Panorama Católico

Segundo Domingo de Adviento

SEGUNDO DOMINGO 
DE ADVIENTO 
ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
I clase – Ornamentos morados

Toda la liturgia de hoy está embebida en el pensamiento de Isaías, por ser él por excelencia el profeta que anunció la venida del reinado del Cristo Redentor. Oímos su voz en el introito y San Pablo en la Epístola y el Señor en el Evangelio, se hacen eco de su voz para mostrar que los oráculos del gran Profeta, encuentran su realización en el Mesías. Predice siete siglos antes que “una Virgen había de concebir y dar a luz al Emmanuel”. Que Dios había de enviar a su Ángel o sea a Juan Bautista para preparar el camino ante Él (Ev.); y que el Mesías vendría revestido del poder del mismo Dios para librar a todos los pueblos de la tiranía de Satanás. “El buey, dice Isaías hablando de los gentiles, conoce a su amo, y el asno el pesebre de su Señor, pero Israel no me ha conocido y mi pueblo no me ha comprendido”. El tallo de Jesé se levantará para reinar sobre los pueblos (Ep.) y “los sordos y ciegos que yacen en tinieblas (o sea los paganos) oirán las palabras del libro y verán (Ev.). Entonces es cuando la verdadera Jerusalén, o sea la Iglesia, “saltará de gozo” (Com.) porque afluirán a ella los pueblos santificados por Cristo (Gradual, Alleluia). El Mesías, añade Isaías, “establecerá en Sión la salvación y la gloria en Jerusalén”, Sión será fuerte porque el Salvador será su muro y su parapeto, es decir su poderoso protector.
   Si durante todo el Adviento, Isaías tiene un lugar preponderante, bajo este aspecto la liturgia de esta semana supera a todas las demás. No hay día en que la Iglesia no recite sus palabras en Maitines; las lecturas del Sábado de Témporas están todas sacadas de sus profecías; y en la noche de Navidad sus palabras servirán para cantar con el Emmanuel nacido de la Virgen para salvar al pueblo, el gozo de la Jerusalén extendida hasta los confines del mundo, y las divinas grandezas del Príncipe de la Paz.
   Por eso la estación se hace en Roma en la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, que fue construida por Santa Elena para poner en ella las reliquias de la Santa Cruz.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

SEGUNDO DOMINGO 
DE ADVIENTO 
ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
I clase – Ornamentos morados

Toda la liturgia de hoy está embebida en el pensamiento de Isaías, por ser él por excelencia el profeta que anunció la venida del reinado del Cristo Redentor. Oímos su voz en el introito y San Pablo en la Epístola y el Señor en el Evangelio, se hacen eco de su voz para mostrar que los oráculos del gran Profeta, encuentran su realización en el Mesías. Predice siete siglos antes que “una Virgen había de concebir y dar a luz al Emmanuel”. Que Dios había de enviar a su Ángel o sea a Juan Bautista para preparar el camino ante Él (Ev.); y que el Mesías vendría revestido del poder del mismo Dios para librar a todos los pueblos de la tiranía de Satanás. “El buey, dice Isaías hablando de los gentiles, conoce a su amo, y el asno el pesebre de su Señor, pero Israel no me ha conocido y mi pueblo no me ha comprendido”. El tallo de Jesé se levantará para reinar sobre los pueblos (Ep.) y “los sordos y ciegos que yacen en tinieblas (o sea los paganos) oirán las palabras del libro y verán (Ev.). Entonces es cuando la verdadera Jerusalén, o sea la Iglesia, “saltará de gozo” (Com.) porque afluirán a ella los pueblos santificados por Cristo (Gradual, Alleluia). El Mesías, añade Isaías, “establecerá en Sión la salvación y la gloria en Jerusalén”, Sión será fuerte porque el Salvador será su muro y su parapeto, es decir su poderoso protector.
   Si durante todo el Adviento, Isaías tiene un lugar preponderante, bajo este aspecto la liturgia de esta semana supera a todas las demás. No hay día en que la Iglesia no recite sus palabras en Maitines; las lecturas del Sábado de Témporas están todas sacadas de sus profecías; y en la noche de Navidad sus palabras servirán para cantar con el Emmanuel nacido de la Virgen para salvar al pueblo, el gozo de la Jerusalén extendida hasta los confines del mundo, y las divinas grandezas del Príncipe de la Paz.
   Por eso la estación se hace en Roma en la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, que fue construida por Santa Elena para poner en ella las reliquias de la Santa Cruz.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

SEGUNDO DOMINGO 
DE ADVIENTO 
ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN
I clase – Ornamentos morados

