectos: la importancia del seminario, los problemas de los priores, de los fieles, de los sacerdotes jóvenes, que están un poco perdidos en el mundo. Todo eso me ha dado cierta comprensión de lo que es más importante para la Fraternidad: la armonía (como decía Mons. Lefebvre) entre la perfección, la santificación del sacerdote y el apostolado. Esta armonía es muy importante para la Fraternidad – el armonizar esos dos elementos que son el objetivo de todos los institutos religiosos, de todas las congregaciones.

R. P. Lorans: Muchas gracias… y buena suerte.

R. P. Pfluger: (Riendo) Gracias, y rece por nosotros.

R. P. Lorans: Ahora me dirijo al segundo Asistente, que también fue elegido hoy, el R. P. Alain-Marc Nély. Nacido en 1950 y ordenado en 1984, Ud. ha sido director adjunto y profesor de filosofía en la escuela St. Joseph-des-Carmes. Después, a partir de 1994 hasta 2004, Ud. fue prior-decano de Marsella, y desde 2004 ha sido superior del distrito de Italia. Le hago la misma pregunta que al R. P. Pfluger: ¿Qué recuerdo conserva Ud. de estos años de sacerdocio? ¿Cuál ha sido la experiencia más enriquecedora?

R. P. Nély: Sobre todo, la experiencia con los jóvenes, la enseñanza, la transmisión de lo que recibimos en el seminario – la materia que enseñé durante esos diez años, pero más especialmente los cursos de doctrina, que son, para mí, como sacerdote, lo más importante. Luego, el contacto con otra clase de apostolado, en una ciudad muy vital en el sur de Francia, con una iglesia hermosa, con un priorato importante y un número lo bastante grande de fieles como para poder dar a todas las ceremonias el mayor esplendor, gracias a su participación en la liturgia, en los coros, en las procesiones. Eso ha sido una gran consolación. La última nominación, en Italia, me ha dado la ocasión de ponerme al servicio de los sacerdotes. Como Mons. Lefebvre fundó la Fraternidad para los sacerdotes, ésta nominación ha sido un signo de confianza por parte de los superiores – un signo de confianza que ha sido renovado por mis hermanos en el sacerdocio por la elección que han hecho hoy. Pienso que tener esta posibilidad de consagrar una vida sacerdotal al servicio de nuestros hermanos en el sacerdocio es ya como alcanzar una cumbre.

R. P. Lorans: Cuando Ud. ocupaba esos puestos, ¿no se decía Ud. acaso, “Ah, si el Superior supiese…” Y ahora, Ud. es Asistente del Superior General y tiene autoridad. ¿Qué va a hacer?

R. P. Nély: (Riendo) Haré lo mejor que pueda. Pero como los Superiores tienen mucho que hacer y la Fraternidad ha crecido mucho en estos últimos años, creo que debemos perdonar a los Superiores que las circunstancias no les hayan permitido hacer lo que querían hacer cuando debía ser hecho.

R. P. Lorans: Una vez más, muchas gracias, y rezamos por Ud.

Fuente:Dici.org

Comentario Druídico: Si bien los términos de la entrevista son más o menos protocolares, llama la atención la rapidez con que se ha comunicado la reelección y las nuevas autoridades han dado señales, ad intra y ad extra. Tanto los miembros y la feligresía de la FSSPX, así como las autoridades romanas y los simpatizantes criptotradicionalistas (muchos forman parte de la jerarquía de la Iglesia) esperaban con ansiedad estas definiciones. El movimiento tradicionalista tiene un peso relevante en la vida de la Iglesia hoy, y la congregación fundada por Mons. Lefebvre es, a pesar de sus apenas 500 sacerdotes, el centro gravitatorio de este movimiento, para propios, enemigos y disidentes.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *