Panorama Católico

Reforma litúrgica, cisma y comunión con la Iglesia

El notable liturgista Klaus Gamber, citado reiteradamente por el Card. Ratzinger, resume en pocos párrafos una de las cuestiones más candentes del momento. ¿Puede un papa prohibir o "fabricar" un rito litúrgico?

Por Klaus Gamber

El notable liturgista Klaus Gamber, citado reiteradamente por el Card. Ratzinger, resume en pocos párrafos una de las cuestiones más candentes del momento. ¿Puede un papa prohibir o "fabricar" un rito litúrgico?

Por Klaus Gamber

Habían pasado solamente cuatro años desde la publicación del nuevo Misal cuando el Papa Paulo VI sorprendió al mundo católico con el nuevo Ordo Missae, fechado el 6 abril de 1969. La revisión que se hizo en 1965 no tocó el rito litúrgico tradicional. De acuerdo con lo mandado por el Artículo 50 de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, su objetivo primario había sido eliminar agregados posteriores a la codificación del Ordo Missae. (*) La publicación del [Novus] (**) Ordo Missae de 1969, sin embargo, creó un nuevo rito litúrgico. En otras palabras, el rito litúrgico tradicional no ha sido simplemente revisado como el Concilio había tenido intención de hacer. Más aún, ha sido completamente abolido, y un par de años más tarde el rito litúrgico tradicional en la práctica, fue prohibido.

Todo esto nos lleva a postular esta cuestión: Esta reforma ¿es acorde a la tradición de la Iglesia?

Podría afirmarse que la autoridad papal para introducir un nuevo rito litúrgico suple, es decir, está por encima de la ausencia del mandato del concilio. La autoridad papal deriva de su potestad plena y suprema (plena et suprema potestas) sobre la Iglesia, tal cual afirma el Concilio Vaticano I, es decir, poder sobre asuntos quae ad disciplinam et regimen ecclesiae per totum orbem diffusa pertinent ("que pertenecen (…) al régimen y la disciplina de la Iglesia difundida por todo el orbe") (Dz., 1831).

Sin embargo, el término disciplina en modo alguno puede aplicarse al rito litúrgico de la Misa, particularmente a la luz del hecho que los papas repetidamente han observado: que el rito se funda en la tradición apostólica. Solo por esta causa el rito no puede ser incluido en la categoría "disciplina y régimen de la Iglesia". A esto podemos agregar que no existe ni un solo documento, incluyendo el Codex Iuris Canonici, en el cual se afirme que el Papa, como pastor supremo de la Iglesia, tenga la autoridad de abolir el rito litúrgico tradicional. De hecho, en ningún lugar se menciona que el papa tenga la autoridad para cambiar ni siquiera una tradición litúrgica local. El hecho de que no exista mención alguna respecto a tal autoridad fortalece nuestro punto de argumentación considerablemente.

Hay límites bien definidos a la plena et suprema potestas (potestad plena y suprema) del papa. Por ejemplo, no hay duda alguna de que, incluso en materia de dogma, él debe seguir la tradición de la Iglesia Universal -es decir, como afirma San Vicente de Lerins, lo que ha sido creído (quod semper, quod ubique, quod ab omnibus). (***) Y de hecho, hay muchos autores que afirman de un modo claro y explícito que abolir el rito tradicional está taxativamente fuera de las atribuciones de la autoridad papal.

Así pues, el eminente teólogo Suárez (que murió en 1617), citando inclusive autores anteriores a él, como Cayetano (que murió en 1534) tomó posición afirmando que sería cismático aquel papa que "contrariamente a su deber, no estuviese en plena comunión con el cuerpo de la Iglesia, por ejemplo, si pretendiera excomulgar a la Iglesia entera, o si cambiase todos los ritos litúrgicos de la Iglesia que han sido recibidos por tradición apostólica". [Et hoc secundo modo posset Papa esse schismaticus, si nollet tenere cum toto Ecclesiae corpore unionem et coniunctionem quam debet, ut si tenat et totem Ecclesiam excommunicare, aut si vellel omnes Ecclesiaticas caeremonias apostolica traditione firmatas evertere].

Al examinar la cuestión de los límites de la autoridad papal y de qué modo se aplica específicamente a la autoridad para cambiar el rito litúrgico establecido, aún si la afirmación de Suárez no resultase totalmente convincente, sí lo puede ser el siguiente argumento: hasta el Papa Paulo VI -es un hecho ya probado- no ha habido ningún papa que haya introducido ningún tipo de cambio fundamental, como este del que somos testigos hoy en día, en las formas litúrgicas.

La Reforma de la Liturgia Romana
(Die Reform der römischen Liturgie: Vorgeschichte und Problematik)

(*) Promulgado en 1570 por San Pío V en la Bula Quo Primum Tempore. (N. del E.)
(**) Se lo denomina habitualmente Novus Ordo Missae. El autor alude a la versión oficial publicada en latín. Luego cada conferencia episcopal presentó a la Santa Sede las traducciones a lengua vernácula, que deben ser autorizadas por la autoridad competente. En la Argentina se siguen utilizando traducciones no autorizadas por Roma, porque las que se enviaron fueron rechazadas dos veces ya por la Congregación del Culto Divino a causa de sus deficiencias y agregados, precisamente lo que el Concilio se proponía corregir al ordenar la revisión litúrgica. En la actualidad se ha encargado al Arzobispo de La Plata , Argentina, presentar una nueva traducción. Pero esto ya entra en el tema de los "abusos". Gamber se refiere a la versión oficial latina. (N. del E.)
(***) "Lo que ha sido creído siempre, en todas partes y por todos". San Vicente de Lerins, Conmonitorio.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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