Panorama Católico

Que el amor de la Verdad no nos haga perder la verdad del Amor

HOMILIA DEL DÍA DE PASCUA, 12 DE ABRIL DE 2009

Pronunciada por Mons. ALFONSO de GALARRETA

Misa Mayor de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, La Reja, Argentina

(archivo de audio)

  

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Un pasaje saliente de la homilía

(…) Si tuviera que dar un solo consejo, una sola recomendación, hoy día a todos los fieles es que la perseverancia y la fidelidad en este combate tremendo que nos toca llevar, dependen no solamente de la fidelidad en la Fe, sino y también esencialmente de nuestra esperanza y de nuestra caridad. La Fe es absolutamente necesaria. Sin ella no puede haber ni esperanza ni caridad. Y es precisamente lo que le pasa a la mayoría de la gente, que, o no tiene fe o tiene una fe falsa, errónea. Y por gracia de Dios tenemos la verdadera Fe, y hemos permanecido firmes en la verdadera Fe.

Y por eso los grandes peligros y tentaciones para nosotros son de abatimiento, de derrotismo, de desesperanza, de desesperación… cuando esa Fe no está acompañada de la Esperanza cristiana, que es la fortaleza más sobrenatural, puesto que radica en la voluntad misma.

Y la otra gran tentación es caer en la tristeza, en la acedia,  la amargura… y lo que es peor, el celo amargo. Esos son los peligros que nosotros sufrimos. Y no basta conservar la Fe. Hay que conservar la Fe que es operante por la caridad. Esa es la única que salva.

HOMILIA DEL DÍA DE PASCUA, 12 DE ABRIL DE 2009

Pronunciada por Mons. ALFONSO de GALARRETA

Misa Mayor de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, La Reja, Argentina

(archivo de audio)

  

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Un pasaje saliente de la homilía

(…) Si tuviera que dar un solo consejo, una sola recomendación, hoy día a todos los fieles es que la perseverancia y la fidelidad en este combate tremendo que nos toca llevar, dependen no solamente de la fidelidad en la Fe, sino y también esencialmente de nuestra esperanza y de nuestra caridad. La Fe es absolutamente necesaria. Sin ella no puede haber ni esperanza ni caridad. Y es precisamente lo que le pasa a la mayoría de la gente, que, o no tiene fe o tiene una fe falsa, errónea. Y por gracia de Dios tenemos la verdadera Fe, y hemos permanecido firmes en la verdadera Fe.

Y por eso los grandes peligros y tentaciones para nosotros son de abatimiento, de derrotismo, de desesperanza, de desesperación… cuando esa Fe no está acompañada de la Esperanza cristiana, que es la fortaleza más sobrenatural, puesto que radica en la voluntad misma.

Y la otra gran tentación es caer en la tristeza, en la acedia,  la amargura… y lo que es peor, el celo amargo. Esos son los peligros que nosotros sufrimos. Y no basta conservar la Fe. Hay que conservar la Fe que es operante por la caridad. Esa es la única que salva.

San Agustín tienen alguna frase que ya alguna vez les he citado, pero que me place recordar hoy: es una oración que le hace a Dios y le dice: “Señor, envía mitigationes, envía dulzura a mi corazón para que el amor de la verdad no me haga perder la verdad del amor”. Y creo que podríamos agregar pedirle a Nuestro Señor su gracia para que ese amor de la verdad que tenemos ¡porque lo tenemos! no nos haga perder la verdad de la Esperanza y la verdad de la Caridad. Porque esa Verdad en quien creemos es Dios, es Nuestro Señor Jesucristo, y Él es nuestra Esperanza. ¡Esa es la Verdad!

Surrexit Christus, spes mea… Todo lo puedo en aquel que me conforta. Y creer en Nuestro Señor Jesucristo es creer en su bondad, en su misericordia. Es creer en su omnipotencia y es creer en sus promesas. Ninguno de los que me ha sido dado por el Padre me será arrebatado, ¡ninguno!  Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Yo estaré con vosotros, todos los días, hasta la consumación de los siglos, hasta el final. ¡Y todos los días!

Y creer en la verdad es creer en la Caridad. Porque Dios es caridad. Y la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección de  Nuestro Señor Jesucristo son la manifestación, sencillamente, del amor de Dios por nosotros, y del amor de Jesucristo por nosotros. Credidimus caritati, hemos creído en la caridad, dice San Juan. Pues, ¡creamos en la Caridad, creamos en el amor de Dios y vivamos en consecuencia! (…)

 

 

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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