Panorama Católico

Se barrunta la rebelión episcopal contra el latín

Aseguran que las misas en el país seguirán en castellano

Lo afirmaron dos obispos locales. Pero destacaron la esencia de lo que dijo el Papa.

Por Sergio Rubín

srubin@clarin.com

Aseguran que las misas en el país seguirán en castellano

Lo afirmaron dos obispos locales. Pero destacaron la esencia de lo que dijo el Papa.

Por Sergio Rubín

srubin@clarin.com

Luego de la polvareda que levantó el Papa Benedicto XVI al pronunciarse a favor de la revalorización del latín en las celebraciones religiosas, dos obispos argentinos salieron ayer a aclarar que el pontífice de ninguna manera dispuso que a partir de ahora todas las misas sean en latín. Por lo tanto, consideraron que lo habitual seguirá siendo que éstas se oficien en la lengua de cada país. Desestimaron, además, que el canto gregoriano —que también acaba de ser alentado por el Papa— vaya a barrer con otros ritmos ya impuestos en las misas.

El prestigioso arzobispo de Mendoza, José María Arancibia —uno de los obispos argentinos que participó en 2005 en Roma del sínodo sobre la eucaristía que sirvió de base al pronunciamiento papal— fue contundente en cuanto al uso del latín en su jurisdicción. "Aunque la Iglesia recomiende usar alguna vez el latín en la liturgia, seguiremos empeñados en celebrar la misa para los fieles mendocinos de manera que tanto la palabra de Dios, como todas las oraciones, resulten comprensibles", dijo.

Arancibia fijó su posición en un mensaje con motivo del polémico documento papal, donde Benedicto XVI se refiere, entre otras cosas, al uso del latín y el canto gregoriano en las celebraciones. Con todo, el arzobispo defiende enfáticamente las orientaciones papales. "Confirman el camino del Concilio Vaticano II", dice. Las considera "apropiadas, sabias y muy ricas" y afirma que una atenta lectura de ellas permitirá descubrir "algunas cosas que mejorar o corregir en nuestras liturgias".

En tanto, el obispo de Azul, Hugo Salaberry, señaló en la misma línea que "no se va a cambiar la lengua vernácula" por el latín en la misa. "No sé si se puede volver al latín o al canto gregoriano; yo mismo no sabría dar ahora una misa en latín; la puedo leer, nada más. A esta altura sé latín para traducción, y más o menos", reconoció. Con todo, aclaró que "lo que hace (Benedicto XVI) es recomendar que el latín no se pierda, y yo coincido con eso".

En declaraciones al diario El Popular, de Olavarría, Salaberry lamentó que el latín "se haya perdido porque nosotros teníamos una lengua globalizada (el latín) y dejamos de usarla justo cuando el mundo se globalizó y ahora usamos el inglés, pese a que nos entendíamos perfectamente en una lengua interna, por caso, con chinos, japoneses y alemanes".

En cuanto a los cánticos, dijo que actualmente hay algunos "preciosos con guitarra, folclóricos, incluso, bíblicos textuales". De todas formas, admitió que el gregoriano "es escuela de canto y tiene sustento teológico: los graves representan el pecado; los agudos, lo angelical. Benedicto XVI dice que no se pierdan y en eso también coincido".

El obispo desestimo, finalmente, que "siendo (Benedicto XVI) una persona inteligente, apunte a excluir a nadie".

Fuente: Diario Clarín

Comentario Druídico: El equilibrado (o equilibrista) Rubín cita dos opiniones: una, de Aranacibia, más retobada. Otra, de Salaberry (Ex Consudec) que por haberse dedicado toda su vida a la educación no puede menos que saludar el latín como lengua cultural y afirmar esta importante aseveración sobre el canto gregoriano: tiene sustento teológico, (¿los otros cantos no?) después de decir que hay algunos "preciosos con guitarra, folclóricos, incluso, bíblicos textuales". Vaguedad de vaguedades, todo es vaguedad.

El Papa ha invitado reiteradamente a usar el Latín, entre otras razones por la horrible confusión teológica que han traído las traducciones litúrgicas. La "musica litúrgica" pos reforma es definible solo por la negativa: es lo contrario a la música sacra. Cualidad de la que ya participaban algunos cánticos populares preconciliares, digámoslo en justicia.

Es obvio que la mayoría de los obispos no querrá seguir las indicaciones papales en la materia. Corresponde a los sacerdotes fieles y a los fieles, pues, iniciar la contrarrevolución litúrgica, exigiendo el cumplimiento de las normas pontificias. Y denunciando su incumplimiento a las autoridades romanas pertinentes. Si queremos buena liturgia, tenemos que pelear por ella.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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