Toda la liturgia de hoy está embebida en el pensamiento de Isaías, por ser él por excelencia el profeta que anunció la venida del reinado del Cristo Redentor. Oímos su voz en el introito y San Pablo en la Epístola y el Señor en el Evangelio, se hacen eco de su voz para mostrar que los oráculos del gran Profeta, encuentran su realización en el Mesías. Predice siete siglos antes que “una Virgen había de concebir y dar a luz al Emmanuel”. Que Dios había de enviar a su Ángel o sea a Juan Bautista para preparar el camino ante Él (Ev.); y que el Mesías vendría revestido del poder del mismo Dios para librar a todos los pueblos de la tiranía de Satanás. “El buey, dice Isaías hablando de los gentiles, conoce a su amo, y el asno el pesebre de su Señor, pero Israel no me ha conocido y mi pueblo no me ha comprendido”. El tallo de Jesé se levantará para reinar sobre los pueblos (Ep.) y “los sordos y ciegos que yacen en tinieblas (o sea los paganos) oirán las palabras del libro y verán (Ev.). Entonces es cuando la verdadera Jerusalén, o sea la Iglesia, “saltará de gozo” (Com.) porque afluirán a ella los pueblos santificados por Cristo (Gradual, Alleluia). El Mesías, añade Isaías, “establecerá en Sión la salvación y la gloria en Jerusalén”, Sión será fuerte porque el Salvador será su muro y su parapeto, es decir su poderoso protector.
   Si durante todo el Adviento, Isaías tiene un lugar preponderante, bajo este aspecto la liturgia de esta semana supera a todas las demás. No hay día en que la Iglesia no recite sus palabras en Maitines; las lecturas del Sábado de Témporas están todas sacadas de sus profecías; y en la noche de Navidad sus palabras servirán para cantar con el Emmanuel nacido de la Virgen para salvar al pueblo, el gozo de la Jerusalén extendida hasta los confines del mundo, y las divinas grandezas del Príncipe de la Paz.
   Por eso la estación se hace en Roma en la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, que fue construida por Santa Elena para poner en ella las reliquias de la Santa Cruz.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

  ANT. AD INTROITUM    Is. 30, 30
  Pópulus Sion, ecce Dóminus véniet ad salvándas gentes: et audítam fáciet Dóminus glóriam vocis suæ in lætítia cordis vestri. Ps. 79, 2. Qui regis Israël, inténde: qui dedúcis, velut ovem, Joseph.
 V. Glória Patri.

 

Antífona de entrada

   Pueblo de Sión, he aquí al Señor que vendrá a salvar a las naciones: y el Señor hará resonar la gloria de su voz, para alegría de vuestro corazón. Ps.Tu que gobiernas a Israel, atiende: Tu que guías a José como a una oveja.
V. Gloria al Padre.

  Durante el Adviento, en las misas del tiempo, no se dice el GLORIA IN EXCELSIS

Oratio
   Excita, Dómine, corda nostra ad præparándas Unigéniti tui vias: ut, per ejus advéntum, purificátis tibi méntibus servíre mereámur: Qui tecum.
   R. Amen

Oración

   Mueve, Señor, nuestros corazones para preparar los caminos de tu Unigénito Hijo; para que, por su venida, merezcamos servirte con almas purificadas. Que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos. 
   R. Amén.  

   No se dice ninguna otra oración.
Epístola
   Jesús viene a destruir el muro de división entre la raza de Abrahán, según la carne, y el resto de la humanidad, para formar de ambas una sola familia, que es la Iglesia, de la que Él es el monarca universal.

  Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Romános
Rom. 15, 4-13
   Fratres: Quæcúmque scripta sunt, ad nostram doctrínam scripta sunt: ut per patiéntiam et consolatiónem Scripturárum spem habeámus. Deus autem patiéntiæ et solátii det vobis idípsum sápere in altérutrum secúndum Jesum Christum: ut unánimes, uno ore honorificétis Deum et Patrem Dómini nostri Jesu Christi. Propter quod suscípite invicem, sicut et Christus suscépit vos in honórem Dei. Dico enim Christum Jesum minístrum fuísse circumcisiónis propter veritátem Dei, ad confirmándas promissiónes patrum: gentes autem super misericórdia honoráre Deum, sicut scriptum est: Proptérea confitébor tibi in géntibus, Dómine, et nómini tuo cantábo. Et íterum dicit: Lætámini, gentes, cum plebe ejus. Et íterum: Laudáte, omnes gentes, Dóminum: et magnificáte eum, omnes pópuli. Et rursus Isaías ait: Erit radix Jesse, et qui exsúrget régere gentes, in eum gentes sperábunt. Deus autem spei répleat vos omni gáudio et pace in credéndo : ut abundétis in spe et virtúte Spíritus Sancti.

   Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos
   Hermanos: Todas las cosas que han sido escritas, para nuestra enseñanza se han escrito, a fin de que mediante la paciencia y el consuelo que se sacan de las Escrituras, tengamos esperanza. Quiera el Dios de la paciencia y de la consolación haceros la gracia de estar siempre unidos mutuamente: en sentimientos y afectos según el espíritu de Jesucristo, a fin de que con un solo corazón y una sola boca glorifiquéis a Dios, el Padre de Nuestro Señor  Jesucristo. Por tanto, soportaos recíprocamente, así como Cristo os ha soportado y acogido con amor a vosotros para gloria de Dios. Digo, pues, que Jesucristo fue ministro primero para con los judíos circuncisos, a fin de que fuese reconocida la veracidad de Dios, en el cumplimiento de las promesas que él había hecho a sus padres. Mas los gentiles deben alabar a Dios por su misericordia, según está escrito: Por eso publicaré, Señor, entre las naciones tus alabanzas, y cantaré salmos a tu nombre. Y en otro lugar: Alegraos, naciones, con su pueblo. Yen otra parte: Alabad todas las gentes al Señor, y ensalzadle los pueblos todos. Asimismo dice Isaías: De la estirpe de Jesé nacerá Aquel que ha de gobernar las naciones, y las naciones esperarán en él. El Dios de la esperanza os colme de toda suerte de gozo y de paz en vuestra creencia, para que crezca vuestra esperanza siempre más y más, por la virtud del Espíritu Santo.

