Panorama Católico

¿Qué Significa Educación Sexual?

La pregunta -con visos de perogrullada- no resulta desatinada frente a las prácticas que, quienes detentan el poder, están instalando en nuestras escuelas. Prácticas que incluyen hasta el reparto de anticonceptivos y abortivos a niños de escuelas primarias… (claro, justificándose luego con la inocente excusa de “errores administrativos”).

La pregunta -con visos de perogrullada- no resulta desatinada frente a las prácticas que, quienes detentan el poder, están instalando en nuestras escuelas. Prácticas que incluyen hasta el reparto de anticonceptivos y abortivos a niños de escuelas primarias… (claro, justificándose luego con la inocente excusa de “errores administrativos”).

No resulta desatinada esta pregunta, decía, porque lo que están haciendo tiene sin duda mucho de sexual, pero nada de educación&#8230…

No puede considerarse educación esta instrucción reduccionista, miope, incapaz de considerar a la persona humana en su totalidad e integridad. Incapaz, en definitiva, de mirarla más allá de su genitalidad.

Esta pretendida “educación” sexual, sustentada en una moral que parece aprendida en los burdeles, quiere “enseñar” a nuestros niños a tratarse,  y a tratar a los demás, como animales…

Por otra parte, este modus operandi pergeñado desde el poder resulta claramente violatorio del principio de subsidiariedad. Principio éste de derecho natural que cuenta con indiscutible arraigo en nuestro plexo normativo-constitucional.

¿Qué quiere decir todo esto? Podríamos concretarlo con un ejemplo: Usted se empeña con esfuerzo e ilusión en brindar a sus hijos una educación en el respeto y el amor hacia sí mismos y hacia el otro… educación que incluye sin duda la sexualidad, pero enmarcada en una totalidad de valores que hacen al desarrollo de una personalidad plenamente humana. Luego los manda a la escuela, confiando en que esta institución completará su labor, respetando sus derechos, emergentes de su patria potestad, pero ocurre todo lo contrario: aparece una maestra enseñándole a su hijo (pongamos por caso, de nueve años) que si se pone el bendito preservativo ya no hay ningún problema: puede hacer lo que quiera, lanzarse a una desenfrenada carrera de autocomplacencia, faltándose el respeto a sí mismo y a los demás.

Podemos concluir reconociendo la urgente necesidad de la educación sexual. Pero a quienes hay que brindar una educación sexual -que sea auténticamente “educación” y que sea “urgente”-  es a los señores legisladores, ministros y educadores…

Volver a la Portada

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *