Panorama Católico

Rumores de los cien barrios porteños

Nada como el decir popular para discernir qué está pasando en Buenos Aires. Por eso recorrimos los barrios porteños, -no los cien, por falta de recursos- y recogimos cantilenas y cantares populares y también pregones, que nos llevaron espiritualmente a los tiempos en que Buenos Aires era una gran aldea.

Escribe el Editor y Responsable

Nada como el decir popular para discernir qué está pasando en Buenos Aires. Por eso recorrimos los barrios porteños, -no los cien, por falta de recursos- y recogimos cantilenas y cantares populares y también pregones, que nos llevaron espiritualmente a los tiempos en que Buenos Aires era una gran aldea.

Escribe el Editor y Responsable

Al pasar por el barrio de Flores, niñas vistiendo de percal cantaban, dando a la vez briosos giros en las rondas de las plazas.

¿Qué pasó, qué pasó
renunció o no renunció
el presbítero Marcó?

Aserrín, aserrán
y a los fieles ¿qué les dan?
Piden pan, les dan sillas
Y aunque Roma lo indicó
no los dejan comulgar
en la boca y de rodillas.

Dos y dos ¿son cuatro?
Cuatro y dos ¿son seis?
Seis y dos ¿son ocho?
"Benedicto, viejo chocho,
habla como un infeliz".
Aunque parezca ligero
son los dichos del Vocero.

¿Qué pasó, qué pasó
renunció o no renunció
el presbítero Marcó?

"Ni guitarra ni violín
-dice el padre fulano-
queremos misa en latín".
El padre está mal del coco,
lo mandan "a descansar"
¡Qué pesar!

"Ni aplausos ni jarana,
-dicen los fieles sinceros-
queremos misa devota
y curas que usen sotana".

Son fieles desobedientes:
con la mayor caridad
le romperemos los dientes
y así no podrán hablar.
¡Ni pecar!

¿Qué pasó, qué pasó
renunció o no renunció
el presbítero Marcó?

Por eso el padre fulano
que es un cura sencillo
fue echado de su parroquia
tomado de los fundillos.

Y vive como las aves
del Evangelio mentadas
pues con gran solicitud
el Primado le ha ordenado
"vivir de la nada"…

¿Qué pasó, qué pasó
renunció o no renunció
el presbítero Marcó?

Y a los fieles levantiscos
con celo el padre sincero,
el Primado, le ha pegado
patadas en el trasero.

¿Qué pasó, qué pasó
renunció o no renunció
el presbítero Marcó?

Es esto lo que pasó
y por eso renunció
aunque nunca renunció:
a pesar de su desliz:
para que fuera feliz
el presbítero Marcó
renunció y no renunció
¿se entendió?

O aquellas otras nanas al pie de las cunas siesteras de los barrios del sur.

Duerme duerme, negrito,
Que tu papa tá en Roma,
Negrito.

Te va traer novedades para ti,
Te va traer ricas roscas para ti,
Te va traer buenos acuerdos para ti.

Y si el negro no se duerme
Viene el diablo Sandri, y ¡zas!
Se queda con la mitra, chiquipún, chiquipún.
se queda con la cátedra también,
y la sede,
la primada, la primada…

Duerme duerme, negrito,
Que tu papa tá en Roma,
Negrito.

No podía faltar el pregón de los vendedores ambulantes… en trenes y colectivos.

Señorash y señore, distinguido público, estimado pasajerosh: recientemente llegado de Jong Kon la verdadera esfinge del Cardenal Primado, Zen Ze-kiun celebrando la misa Tridentina, también llamada de San Pío V o tradicional. Sin fecha de vencimiento, un produto legítimo. El Cardenal, señores pasajerosh, diciendo la misa como la escuchaba la abuela, el abuelo, el señor mayor, la dama madura, y hasta muchos que no han entrado en la quinta década. Y como la escuchan un montón de ilegalesh, perseguidos por lashautoridade abusivamente. Novedad absoluta aunque no ha sido pormocionada por los grandes mediosh, angurrientosh y entongadosfh con loshinterese comercialesh de los poderososh. Un produto de calidá, que cuesta un poco pero dura para siempre.

No hay nada que hacer: cuando el pueblo se expresa espontáneamente podemos suscribir la vieja fórmula: Vox populi, vox Dei.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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