Panorama Católico

¿Se viene el Sínodo contra el celibato?

Si algo puede decirse del pontificado de Francisco es que el afán autodestructivo de la Iglesia que denunció (y a la vez propició, misteriosamente) Paulo VI regresó con furia. En estos años primeros y ciertamente últimos de su pontificado, puede deducirse, no perderá el tiempo en realizar este empeño. 

Si algo puede decirse del pontificado de Francisco es que el afán autodestructivo de la Iglesia que denunció (y a la vez propició, misteriosamente) Paulo VI regresó con furia. En estos años primeros y ciertamente últimos de su pontificado, puede deducirse, no perderá el tiempo en realizar este empeño.

En una maniobra que parece claramente estudiada, mientras entretiene a la feligresía con gestos y fraseología incomprensible, actúa, dando el grito en supuestos clamores sinodales -claramente armados según la mejor técnica de la asamblea política donde ya está todo decidido de antemano- y pone los huevos en sus decisiones, según la gráfica expresión del gaucho pampeano.

Adelanta por los medios y ejecuta usando decretos papales que poca gente lee y llega a comprender, aquello que se propone. Deja que otros se desgasten en el griterío de las asambleas, y él decide por su cuenta. Esto último, sin duda, lo puede hacer, claro que no en este sentido, y si va a desviarse de la doctrina sería deseable que nos evitara todo el alboroto previo y consecuente.

Se ha propuesto introducir el divorcio en la Iglesia, lo cual no puede hacer ni ejerciendo la plenitud de su potestad papal, sencillamente porque no hay tal cosa como un “divorcio católico”. No importa que lo llame “nulidad” y deje librada su declaración prácticamente a los interesados en buscar otro cónyuge o en convalidar frente a la Iglesia el que ya tienen ante la ley civil. No hay tal divorcio, aunque le digan nulidad.

La anarquía en materia de nulidades matrimoniales huele a simonía, que si anteriormente podía ser sospechada de ejercerse con algunos ricos y famosos, habrá que ver, ahora se ha vuelto “popular” y paga sus réditos en especie. Aplausos.

Por eso había que sacar al Card. Burke de la Signatura Apostólica: porque bajo su supervisión estas parvedades leguleyas heréticas no hubiesen pasado tan sencillamente. Ahora se puede invocar, como motivo de “nulidad matrimonial” una serie de razones que son tan amplias como para ser incluidas en una enumeración tan vaga como “etcétera”. El resto lo irá haciendo en el curso del tiempo la “máquina de anular” que se ha ido montando, aunque aún se la resista en algunos lugares.

Esto lo hemos visto ya en acción en los 70 bajo el papa Montini. Bajo formas más decorosas pero igualmente demoledoras.

Si Dios le da vida y su estrategia no cambia, irá por el celibato, en las mismas condiciones. Tomará hechos tolerados, invocará razones de necesidad, manipulará asambleas eligiendo autoridades a su sabor y complicidad. Se sacarán conclusiones vergonzosas, posiblemente resistidas por una minoría. Y antes o después saldrá todo por decreto. Esta vez más fácilmente, porque el celibato “no es de Fe”. 

A esta altura de las cosas, creo que la intención más fervorosa que todo fiel católico debe poner en sus oraciones por el Sumo Pontífice es para que muera pronto

 

Sacerdotes casados. El eje Alemania-Brasil

En las narraciones de un teólogo alemán y de un obispo brasileño, el proyecto de Francisco de permitir excepciones locales a la norma del celibato del clero. Comenzando por el Amazonas

ROMA, 12 de enero de 2016 – Un intercambio de cartas, una entrevista y una innovación ya convertida en ley confirman la voluntad del papa Francisco de extender en la Iglesia Católica la presencia de un clero casado, como ya se anticipó en este servicio de www.chiesa:

> El próximo sínodo ya está en construcción. Sobre los sacerdotes casados (9.12.2015)

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El intercambio de cartas se produjo por iniciativa de un destacado teólogo alemán, Wunibald Müller, de 65 años de edad, quien en diciembre del 2013 escribió una carta abierta al Papa, ampliamente publicitada por el sitio web oficial de la Conferencia Episcopal de Alemania, bajo el título de “Papa Francisco, abra la puerta”, para pedirle que anule el vínculo del celibato para los sacerdotes.

