Panorama Católico

Satán, la Tentación Neonazi

Resulta que los progres ateos militantes han descubierto el satanismo… ¡Extraordinario! Realmente están haciendo progresos. Pero… no tanto entusiasmo. Es parte de una denuncia funcional a sus esquemas ideológicos: los satanistas son los “nazis”. ¡Estos progres sí que se quedaron en los años ’40…! Nos preguntamos, modestamente: si es que el diablo no existe, como ellos creen y como opinan todos los curas que ellos entrevistan, ¿a qué tanta bulla con el satanismo? Por otra parte, ¿no será más perjudicial que lucrativo para sus intereses ideológicos remover el asunto “satánico”? Bueno, su problema. Este druida comentarista, se limita a eso, comentar.

En Francia hay entre 4 y 6 mil sectas satánicas. En Italia, alrededor de mil. Cada vez hay más actos rituales y profanaciones de cementerios. Los gobiernos están alarmados por el fenómeno, sobre todo porque la mayoría de esos grupos son en realidad máscaras tras las que se ocultan los neonazis. Advertencia de la Misión Interministerial francesa. Cada vez más grupos antinazis reclaman públicamente contra el crecimiento de la extrema derecha.

Por Eduardo Febbro
Desde París

¿Cuáles son los peligros o las tentaciones a los que están más expuestos los adolescentes de hoy? (Ninguno, por supuesto. ¿O se han vuelto represores y fascistas?) Según el último informe de la Misión Interministerial de vigilancia y lucha contra las desviaciones sectarias (Miviludes), las tentaciones “nuevas” no son las drogas o el alcohol sino las “prácticas sectarias” inspiradas en los grupos de orientación satánica. (Que las drogas y el alcohol no son las tentaciones “nuevas” para los jóvenes, es algo de lo que nos habíamos dado cuenta sin la ayuda del Miviludes. Lo que no sabíamos es que los progres de Página/12 creían que lo fueran). El informe traduce en el texto una tendencia visible en la sociedad: en los últimos años, Francia conoció un notable incremento de actos satánicos así como profanaciones de cementerios cuyos protagonistas son las sectas satánicas. Lejos de ser una tendencia “inocente” o simplemente de moda, (¿como podría ser “inocente” profanar cementerios y rendir culto al demonio?) el satanismo es inquietante porque, y así lo resalta el informe francés, está a menudo ligado a la extrema derecha y a los grupúsculos neonazis. (Satanista pase, ¡pero derechista nunca!) La investigación llevada a cabo por la Misión Interministerial francesa advierte que estos movimientos “están muy presentes en la red Internet” (¡Tierra, tierra… descrubrieron América!) y que “a fin de conseguir nuevos adeptos se aprovechan de la tendencia gótica muy de moda entre los adolescentes”.

Los lazos entre el rock gótico y el satanismo no son nuevos. (Muchachos, los lazos entre el ROCK y el SATANISMO no son nuevos y la mayoría de las “bandas” que Uds. promueven tienen vinculaciones con el satanismo. No se hagan los distaídos.) Incluso si esa especificidad musical es en principio ajena a los círculos de Satán, los sociólogos europeos destacan que, con el correr de los años, se produjo una “contaminación” (¡Ah! Son sabios los sociólogos, sin duda!). Jacky Cordonier, universitario y experto en sectas, revela que “el segmento de jóvenes más atraídos por estas experiencias es oriundo de las clases medias y adineradas”. (¡Ah! Son sabios los sociólogos, sin duda!) En este sentido, la investigación francesa apunta que si el movimiento gótico “difiere del satanismo, éste se presenta como una de las puertas de entrada privilegiadas”. (¡Ah! Son sabios los sociólogos, sin duda!) Aún más preciso, el informe recalca que, “erigido en fenómeno de moda y veta comercial, el romanticismo negro, en donde los adeptos del diablo representan la franja más subversiva (¡Subversiva! ¡No digan malas palabras! Página/12 se ha vuelto fascista.), se convierte en algo más que una mera tendencia. Es un emblema generacional”.

El satanismo “teje su tela en Internet”, continúa el escrito. Los jóvenes, atraídos por ofertas aparentemente anodinas, por el comercio de la magia, los discursos sectarios, la música o la tentación pornográfica, (¡Como pornográfica! La pornografía es un invento de los curas…) ingresan en los círculos satánicos detrás de los cuales “se mueven los neonazis” (¡Las sales, las sales!). Los observadores franceses constatan que “no cabe duda alguna de que los grupúsculos extremistas de inspiración neonazi realizan una recuperación política cada vez más frecuente”. (Gracias a Dios, -que no existe-, son grupúsculos.)

Los últimos diez años parecen haber transformado de manera radical el comportamiento y las fuentes del satanismo. “La inflación es constante”, observa Jacky Cordonier. (¿No eran grupúsculos?) El experto francés advierte también sobre el desarrollo de un “movimiento fuerte muy diferente del satanismo de antaño y su folklore de cruces invertidas“. (Satanistas eran los de antes, que no se contaminaban con los nazis…) Cordonier acota que la “caza de los jóvenes” funciona con “estructuras muy organizadas desde los Estados Unidos a través de Internet, la música y cierta prensa”. Para el observador francés, la ideología que está detrás “consiste en llegar a una sociedad en la que el hombre pudo liberarse de todos los tabúes y miedos y en la cual los débiles son eliminados” (En todo caso, el objetivo que está detrás… Monsieur Cordonier, tiene Ud. Razón, aunque la redacción del cronista sea pésima.). Paul Ariís, autor del Libro negro del satanismo y el vampirismo, afirma que “el desarrollo del satanismo y su acercamiento a la extrema derecha están ligados a la crisis de valores”. (A ver: this is a wonderful world, ¿no? Todo está macanudo. Nos hemos liberado de la opresión religiosa y de los atavismos medievales. Pero ahora resulta hay “crisis de valores”, como dicen los católicos trogloditas, empezando por el Papa Ratzinger -no así el P. Farinello ni la monja Pelloni, por supuesto-. Entonces los que entran en crisis se vuelven satanistas de extrema derecha… Todo esta muy claro, pero ¿podría explicarlo de nuevo, por favor?)

Francia e Italia son los dos países de Europa más afectados por el fenómeno satanista. La diferencia entre el satanismo folklórico de los años ’70 a ’90 y el actual son notorias. (¿Podría explicar porqué, si vous plait?) Una de las primeras profanaciones de cementerios realizadas en Francia por los grupos satánicos, en 1996, sólo dejó como emblema el símbolo del diablo, 666. (Una pavada) Las actuales llevan otros acentos. Las inscripciones como 14-18 evocan hoy dos personajes ligados a Satán y al nazismo: (epa, epa, esto sí que es grave) el 14 corresponde a las “14 palabras” de uno de los fundadores del rito satánico, el norteamericano David Lane: “Debemos garantizar la existencia de nuestro pueblo y el futuro de los niños blancos”. (¿Como harán para que la frase siempre tenga 14 palabras en todos los idiomas? Cosa’e Mandinga) (El 1 y el 8 indican las letras del alfabeto que componen el nombre de Adolf Hitler. (¡Waw, man!, ¡qué descubrimiento!). Según analiza Paul Ariís, el nazismo contemporáneo puede escudarse en el satanismo, que le ofrece un “disfraz” inocente. Ariís señala al respecto que “un joven no puede decirse abiertamente neonazi, pero sí puede decir que es satanista o vampirista”. (En la Europa de hoy se puede ser satanista o vampirista. Pero esto es una charada, una juego de carnaval. Lo peligroso es que los nazis se disfracen de satanistas y vampiristas para pasar desapercibidos. ¡Pobre Europa!).

Los sociólogos europeos admiten que, muchas veces, detrás de las manifestaciones satánicas, misas negras, símbolos, cruces dadas vueltas, se esconde una ideología potencialmente peligrosa. (¡Ah! Son sabios los sociólogos!). El politólogo Jean-Yves Camus comenta que “la violencia del mensaje no puede sino desembocar en un totalitarismo”. De hecho, los estudios sociológicos demuestran que las ideas satánicas constituyen un vivero inagotable para la extrema derecha. (¡Ah! Son sabios los sociólogos, sin duda!). El círculo satánico francés La Orden de los Nueve Angeles organiza su ritual de misa negra con el libro de Hitler Mi lucha. (¡Waw, man!, qué descubrimiento. ¿Usarán las rúbricas o solo las lecturas?). Paul Ariís resalta que la religión es “un instrumento utilizado para disimular las ideas” (¿qué religión, Monsieur Arlís?). Ariís elaboró un perfil detallado de los satanistas más pasivos -fuera de los góticos y su romanticismo negro- en el cual entran dos categorías de jóvenes: el adepto de base es a menudo un joven un poco perdido, incapaz de controlar su vida o influir en las de su entorno. Este “sector” experimenta cierto “placer” al sufrir él mismo o haciendo sufrir a los demás. En el segundo, más minoritario, se encuentran estudiantes de cierto nivel intelectual que ven en el satanismo un instrumento de provocación y una manera de “descomponer” la educación recibida. (El racionalismo francés es encantadoramente contradictorio. Y la tilinguería progre latinoamericana, colonizada intelectualmente por los zurditos franceses es capaz de decir lo que siempre ha negado con tal de servir a sus maestros).

