Panorama Católico

Secretos del Poder (State of play)

Se trata de un “thriller” que se apoya fundamentalmente en la complejidad de una situación con facetas políticas, policiales y financieras, con algo de acción y algo de conspiración criminal. Buen guión, buenas actuaciones, rapidez y coherencia en el relato y final sorpresivo.

Se trata de un “thriller” que se apoya fundamentalmente en la complejidad de una situación con facetas políticas, policiales y financieras, con algo de acción y algo de conspiración criminal. Buen guión, buenas actuaciones, rapidez y coherencia en el relato y final sorpresivo.

En la historia se entremezclan intereses personales (éxito profesional, el poder político, la mera supervivencia en el caso de algunos personajes marginales) con el deber profesional: en un caso, la investigación periodística, en otro la denuncia de un plan de monopolización de la seguridad por parte de un conglomerado de empresas enriquecidas durante la guerra de Irak y Afganistán.

La relación compleja que une a los tres protagonistas principales, el Representante Stephen Collins, su esposa Anne y el periodista Cal McAffrey (predominio de irlandeses), Ben Affleck, Robin Wright Penn y Russell Crowe respectivamente,  comienza en la universidad, en la que todos se han conocido. Hay un entrecruzamiento de amoríos y viejos rencores, pero un vínculo de amistad nunca disuelto.

La interacción del político con el periodista se produce a propósito de una serie de muertes, -asesinatos y un misterioso suicidio- que van descubriendo una “conspiración” (asociación ilícita decimos en castellano) para la toma del poder de todos los servicios de seguridad por parte de un grupo de ex militares.

El tono liberal (en el amplio sentido del término) del guión hace presumir una nueva monserga antimilitar, pero la cosa varía sorpresivamente. Las sospechas que el espectador habituado a los clichés fílmicos abriga se ven gratamente desmentidas, al menos en sus líneas fundamentales.

Hay una fauna humana aterradora, en la que encuadran todos y cada uno de los principales personajes. En este sentido la película es impiadosamente realista. En particular sufre mucho la figura de la “mujer liberada”, representada por distintos personajes, todos ellos trágicamente infelices y algunos despiadados. Curiosamente, y realísticamente, los hombres de prensa, por ejemplo, son más bondadosos que las mujeres de esa profesión, en especial si ellas tienen cargos directivos… 

El entramado de pasiones e intereses no deja en claro el grado de culpa ni de virtud de cada personaje. Finalmente, no se sabe porqué cada uno obra como lo hace, aunque sí es evidente que hay una flagrante contradicción en casi todas sus acciones, en las cuales la primera perjudicada es la verdad, y consecuentemente el deber de quienes mienten como hábito con una naturalidad escalofriante.

¿Triunfa la verdad? Sí, en un un aspecto, en lo referido a la causa directa de los crímenes, pero quedan impunes culpas mucho mayores contra el bien común, y culpas personales que se asumen con el regusto amargo de lo inevitable, sin esperanza sobrenatural ni arrepentimiento: mero remordimiento.

RECOMENDACIÓN PARENTAL: Aunque la calificación argentina es ATP (apta para todo público, la más laxa del mundo), conviene advertir lo siguiente:

No hay escenas de sexo, ni siquiera sugeridas, pero sí se habla con absoluta naturalidad, aunque sin mayor grosería, de él. Se describe una forma de vida sin norma moral alguna. Vale lo mismo para el respeto debido a la verdad, que parece no tener importancia, o muy poca. Los ambientes sórdidos que se evocan no son mostrados de un modo particularmente ofensivo (rateros de la calle drogadictos, algún club nocturno, etc.).

De todos modos recomendamos como siempre que los padres SE TOMEN LA MOLESTIA de verla antes y discernir cual de sus hijos puede sacar algún provecho, más allá del entretenimiento para quienes gustan de lo policial y del suspenso. Y también que al comentarla (obligatorio) destaquen las consecuencias del pecado y el relativismo moral sobre la sociedad, muy claramente expresado en la infelicidad de los personajes. No hay escenas demasiado violentas, ni ningún particular regodeo en la truculencia. Digamos que el director y los guionistas han tenido un digno recato en relación con la materia que tratan.

Infaltable: uno de los personajes más hipócritas y corruptos se pretende ofendido y pone a Dios y a la patria como blasones de su conducta. El veneno habitual. Compensa un ex militar que arriesga su vida para impedir perjuicios mayores para su patria.

Creemos que vale la pena verla para aprender y para enseñar -como causa ejemplar- donde para la liberación de toda atadura moral y sus consecuencias en lo personal y en lo social.

Elenco artístico:

Russell Crowe  …  Cal McAffrey

Ben Affleck  … Rep. Stephen Collins

Rachel McAdams … Della Frye

Helen Mirren  … Cameron Lynne

Robin Wright Penn  … Anne Collins

Jason Bateman  … Dominic Foy

Jeff Daniels  … Rep. George Fergus

Michael Berresse  … Robert Bingham

Harry Lennix  … Detective Donald Bell

Director: Kevin Macdonald

Guionistas: Matthew Michael Carnahan – Tony Gilroy

Duración: 127 min

Países productores: USA | Reino Unido | Francia

Idioma: Inglés

Color: Color

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
03/04/2010 a las 11:44 pm

La serie en que se basa
La serie en que se basa esta película fue producida por la BBC y consta de seis episodios, es realmente notable, de esas que no puedes parar de ver hasta que termina.
Mi recomendación sería que quien se sienta atraído por esta película vea la miniserie, a no ser que seis horas sea mucho.

Saludos cordiales

Alfred Capra
Cine para católicos



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