Müller no es un cualquiera. Es psicólogo y escritor prolífico. Ha fundado y dirige la “Recollectio-Haus”, en la abadía benedictina de Münsterschwarzach, en la diócesis de Würzburg, para la atención de sacerdotes y religiosos que atraviesan una crisis existencial, financiada por otras siete diócesis (Augusta, Friburgo, Limburg, Maguncia, Münich-Freising, Paderborn, Rottenburg-Sttutgart) y con un asistente espiritual, el benedictino más leído no solo en Alemania sino en el mundo, Anselm Grün.

La orientación de Müller está bien representada por los títulos de sus tesis para la licenciatura y el doctorado: “El sacerdote como guía espiritual de personas homosexuales” y “Homosexualidad, un desafío para la teología y la atención de las almas”.

Al no haber recibido respuesta de su primera misiva, en abril del 2014 Müller volvió a la carga con una segunda carta a Jorge Mario Bergoglio. Y casi veinte meses después finalmente el Papa le respondió.

El 25 de noviembre pasado la “Katholische Nachrichten-Agentur”, la agencia de prensa de los obispos alemanes, dio a conocer la correspondencia y las señales de “apertura” provenientes del Papa. Y el 4 de enero el “Süddeutsche Zeitung” entrevistó a Müller pidiéndole noticias más detalladas:

P. – Usted le escribió una carta al papa Francisco.

R. – He pedido un aflojamiento del celibato. Debería haber sacerdotes casados así como sacerdotes célibes, sacerdotes homosexuales así como heterosexuales.

P. – ¿Y la respuesta cuál fue?

R. – Francisco me agradeció por mis reflexiones, lo que me alegra mucho. Dice que mis propuestas no pueden ser realizadas por la Iglesia universal, pero pienso que no excluye soluciones a nivel regional. Francisco ya le ha pedido al obispo brasileño que compruebe si en su diócesis hay hombres casados, de probada experiencia, que puedan ser ordenados sacerdotes. El Papa busca los espacios donde poder cambiar algo que podrá desarrollar después su propia dinámica.

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Erwin Kräutler (en la foto), obispo renunciado, por razones de edad, de la inmensa prelatura amazónica de Xingu, pero hasta ahora muy activo como secretario de la comisión episcopal para el Amazonas, es precisamente el obispo brasileño que pocos días antes de Navidad tuvo con el papa Francisco su enésima entrevista, respecto justamente al eventual recurso a un clero casado en territorios dramáticamente desprovistos de clero célibe.

De la entrevista entre él y el Papa informó la Radio Vaticana, con una entrevista efectuada a Kräutler el 22 de diciembre:

P. – ¿Qué le ha dicho el Papa respecto a las comunidades privadas de un sacerdote que celebre la Eucaristía?

R. – Me ha dicho que debemos hacer propuestas concretas. Incluso propuestas temerarias y audaces. Me ha dicho que debemos tener la valentía de hablar. Él no tomará una iniciativa por sí solo, sino escuchando a las personas. Quiere que se cree un consenso y que se comience en algunas regiones con intentos destinados a que la gente pueda celebrar la Eucaristía. Si se lee la exhortación de Juan Pablo II “Dies Domini”, ésta dice muy claramente que no hay comunidad cristiana si no se reúne en torno al altar. Por voluntad de Dios debemos entonces abrir caminos para que eso suceda. Sobre cómo serán estos caminos, en Brasil ya trabaja una comisión.

