Panorama Católico

¿Qué pasa en Roma?

Una de las inquietudes que hace sufrir a los católicos preocupados removiéndolos como bajo el influjo de un intenso prurito espiritual, es saber que está pasando en Roma, en la Santa Sede.

Escribe el Editor y Responsable

Una de las inquietudes que hace sufrir a los católicos preocupados removiéndolos como bajo el influjo de un intenso prurito espiritual, es saber que está pasando en Roma, en la Santa Sede.

Escribe el Editor y Responsable

Nos decía hace poco uno de ellos: “Ratzinger era mejor prefecto de la Fe que Papa”. Traducción: no tiene condiciones de gobierno. Otro: “está atenazado por la amenaza de cisma de los franceses”. Léase: el episcopado de ese país, al menos un número importante de sus miembros, importante en número y en jerarquía ha dicho que ante ciertas medidas, como el anhelado Motu Proprio, cambiarían el letrero de sus sedes y donde antes decía “católica” pondrían otra denominación, quizás “protestante” o más posiblemente “conciliar auténtica”.

Rorate Caeli, un interesante blog norteamericano refiere la opinión del P. Claude Barthe: El Papa se toma largos tiempos para decidir. Busca el consenso. Y de paso menciona dos versiones del M.P. (Motu Proprio), una “propia” y otra retocada por Ecclesia Dei. De donde podemos volver a los dichos del jefe del tradicionalismo, Mons. Fellay: “ni motu ni proprio”, o sea, no se mueve nada, y lo que se discute quita al documento el carácter de “propio” del Papa. Es un documento donde todos meten la cuchara.

Claro que si fuera para bien, poco importaría que fuera “propio”. Importaría que "fuera".

El caso Wielgus

El Arzobispo polaco que sirvió a la KGB, versión local y debió renunciar ante la publicación de las pruebas el mismo día de su entronización en la sede titular de Varsovia (y posteriormente seguro cardenal y primado) puede ser visto de muchos modos. Reacción sana de los anticuerpos polacos, trampa al pontífice, una muestra de la tesis primeramente citada: incapacidad para gobernar… Inclusive todas ellas en simultáneo no se repelen necesariamente.

Sandro Magister acaba de publicar un interesante artículo en su blog Chiessa, ahora también en castellano, donde parece querer exculpar al Pontífice del traspié enumerando una considerable cantidad de casos de “topos” en el clero polaco, muchos de ellos muy próximos al propio Juan Pablo II. Lo que se dice es alarmante, lo que se sugiere, más aún. Queda por descubrirse la identidad de ciento “Seneca”, nombre de guerra de un espía que habría formado en la Casa Pontificia bajo el papa Woytila. ¿Una amenaza? También se dice que Magister aspira a ser el Messori del Papa Ratzinger y que su defensa no está exenta de algún interés personal. Pero esto no desmerece los datos.

El amigo Pedro Rizo, desde El Minuto Digital sostiene que al Papa ha tropezado con una burocracia que se evidencia en la sospechosamente larga permanencia del nuncio papal en Polonia, quien no podría haber ignorado al menos los rumores sobre Wielgus. También ha contribuido, dice Rizo, la impericia de Bertone, nuevo Secretario de Estado en funciones restringidas desde septiembre, dado que el Card. Sodano sigue allí, como si no hubiera renunciado. Finalmente en el lavatorio de manos de Mons. Re, a cargo de la Congregación vaticana de los obispos que ha dicho estas o parecidas palabras: “Yo no sabía nada”. Curiosa disculpa para el responsable del área y principal consejero del Sumo Pontífice en la materia.

Lo cierto es que los colaboradores del Papa no lo ayudan. Vean, sinó, el preciso artículo de Vittorio Messori sobre los dichos del Card. Hummes, recientemente asumido Prefecto del Clero. “El celibato no es un dogma”. Obvio. Pero dicho por un funcionario que asume, en las circunstancias actuales de la Iglesia… es un revulsivo y mueve a todo tipo de especulaciones.

