Panorama Católico

San Juan Bosco y el “gauchito Gil”

De los dos, el primero fue canonizado por la Iglesia Católica y el segundo parece serlo por numerosa gente sencilla que le “asigna una santidad que hasta haría milagros desde el cielo”, ¡nada menos!

Digamos, para comenzar, algo a propósito de lo que es una canonización –o era- para la Iglesia. Supone un proceso lento y largo que suele durar no solo muchas décadas, sino a veces ciento, doscientos y aún más años. Implica y exige como es sabido un conocimiento exhaustivo de su vida; de la ortodoxia de sus escritos públicos y privados; de la práctica heroica de las virtudes morales. Y como si todo esto fuera poco, debe haber constancia rigurosamente comprobada de que por su mediación, Dios se ha dignado obrar por lo menos 4 milagros después de su muerte  (dos para beatificarlo y dos para declararlo santo). De modo entonces, que si después de haber hecho una novena a Don Bosco, obtenemos la gracia impetrada, podemos estar moralmente seguros que el mismísimo Señor es el que se ha dignado concedérnosla por la mediación de su Siervo.

Escribe Alberto G. del Castillo

De los dos, el primero fue canonizado por la Iglesia Católica y el segundo parece serlo por numerosa gente sencilla que le “asigna una santidad que hasta haría milagros desde el cielo”, ¡nada menos!

Digamos, para comenzar, algo a propósito de lo que es una canonización –o era- para la Iglesia. Supone un proceso lento y largo que suele durar no solo muchas décadas, sino a veces ciento, doscientos y aún más años. Implica y exige como es sabido un conocimiento exhaustivo de su vida; de la ortodoxia de sus escritos públicos y privados; de la práctica heroica de las virtudes morales. Y como si todo esto fuera poco, debe haber constancia rigurosamente comprobada de que por su mediación, Dios se ha dignado obrar por lo menos 4 milagros después de su muerte  (dos para beatificarlo y dos para declararlo santo). De modo entonces, que si después de haber hecho una novena a Don Bosco, obtenemos la gracia impetrada, podemos estar moralmente seguros que el mismísimo Señor es el que se ha dignado concedérnosla por la mediación de su Siervo.

Escribe Alberto G. del Castillo

 

Veamos ahora la información que se tiene a mano del “canonizado” Gil. Por lo pronto que “más allá de la leyenda, POCO ES LO QUE SE SABE DE SU VIDA EN CONCRETO”, ¿Y que noticias se tienen de su heroico ejercicio de las virtudes morales? En lo que respecta al 6º y 9º mandamiento “QUE ERA MUJERIEGO”. Y que además era grave transgresor del 7º mandamiento puesto “que le ROBABA a los ricos para ayudar a los pobres”. ¿Cómo es posible –cabe preguntarse- que tenga fama de santo, esta oscuro personaje de frondoso prontuario?

La razón no es otra que el hecho innegable de que a muchísimos de los que lo invocan, les SUCEDEN COSAS FAVORABLES, que explican el creciente aumento de el número de sus adeptos. Si esto es así ¿quién es el que en definitiva, CONCEDE LAS MERCEDES que se le solicitan? Al referirnos a la devoción a San Juan Bosco –o a cualquier otro santo- hicimos notar que en rigor ERA EL MISMISIMO DIOS, el que otorgaba la gracia que al Santo se le imploraba. En cambio, en caso del “gaucho” correntino que nos ocupa, resulta por lo ya dicho, absolutamente imposible atribuir los “milagrosos” hechos a la voluntad santísima de Dios, que obviamente no va a avalar la supuesta mediación de un delincuente. De lo que cabe deducir que los beneficios que efectivamente se obtienen, provienen indudablemente del PRINCIPE DE LAS TINIEBLAS, que lo es también provisoriamente de este mismísimo mundo, como lo señaló Nuestro Señor Jesucristo

Como los testimonios lo atestiguan, la historia comienza aparentemente muy bien, pero termina pésimamente mal.

¿Cómo es esto posible? Sencillamente porque el demonio, nunca se olvida de pasarles una pesada factura a todos y a cada uno de sus ingenuos devotos…

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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