Panorama Católico

¡Que se enoje también el hombre moderno!

El Martes 19 de Septiembre, analizando el discurso del Santo Padre en la Universidad de Ratisbona, titulamos el segundo bloque de Panorama Radial (*), del siguiente modo:

El Papa no ofende al Islam sino que llama a la conversión.

El Martes 19 de Septiembre, analizando el discurso del Santo Padre en la Universidad de Ratisbona, titulamos el segundo bloque de Panorama Radial (*), del siguiente modo:

El Papa no ofende al Islam sino que llama a la conversión.

En efecto, el Santo Padre dice que el argumento fundamental en contra del uso de la violencia para imponer la fe es el siguiente concepto proveniente de la filosofía griega:

“Es contrario a la naturaleza Divina obrar en contra de la razón”.

Escribe Víctor Chéquer

Concepto naturalmente vertido por el emperador Manuel II Paleólogo, formado en la teología y la filosofía cristianas, en su diálogo con un sabio persa. Dice también el Santo Padre, citando al editor Theodore Khoury traductor de la obra de donde recoge este diálogo, que “para la mentalidad musulmana, esto no es así, dado que Dios es absolutamente trascendente, su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluida la racionalidad”. De modo que, como escribió Ibn Hazm, prolífico escritor islámico cordobés del siglo XI, Dios no estaría condicionado ni siquiera por su misma palabra y que nada lo obligaría a revelarnos la verdad. Si fuese su voluntad, el hombre debería practicar incluso la idolatría”.

Marca así el Papa una diferencia entre la doctrina católica, que se ha desarrollado sobre las categorías universales del pensamiento griego, y la musulmana que estaría en mayor peligro de caer en la violencia por negar el principal argumento filosófico que se le opone.

Luego se pregunta el Santo Padre si este concepto es válido solamente para la filosofía griega o lo es siempre por sí mismo. Y contesta la pregunta utilizando la Escritura:

“… Juan comenzó el «Prólogo» de su Evangelio con las palabras: «Al principio era el logos». Es justamente esta palabra la que usa el emperador: Dios actúa con «logos». «Logos» significa tanto razón como palabra, una razón que es creadora y capaz de comunicarse, pero, como razón… En el principio era el «logos», y el «logos» es Dios, nos dice el evangelista”.

Por lo tanto, el concepto vertido por el emperador Manuel II es un universal a la luz de la Revelación y de la recta razón.

Los que opinan lo contrario, ya sea Ibn Hazm, el cristiano apostata, o el hombre moderno, están equivocados porque desconocen a ese Logos… no creen en Jesucristo como Segunda Persona de la Santísima Trinidad, por Quien todo fue hecho y sin Quien no ha sido hecho nada de cuanto fue hecho. Y este desconocimiento los hace más propensos al ejercicio de la violencia.

El mensaje del Papa concluye con esta frase:

“No actuar razonablemente (con «logos») es contrario a la naturaleza de Dios» dijo Manuel II, de acuerdo al entendimiento cristianos de Dios, en respuesta a su interlocutor persa. En el diálogo de las culturas invitamos a nuestros interlocutores a encontrar este gran «logos», esta amplitud de la razón”.

Es esta pues una invitación a quienes no creen en la Divinidad de Jesucristo para que se conviertan, para que lo reconozcan como Razón Eterna del Padre. Es una advertencia al mundo de que toda violencia irracional deriva finalmente de impugnar la Divinidad de Nuestro Señor.

Luego de desarrollar esta interpretación en nuestro programa del martes pasado, conocimos la publicación dde un artículo que formará parte de la revista Inside the Vatican en su número de octubre próximo. Allí, el Dr. Robert Moynihan expone doctamente la misma idea. Recomendamos su lectura a quienes estén interesados en profundizarla.

Y vamos ahora al título de esta nota: con el mismo criterio que utilizaron para enojarse los musulmanes con el discurso del Papa, parece lógico pensar que debieron hacerlo algunos protestantes, liberales y progresistas católicos. Porque en él son condenados errores que partiendo de la Reforma concluyeron en el pensamiento irracional y escéptico del hombre moderno.

Dice el Papa que, si bien ya desde “el tardío medioevo se han desarrollado en la teología tendencias que rompen la síntesis entre el espíritu griego y el espíritu cristiano… A la tesis, según la cual, el patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana, se le opone la pretensión de la deshelenización del cristianismo, pretensión que desde el inicio de la edad moderna domina de manera creciente la investigación teológica”.