Papa Hamlet

Así se lo ha denominado al Paulo VI, un hombre que además de tener un historial de manejos poco leales para con Pío XII desde la Secretaría de Estado y luego desde el la Arquidiócesis de Milán, asumió el pontificado padeciendo reiteradas traiciones de los episcopados y de sus funcionarios. Recordemos el sonado caso de la Logia P2, que desvalijó la Iglesia bajo la ingenua aquiescencia del Papa Montini. El caso de sus llamados al orden en materias tan graves como la liturgia (Mysterium Fidei), moral (Humanae Vitae), o la comunión en la mano, la cual condenó a la vez que indultó donde “se había impuesto” por la fuerza de los hechos, Holanda particularmente. Este documento fue usado para introducir en todo el mundo lo que condenaba. Sí, ha leído bien, se lo usó para introducir lo que condenaba. Y Paulo VI ha sufrido, ha dicho lo del “humo de Satanás” que no es poco, pero no ha hecho nada, o no ha podido, o no ha querido. Por decir lo menos: ha vivido atormentado entre aquello que causaba o permitía y los resultados, que lo horrorizaban…

¿Es Benedicto otro Papa Hamlet?

No parece, sino más bien un papa dividido por sus ideas de juventud y su formación y su amor al Concilio, que chocan contra la percepción de la realidad que sus treinta años de alto funcionario de la Curia Romana y Pontífice le muestran inexorablemente. Dicen que ha dicho: “el episcopado alemán es una porquería”. Si es verdad, no puede ignorar que no es el único.

Recientemente ha llamado (a pesar de que la prensa lo ha mostrado de otra manera) a la Comisión Permanente de la Asamblea Episcopal Argentina: le ha dicho –al estilo romano- ustedes se cuentan entre los episcopados más inútiles que tengo. Y la realidad ha sido indirectamente confirmada a los pocos días, por la Marcha por la Vida en los EE.UU. donde cinco cardenales e innumerables obispos presidieron una protesta de dos millones de manifestantes en contra del aborto. Algo impensable hoy en la Argentina y quizás en la católica Hispanoamérica toda. Al menos allá se defiende una trinchera. Aquí, nada.

Benedicto tiene casi 80 años. ¿Qué expediente resulta más eficaz para neutralizar su acción a favor de la liturgia y de otros temas que considera prioritarios (además de la línea ecuménica que sigue siendo política de estado y bien del gusto neomodernista)? ¿Qué expediente resulta más eficaz que trabar todo lo que no es del paladar de la secta neomodernista a la espera de que la biología haga su proceso y el Papa se muera? Ninguno. Presionar, maniatar y esperar, mientras preparar un sucesor. Que no los sorprenda el cónclave como en 2005, sin candidatos. Desgastar la autoridad, ya de por sí muy disminuida, del Pontífice. Son 40 años de colegialidad y 25 de un papa que “dejó hacer” en la Curia Romana, valiéndose del recurso de su carisma personal. ¿Cómo se sacude el Papa Benedicto una carga así? Un papa que, además, no gusta de “imponerse”.

Humanamente parece no tener salida. “Ellos”, los que quieren la “nueva Iglesia” tienen casi todo en sus manos. Salvo la mitad de la cabeza del Papa, y naturalmente a Cristo. No es un Papa Hamlet, sino un papa hemipléjico.

Hemiplejía funcional de la autoridad

Aquí llegamos pues a un punto de conclusión: medio Papa quiere mover el brazo contra los enemigos de la Iglesia, pero es la parte paralizada. El otro medio papa funciona de un modo que no molesta. La parte paralizada, sin embargo, no es irrecuperable. Lo demuestra el documento sobre el “pro multis” que vio la luz contra viento y marea. (Pero hasta ahora nadie le ha prestado la menor antención, sin embargo…) El caso es extremo. Los hechos inminentes, cuestión de meses. Algo deberá hacer para desligarse y actuar como Soberano Pontífice. Recemos para que su Fe lo salve, y nos salve. Y como algunos de aquellos a los que Nuestro Señor curó de sus baldaduras, deje su camilla y se levante a barrer la casa.

Cuenta con nuestras oraciones.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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