Panorama Católico

¿Qué pensaba el Card. Ratzinger sobre la Liturgia Reformada?

Antes de ser elegido Sumo Pontífice, Joseph Ratzinger expresó, en muchas ocasiones, su concepción litúrgica y su opinión sobre las consecuencias de la reforma iniciada por el Concilio. Presentamos algunos extractos tomados de sus obras y discursos.
“Lo que sucedió después del Concilio es algo completamente distinto: en el lugar de la liturgia, fruto de un desarrollo continuo, se ha puesto un artefacto inventado. Se ha salido de un proceso vivo de crecimiento y desarrollo para entrar en una falsificación.

Antes de ser elegido Sumo Pontífice, Joseph Ratzinger expresó, en muchas ocasiones, su concepción litúrgica y su opinión sobre las consecuencias de la reforma iniciada por el Concilio. Presentamos algunos extractos tomados de sus obras y discursos.
“Lo que sucedió después del Concilio es algo completamente distinto: en el lugar de la liturgia, fruto de un desarrollo continuo, se ha puesto un artefacto inventado. Se ha salido de un proceso vivo de crecimiento y desarrollo para entrar en una falsificación. No se quiso ya continuar con el devenir y la maduración orgánica del ser vivo a través de los siglos, sino que se los ha reemplazado, al modo de la producción técnica, por una invención, producto banal del instante”… “Pienso que debería acordarse mucho más generosamente el derecho de conservar el antiguo rito a todos los que lo desean. Por lo demás, no se ve qué peligro o algo inaceptable podría haber en ello. Una comunidad que, de pronto, declara estrictamente prohibido lo que era para ella, hasta entonces, lo más sagrado y más elevado, y el pesar que experimenta por ello se le presenta como inconveniente, se pone a sí misma en entredicho”[1].
“El Concilio fue, simplemente, sobrepasado. Había dicho que, por ej., el latín seguía siendo la lengua del rito romano, pero que había de conceder a las lenguas nacionales el lugar que les convenía”[2].
“El espantoso empobrecimiento que se manifiesta allí donde se ha expulsado la belleza (de la liturgia) y donde se la somete únicamente a lo útil, se manifiesta cada vez de modo más evidente. La experiencia ha demostrado que el hecho de preocuparse tan solo de que sea “accesible a todos” no ha hecho a las liturgias verdaderamente más comprensibles o más abiertas, sino solamente más indigentes. Liturgia “simple” no significa más miserable o de menor precio. Hay una simplicidad que brota de la riqueza espiritual, cultural e histórica”[3].
“Aunque haya otros motivos que han impulsado a un gran número de fieles a buscar refugio en loa liturgia tradicional, el más importante de ellos es el de hallar preservada la dignidad de lo sagrado. Después del Concilio, muchos sacerdotes han deliberadamente convertido a la desacralización en un programa de acción… Animados por tales ideas, han rechazado los ornamentos sagrados; en cuanto han podido, han despojado a las iglesias de los esplendores que recordaban lo sagrado y han reducido a la liturgia al lenguaje y a los gestos de la vida ordinaria por medio de saludo y signos de amistad y otros elementos”[4]
“Por lo menos sería necesaria una nueva conciencia litúrgica para hacer desaparecer este espíritu de improvisación. Se ha llegado a que círculos litúrgicos improvisen la liturgia del domingo… Pero no es esto lo que busco. Hoy día lo más importante es el respeto de la liturgia y del hecho de que no es manipulable. Hay que volver a aprender a considerarla como un organismo vivo y un don por el que participamos de la liturgia celestial. No hemos de buscar en ella nuestra propia realización, sino el don que se nos ofrece. Creo que es prioritario que desaparezca esa manera personal y arbitraria de hacer las cosas, que se despierte un sentimiento interior ante lo sagrado. En una segunda etapa, se podría ver en qué dominio se han suprimido demasiadas cosas de modo que la coherencia con toda la historia pueda regresar más evidente y más viva”[5].
Notas.
[1] Conversaciones con Meter Seewald. “Le Sel de la Terre”.
[2] “La Célébration de la foi”. Editios Téqui. Paris. 1981.
[3] “Entretiens sur la foi”. Fayard. Paris. 1985.
[4] Conferencia dictada a los obispos de Chile en Santiago en julio de 1988.
[5] “Voici quel est notre Dieu”. Plon Mame. 2001.
Fuente: La Porte Latine. Traducción Juan Carlos Ossandón Valdéz

Autor

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