Panorama Católico

Propuestas alternativas a las conclusiones de Aparecida

Propuestas alternativas a las conclusiones de los obispos en la reunión de la CELAM en Aparecida realizadas por un “laicado maduro”. Reproducimos las conclusiones y agregamos debajo de cada una de ellas nuestra propuesta laica madura:

Dicen los obispos en Aparecida:

Propuestas alternativas a las conclusiones de los obispos en la reunión de la CELAM en Aparecida realizadas por un “laicado maduro”. Reproducimos las conclusiones y agregamos debajo de cada una de ellas nuestra propuesta laica madura:

Dicen los obispos en Aparecida:

En Medellín y en Puebla terminamos diciendo «CREEMOS». En Aparecida, como lo hicimos en Santo Domingo, proclamamos con todas nuestras fuerzas: CREEMOS Y ESPERAMOS.
Esperamos…
Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía.

Proponemos los laicos maduros…

Ser miembros vivos de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, fieles a Cristo, a su doctrina y unidos como sarmientos a la vid que nos nutre con su gracia santificante.

Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.


Creer firmemente y poner toda esperanza en la adorable persona de Nuestro Señor Jesucristo, el Verbo encarnado y Redentor del mundo, y recibir de Él el fuego de la caridad ardiente que emana de su Sacratísimo Corazón.

Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.

Reunirnos en torno al sagrario para adorar a Nuestro Señor sacramentado, de cuya gracia esperamos vivir como hermanos y apóstoles.

Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión.

Recordar siempre el mandato apostólico: no somos ni de tal ni de cual, sino de Jesucristo.

Promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.

Poner nuestra esperanza en el cielo: “mi reino no es de este mundo”, a la vez que trabajar con todas nuestras fuerzas para que en cada familia, parroquia, colegio o comunidad natural se instaure el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.


Imitar a la Santísima Virgen María, modelo de virtud para todos los fieles, en especial de las virtudes femeninas: modestia, solicitud, espíritu de sacrificio, pureza, humildad, mansedumbre, decoro, misericordia, firmeza en la fe, alegría en la adversidad, esperanza en la tribulación, caridad frente al agravio.

Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.

Rogar a Dios para que podamos ser siempre merecedores de las bienaventuranzas, en particular la pobreza de espíritu, o el espíritu de pobreza, que nos abrirá las puertas del cielo. Practicar la limosna, las obras de misericordia y ver en el prójimo la imagen de Cristo.

Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos.

Seguir el ejemplo de los grandes apóstoles de la juventud, inspirados por su lema: dadme almas, quedaos con lo demás.

Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino.


Volver a valorar el mandato que presidía los atrios de los templos hasta hace algunas décadas: "salva tu alma". Rezar intensamente por los pecadores, las almas del Purgatorio, por los sacerdotes y religiosos que deben ser instrumentos de santificación del mundo.

Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.

Pedir la gracia de ser fieles a los votos matrimoniales, y a las obligaciones que con ellos hemos contraído los casados: cooperar con Dios en la generación de la vida y en la educación de los hijos para el cielo. Postergar toda otra ambición, por lícita que sea, a las obligaciones familiares.

Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes.

Amar al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios.

Avanzar en el diálogo ecuménico «para que todos sean uno», como también en el diálogo interreligioso.

Ir y predicar a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. El que crea se salvará. El que no crea se condenará.

Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.

Volver al espíritu de los evangelizadores de América viviendo con santa audacia según el mandato evangélico y las normas morales que nos enseña el Magisterio de la Iglesia. Proclamar el Reinado Socia del Cristo.

Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.

Hacer uso virtuoso de los bienes naturales que Dios nos ha regalado para sustentar nuestras necesidades, con espíritu de pobreza, castidad y obediencia a los mandamientos. Recordar siempre que el mayor bien natural que Dios dio al hombre es su propia vida y que el resto de la naturaleza está al servicio de las necesidades de su sustento.

Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Amar al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios.

¡Que este Continente de la esperanza también sea el Continente del amor, de la vida y de la paz!
Aparecida – Brasil, 29 de Mayo de 2007

Que la Santísima Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América nos fortalezca en la Fe, la Esperanza y la Caridad.
Buenos Aires, 20 de junio de 2007, Día de la Bandera Nacional Argentina, que nos señala con los colores de la Inmaculada y el Sol de Cristo la guía de su destino.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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