Panorama Católico

Se vienen las obispas anglicanas…

 

Los anglicanos avanzan hacia la ordenación de mujeres obispo. Las mujeres son sacerdotisas desde 1989, con pleno reconocimiento de todos sectores. Los más conservadores ahora amenazan con nuevas rupturas y conversiones al catolicismo. Tanto el actual arzobispo de Canterbury como su futuro sucesor están a favor.

Los anglicanos avanzan hacia la ordenación de mujeres obispo

Las mujeres son sacerdotisas desde 1989, con pleno reconocimiento de todos sectores. Los más conservadores ahora amenazan con nuevas rupturas y conversiones al catolicismo. Tanto el actual arzobispo de Canterbury como su futuro sucesor están a favor.

 

El Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra estudia, a partir de este lunes y hasta el 21 de noviembre, discutir sobre la legislación que permita la ordenación de las mujeres como obispo, en el marco de una agenda que también incluirá la comunión anglicana y el desempleo juvenil.

 

Está previsto que los obispos anglicanos perfile el proceso legislativo para hacer posible que las mujeres sean obispo en la Iglesia de Inglaterra. Los debates para la aprobación definitiva tendrán lugar mañana. Para aprobar la legislación se necesitará alcanzar una mayoría de dos tercios.

 

El pasado día 9 de noviembre, el Gobierno británico anunció que el obispo Justin Welby será el próximo arzobispo de Canterbury, líder espiritual de casi 80 millones de anglicanos, cuyos grandes retos son precisamente el matrimonio gay y la ordenación de mujeres obispo.
 

Welby sustituirá en enero a Rowan Williams, el arzobispo del ala liberal que pasará a ser rector del prestigioso Magdalene College de la Universidad inglesa de Cambridge, después de diez años como primera personalidad religiosa anglicana. Welby, de 56 años, será entronizado el próximo 21 de marzo en la catedral de Canterbury.

 

El obispo ya ha declarado que votará a favor de la ordenación de mujeres obispo. «Votaré a favor y uniré mi voz a las de muchos otros que pedirán» la ordenación de mujeres obispos, dijo.

 

El debate sobre estos puntos, calificados por el mismo Welby como «muy duros», ha causado tal división que muchos anglicanos se han pasado a la Iglesia católica.

 

La Santa Sede creó en 2011 la Ordenación Personal en Inglaterra y Gales para los fieles anglicanos que han expresado su deseo de entrar en la comunión católica por su oposición a las medidas demasiado aperturistas de la anglicana.

 

Su llegada a Lambeth Palace, residencia oficial del arzobispo de Canterbury en Londres, se produce también en pleno debate sobre la labor espiritual de la iglesia en la crisis económica global.
 

Los anglicanos aprobaron, en 1989, el acceso al altar de las mujeres. Desde entonces, se han ordenado más de mil sacerdotisas de Su Majestad y, como dice el actual arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, «a largo plazo, todas las iglesias acabarán viendo que la ordenación de la mujer es un beneficio. No hay Iglesia alguna que pueda eludir el reto de la ordenación de la mujer».

 

Un año después, aprobaron la ordenación de sacerdotes homosexuales, porque, como dice su máximo líder, «Dios ama a los hombres y, por lo tanto, también a los homosexuales. Rechazamos cualquier tipo de homofobia y no tenemos inconveniente en admitir clérigos homosexuales». De hecho, la propia oficina del arzobispo de Canterbury confiesa que el 24% de los sacerdotes anglicanos es homosexual, de ellos el 9,4% afirma ser «activo».

 

En 2002, las autoridades anglicanas permitieron a los divorciados volver a contraer matrimonio religioso e incluso accedieron a que uno de sus sacerdotes cambiase de sexo y se convirtiese en mujer. Cuando tenía cinco años, Peter Stone soñaba con despertarse por la mañana convertido en niña. A sus 46 años, después de dos matrimonios y con una hija adolescente, su deseo se convirtió en realidad y el reverendo Stone se convirtió en el primer sacerdote en activo de la historia sometido a un cambio de sexo con el beneplácito de sus obispos.

 

Creada tras el cisma promovido por Enrique VIII, en 1530, para salvaguardar su independencia frente a Roma, divorciarse de Catalina de Aragón y casarse con Ana Bolena, la Iglesia de Inglaterra juega, desde entonces, el papel de «primus inter pares» dentro de la Comunión anglicana, que engloba a las Iglesias de País de Gales, Irlanda y Escocia. En total, unos diez millones de fieles. En el resto del mundo, hay múltiples iglesias que también forma parte de la comunión anglicana, hasta alcanzar un total de unos 70 millones de fieles. 

 

Fuente: Valores Religiosos.

Comentario Druídico: Lo peor de todo no es esta pozo de miserias donde ha caído el anglicanismo, sino que tanto los señores Williams como su sucesor, Welby, son recibidos en la Santa Sede en calidad de «obispos» (que no son, ni siquiera sacerdotes) y se los honra como si nuestras diferencias teológicas se limitaran al filioque o algú punto doctrinal parecido. Son una secta de perversos, y por algo la parte más sana del anglicanismo huye hacia la Iglesia Católica. Confiamos en que no encontrarán en Ella, en poco tiempo, propuestas parecidas a aquellas de las que vienen huyendo.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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