Esta deshelenización se da en tres oleadas:

La Reforma Protestante del siglo XVI consideró que la tradición de las escuelas teológicas sistematizaba la Fe condicionándola “desde el exterior” por la filosofía (griega), dejando de ser una palabra histórica viviente para transformarse en un elemento integrado en la estructura de un sistema filosófico. En cambio la “sola Scriptura” busca la forma primordial de la Fe… debe ésta liberarse de los presupuestos de la filosofía para volver a ser ella misma. Kant llevó este programa hasta sus últimas consecuencias anclando la Fe exclusivamente a la razón práctica.

Adolfo Von Harnack, es el máximo representante de la teología liberal de los siglos XIX y XX, segunda etapa del proceso de deshelenización, que influenció mucho incluso la teología católica. Tomando como partida la distinción que Pascal hace entre el Dios de los filósofos y el Dios de Abraham… pretende volver simplemente al hombre Jesús y a su mensaje esencial, sin los añadidos de la teología… para terminar sosteniendo que Jesús puso punto final al culto sustituyéndolo por la moral. Se niega la Santísima Trinidad y se despoja al Señor de su Divinidad para presentarlo como padre de un mensaje moral humanitario.

La tercera etapa de la deshelenización aún está dándose y es la inculturación burda e imprecisa con que el modernismo progresista trata de despojar a la Fe católica de sus vinculación íntima, histórica y natural con la filosofía griega para inculturarla nuevamente.

Dice el Papa que “a la luz de nuestra experiencia con el pluralismo cultural, con frecuencia se dice en nuestros días que la síntesis con el Helenismo lograda por la Iglesia en sus inicios fue una inculturación preliminar que no debe ser vinculante para otras culturas. Esto se dice para tener el derecho a volver al simple mensaje del Nuevo Testamento anterior a la inculturación, para inculturarlo nuevamente en sus medios particulares”. A esto contesta el Papa diciendo que “El Nuevo Testamento fue escrito en griego y trae consigo el contacto con el espíritu griego, un contacto que había madurado en el desarrollo precedente del Antiguo Testamento… las decisiones fundamentales sobre las relaciones entre la fe y el uso de la razón humana son parte de la fe misma, son desarrollos consecuentes con la naturaleza misma de la fe”.

El P. Leonardo Castellani s.j. en un sermón pronunciado en la fiesta de la Santísima Trinidad (1966) enseñó que:

“Los padres de la iglesia y los doctores, para conservar y preservar esa revelación de Cristo que los herejes negaban o perturbaban, tuvieron que agarrar la filosofía griega que era la mayor que había entonces, o mejor dicho la única, y desarmarla, limpiarla, pulirla, completarla y transfigurarla. Y lo ve fácilmente el que se anime a entrar en esas 500 paginas de apretado latín que son el tratado sobre la Trinidad, el libro De Trinitate de san Agustín, que es una de las obras más excelsas de filosofía que existen. Tuvieron que pulir y completar los conceptos de persona, naturaleza, unidad, sustancia, procedencia y relación… porque las Divinas personas están constituidas por relaciones, en un esfuerzo inmenso que nos ha quedado y que es imperecedero, no perecerá jamás… y que es insuperable, no será superado jamás. Ya eso no se puede mejorar lo que nos han dejado en innumerables libros los santos padres y doctores antiguos y los filósofos escolásticos…”

Superado no, decimos, pero sí destruido con una inculturación “salvaje y desbocada” una de cuyas consecuencias más dramáticas es la falsificación de la Liturgia Católica que, empezando por convertir a la Santa Misa en una simple cena litúrgica, ha terminado, en muchos casos, por hacer de ella un espectáculo lamentable… a punto tal que Benedicto XVI ha tenido que decirles hace pocos días a unos párrocos que lo visitaron en Castel Galdolfo: “la liturgia no es un texto teatral, ni el altar un escenario”.

Magistralmente el Santo Padre nos ha enseñado en su discurso, cómo el pensamiento católico comienza a ser falsificado desde la tardía Edad Media hasta llegar a la negación de la Divinidad de Jesucristo y, por lo tanto, al aniquilamiento de la razón. Así la doctrina católica se convierte en musulmana, Cristo deja de ser Dios. Y es que, como claramente advirtiera Joseph de Maistre, el protestantismo, vuelto sociniano (negada la Divinidad del Señor) se convierte indefectiblemente en Islamismo.

Concluimos reiterando que el discurso del Papa es un llamado acuciante a todos los que no creen en Jesucristo, para que lo reconozcan como el Verbo Eterno del Padre, y así, “al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre” (Fil. 2: 10).

En lugar de enojarnos con él, escuchemos su exhortación y obremos en consecuencia.

(*) Panorama Radial, programa de Panorama Católico Internacional, se emite por Radio Mi País, AM 1170, los Martes de 20 a 21 Hs. (Argentina – 3 GMT) y puede también ser escuchado por Internet:

1 www.radiomipais1170.com.ar (en directo)

2 www.cristiandadfm.com.ar (en diferido, consultar programación)


Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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