Panorama Católico

Qué hacemos con el ecumenismo

Como el lecho de Procusto, el ecumenismo nos queda corto de un lado o del otro. Para llevarnos con los ortodoxos tenemos que volver al menos a las mejores tradiciones litúrgicas, porque con el Novus Ordo no nos toman en serio. Para llevarnos con los anglicanos, tenemos que aceptar a sus obispas y clero homosexual…

Escribe Marcelo González

Como el lecho de Procusto, el ecumenismo nos queda corto de un lado o del otro. Para llevarnos con los ortodoxos tenemos que volver al menos a las mejores tradiciones litúrgicas, porque con el Novus Ordo no nos toman en serio. Para llevarnos con los anglicanos, tenemos que aceptar a sus obispas y clero homosexual…

Escribe Marcelo González

En Cardenal Kasper, nada amigo de estas páginas, acaba de advertir a los líderes de la Iglesia de Inglaterra que la ordenación de “obispas” enfriaría mucho, aunque no hasta la ruptura, el diálogo ecuménico entre la Iglesia Católica y el anglicanismo. Se ve que no le hicieron caso porque la nueva “obispa primada” de los EE.UU. no solo es tal sino también partidaria de la tolerancia de la homosexualidad.

Crujen las paredes del anglicanismo, ya bastante dividido históricamente. De hecho un obispo sueco ha decidido pasarse al catolicismo, rama tradicionalista. No le convence el parecido de gran parte del clero latino con aquello de lo que está huyendo en busca de la verdad de Cristo. Abjurará de sus errores en breve.

Por otra parte, el arzobispo norteamericano Raymond Burke, prelado particularmente generoso a la hora de conceder permisos para el uso del rito latino tradicional en su diócesis, opina que el modo más efectivo de llegar a un acercamiento ecuménico con los ortodoxos es volver a las formas litúrgicas más tradicionales. “Me parece que para los ritos Orientales, y los de las iglesias ortodoxas, la reforma litúrgica posterior al Concilio, su expresión concreta, está tan desnuda de elementos trascendentes, sacros, que les resulta difícil reconocer en ella una relación con sus liturgias eucarísticas”.

Bien, un obispo que ve, por fin, lo que tantos fieles de a pie venimos viendo. La Iglesia se despuebla porque se ha descangallado la Misa, con ella el sacerdocio, la fe que expresa la liturgia y la vida moral que se sustenta en la sacramental. Al punto tal que ni los ortodoxos ya nos guardan respeto en temas litúrgicos… y con razón.

Algunos analistas piensan que el Papa Benedicto espera la resolución del Capítulo General del la Fraternidad San Pío X, que tendrá lugar la semana entrante, a partir del 12 de julio. En él se elegirá (o reelegirá) superior general, asistentes y se definirá la política institucional para los próximos 12 años, espacio que media entre cada capítulo ordinario.

Según estas fuentes, una vez establecida la cúpula tradicionalista, el Papa procederá a “hacer un gesto” significativo en el orden litúrgico. Algo ansiado por él, pedido por los tradicionalistas y que le permitiría presentar un perfil litúrgico más serio en las conversaciones con los ortodoxos, un tema que obsesiona al Papa. Una suerte de carambola a tres bandas.

Son, por cierto, los dichos de quienes dicen saber hacia dónde apunta el Papa, basados en ciertas señales de su entorno, como el leve giro hacia posiciones más tradicionales del Card. Kasper y algunas declaraciones del recientemente nombrado miembro de Ecclesia Dei, el Primado francés, Card. Ricard.

No aventuraremos opinión en esta materia, tan solo decimos lo que se dice. Pero si en algo podemos esperar el máximo empeño de Benedicto XVI será en materia litúrgica.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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