Góticos, satanistas, neonazis, estos grupos, que pueden imbricarse, infiltrarse o influenciarse, no tienen una identidad común. Los “góticos” se identifican con la cultura Goth surgida en Gran Bretaña en los años ’70-’80. Los góticos asumen una suerte de “tristeza romántica”, un mundo negro que coquetea con la muerte. Esto no hace de ellos neonazis, de ninguna manera, pero sí los expone a la “recuperación” vía las sectas satánicas perfectamente en armonía “histórica” con las ideas del Fíhrer (¿¿¿???). Los góticos están considerados como “minoritarios e inofensivos” (recuerdo a cierto chico de Carmen de Patagones aficionado a la moda gótica y a las pistolas de calibre de guerra) y encarnan una generación “atraída por un más allá no convencional”, (que busca alguna forma de trascendencia y como no la encuentra se enrola en cualquier movimiento que le ofrece la Europa enloquecida y apóstata de hoy, diríamos nosotros) según la definición de Jacky Cordonier. Los góticos no se esconden, contrariamente a los satanistas de saco y corbata que pasan desapercibidos pero que practican un ocultismo violento: automutilaciones, sacrificios de animales, torturas, sumisión del otro, abusos sexuales, ideas de superioridad de la raza blanca, de los arios. (Bueno, son todas “preferencias” reconocidas por el derecho francés, La Generalitat Catalana y el Código de Convivencia de la Ciudad de Buenos Aires, salvo una. La de los arios, digo, ¿no?).

Marco Strano, oficial de policía italiano y experto en sectas satánicas, reconoce que “el satanismo es un fenómeno en plena expansión, pero es imposible cuantificarlo”. Paul Ariís calcula que en Francia existen entre 4 y 6 mil sectas satánicas, mientras que en Italia se estima que son mil. El incremento de esta “tendencia” y sus coqueteos con la extrema derecha se han convertido en un tema preocupante en Roma y París. (¡Lástima que coquetean con la extrema derecha. Sinó podríamos integrarlos a nuestros esquemas de tolerancia!) Italia, por ejemplo, cuenta con una “brigada de choque” contra el satanismo que supervisa cada día 700 portales de Internet, 322 clubes satánicos y es incluso capaz de intervenir en plena noche (¡se ve que están provistos de linternas de última generación). La secta satánica Latran es una de las más sanguinarias de Roma. La proporción del fenómeno es tal que hasta Rusia creó una unidad especializada en el satanismo. (Putin los gasea y a otro tema, ¡que tanta sociología!).

No todos los adolescentes son conscientes de que su sensibilidad puede ser objeto de una maniobra política. (Claro, si fuera al revés habría muchos menos zurditos) Michel, un gótico de 18 años, explicó a Página/12 que “el gotismo es una cultura musical y artística. En cuanto al satanismo, se trata de una religión apolítica. Los maquillajes y la ropa oscura son pura apariencia, puro folklore”. Lo cierto es que tanto Francia como Italia conocieron episodios de extrema violencia protagonizados por sectas satánicas (¡de derecha, aclaremos!).

El más cruento ocurrió en Italia en el curso de 2003. A lo largo de tres años, la secta lombarda Las Bestias de Satán asesinó a tres personas. Entre sus “logros” figuran tres suicidios sospechosos y cuatro desapariciones de personas. Los adeptos de este núcleo extremista, dos de los cuales fueron condenados a 30 y 16 años de cárcel en febrero pasado, cometían sus crímenes al son de heavy metal y llevaban a cabo sus hazañas sangrientas en las colinas situadas en los alrededores del aeropuerto de Milán. El informe de la Misión Interministerial francesa hace hincapié en estos “excesos”, sin por ello ofrecer como respuesta un moralismo religioso. (Eso, eso. Han sido excesos, no terrorismo de Estado… no perdón, me confundí de tema). Pero Dominique Bitton, responsable del estudio, advierte que “las consecuencias de una concepción del mundo semejante no son anodinas”. (¡Ah! Son sabios los sociólogos, sin duda!).

Queridos amigos, a confesión de parte, relevo de pruebas… El satanismo es malo. Pero, para los progres de Página/12 y sus maestros franceses, nada de discriminaciones indiscriminadas. Solo el satanismo de extrema derecha.

Para conocer el tratamiento que Panorama ha dado el tema satanismo ver:

Esoterismo, Magia y Ciencia: Desafíos de la Posmodernidad (I)
Magia, Rock y Satanismo
No se sorprendan cuando destruyamos todo
Padre Amorth: “El Nuevo Ritual de Exorcismos es una Farsa”
Aborto y Satanismo

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