P. ¿Entonces qué debemos esperar en este punto del pontificado de Francisco?

R. – Un giro. Más bien ya estamos en un giro. Creo que ya hemos llegado a un punto de no retorno. Tampoco el próximo Papa o el que venga después de él podrá retroceder respecto a lo que hoy está haciendo Francisco.

En una entrevista anterior, del 12 de julio de 2015 en la revista italiana “Credere”, Kräutler había confirmado que “el Papa ha pedido a la comisión para el Amazonas una propuesta concreta desde el pasado mes de abril” y desde entonces “estamos especulando algunos caminos a fin que todas las comunidades tengan la posibilidad de participar en la Eucaristía más de tres veces al año”.

Entre estos “caminos” está precisamente la ordenación de hombres casados, para superar el hecho – dijo también Kräutler – que “para 800 comunidades tenemos sólo 30 sacerdotes, y la región es verdaderamente muy extensa”.

Pero se dice que la falta de vocaciones al sacerdocio en Brasil se puede deber también al pésimo ejemplo que da una parte del clero de ese país, si es verdad el retrato que ha proporcionado hace algún tiempo una revista católica influyente e insospechable como “Il Regno”:

“Los fieles están obligados a reunirse en la iglesia para celebrar una especie de Misa sin sacerdote, también en las ciudades donde no faltan sacerdotes. El domingo ellos podrían distribuirse en las distintas iglesias, pero prefieren concelebrar entre ellos y dejar solos a los fieles a merced de fanáticos descontrolados, cuando fanáticos lo son los celebrantes mismos, que a veces modifican los textos litúrgicos a su gusto, porque ni siquiera son capaces de comprenderlos, transforman el canto del Sanctus en un ritmo bailable, no hacen memoria del Papa, del obispo ni de los difuntos. Sacerdotes tan holgazanes que habitualmente los lunes, al igual que los peluqueros en Italia, descansan y no celebran Misa ni siquiera en las catedrales. O bien no visitan a los enfermos, no llevan el viático, no celebran funerales. Y no siempre pueden aducir para justificarse su escaso número”.

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Otro factor, pero no secundario, de la marcha de acercamiento a la ordenación de “viri probati” [varones probados] en la Iglesia latina es la autorización dada a los sacerdotes casados de las Iglesias orientales católicas para actuar también más allá de sus territorios tradicionales. Es decir, ya no sólo en Medio Oriente y en Europa del este, sino en todas partes.

La autorización ha sido dada el 14 de junio de 2014 por el papa Francisco a través de la Congregación vaticana para las Iglesias Orientales, presidida por el cardenal argentino Leonardo Sandri. Y ha eliminado un siglo y medio de prohibiciones intransigentes.

Sobre todo en América y en Europa occidental, en efecto, las jerarquías católicas latinas consideraban que la presencia en su territorio de sacerdotes casados de rito oriental, llegados allí a posteriori de las migraciones, causó un “gravissimum scandalum” a los fieles.

Por el contrario, el papa Francisco ha permitido esas presencias, en condiciones especiales. Ha citado en apoyo la constitución apostólica “Anglicanorum coetibus” del 2009, con la que Benedicto XVI admitió la presencia de sacerdotes casados ex anglicanos en las regiones donde todavía estaba vigente la prohibición para los sacerdotes casados de rito oriental.

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Una última anotación. La ordenación al sacerdocio de hombres casados, “en casos particulares y por necesidad pastoral”, ya ha sido examinada por un sínodo, el de 1971, dedicado a “El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo”.

La hipótesis fue sometida a votación en competencia con otra, que mantenía firme y sin excepción alguna el celibato para todo el clero latino.

Venció esta segunda hipótesis, por 107 votos contra 87.

Desde entonces han pasado 45 años y evidentemente el papa Francisco considera que los tiempos están maduros para reexaminar la cuestión y abrir una brecha al clero casado, a partir de algunas áreas de América latina particularmente afectadas por la escasez de sacerdotes.

Sin dramas. Porque ésta – dice – “es una cuestión de disciplina, no de fe”.

Fuente: Chiesa.

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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