     GRADUALE. Ps. 49, 2-3 et 5.Ex Sion spécies decóris ejus: Deus maniféste véniet. V. Congregáte illi sanctos ejus, qui ordinavérunt testaméntum ejus super sacrifícia.
  Allelúia, allelúia. V. Ps. 121, 1.      Lætátus sum in his, quæ dicta sunt mihi: in domum Dómini íbimus. Allelúia.

Gradual.  De Sion viene el esplendor de su belleza: Dios viene visiblemente. V. Congregad ante Él a sus  Santos, los que concertaron con El alianza en sus sacrificios.
   Aleluya, aleluya. V. Gran contento tuve cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor. Aleluya.

  En las ferias de Adviento, es decir, cuando en un día de semana se dice la misa del Domingo, se omite el Aleluya y el versículo.
Evangelio
   Juan Bautista envía algunos de sus discípulos a entrevistarse con Jesús, para cerciorarse por sí mismos si es Él el Mesías prometido. Jesús les demuestra su divina misión más que con palabras con obras, realizando en su presencia numerosos milagros. Despedidos ellos, hace a los presentes el panegírico de San Juan, para inculcarles la austeridad cristiana.

   
   
U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matth?um
Matth. 11, 2-10
In illo témpore: Cum audísset Joánnes in vínculis ópera Christi, mittens duos de discípulis suis, ait illi: Tu es qui ventúrus es, an álium exspectámus? Et respóndens Jesus, ait illis: Eúntes renuntiáte Joánni quæ audístis et vidístis. Cæci vident, claudi ámbulant, leprósi mundántur, surdi áudiunt, mórtui resúrgunt, páuperes evangelizántur: et beátus est qui non fúerit scandalizátus in me. Illis autem abeúntibus, cœpit Jesus dícere ad turbas de Joánne: Quid exístis in desértum vidére? arúndinem vento agitátam? Sed quid exístis vidére? hóminem móllibus vestítum? Ecce qui móllibus vestinutur, in dómibus regum sunt. Sed quid exístis vidére? prophétam? Etiam dico vobis, et plus quam prophétam. Hic est enim, de quo scriptum est: Ecce ego mitto Angelum meum ante fáciem tuam, qui præparábit viam tuam ante te.
   Credo  

  U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo
   En aquel tiempo: Habiendo oído Juan en la prisión de las obras de Cristo, envió dos de sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? A lo que Jesús les respondió: Id y contad a Juan lo que habéis oído y visto(1). Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia el evangelio a los pobres; y bienaventurado aquel que no tomare de Mí ocasión de escándalo. Luego que se fueron éstos, empezó Jesús a hablar de Juan, y dijo al pueblo: ¿Qué es lo que salisteis a ver en el desierto? ¿alguna caña que a todo viento se mueve? Decidme sino ¿qué salisteis a ver? , ¿a un hombre vestido con ropas delicadas? Ya sabéis que los que visten así, están en palacios de los reyes. En fin, ¿qué salisteis a ver? , ¿a algún profeta? Eso sí, yo os lo aseguro, y aún mucho más que profeta. Pues él es de quien está escrito: Mira que yo envío mi ángel ante su presencia, el cual irá delante de ti disponiéndote el camino(2).
Credo.

     ANT. AD OFFERTORIUM.  Ps. 84, 7-8.
   Deus, tu convérsus vivificábis nos, et plebs tua lætábitur in te: osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.  

Antífona del Ofertorio
   Oh Dios, si te vuelves a nosotros, nos darás vida, y tu pueblo se alegrará en Ti;  muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación.

Secreta

   Placáre, qu?sumus, Dómine, humilitátis nostræ précibus et hóstiis: et ubi nulla súppetunt suffrágia meritórun, tuis nobis succúrre præsídiis. Per Dóminum. 

Secreta

   Te rogamos, Señor, te aplaques con nuestras humildes oraciones y ofrendas; y como no podemos alegar mérito alguno, socórrenos con tu protección. Por Nuestro Señor Jesucristo. 

  Prefacio de la Santísima Trinidad
(Durante la semana, Prefacio común)

    Vere dignum et justum est,
æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens
ætérne Deus: Qui cum unigénito
Fílio tuo et Spíritu Sancto
unus es Deus, unus es Dóminus:
non in uníus singularitáte
persónæ, sed in uníus Trinitáte
substántiæ. Quod enim de tua
glória, revelánte te, crédimus,
hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu
Sancto sine differéntia discretiónis
sentímus. Ut in confessióne
veræ sempiternaéque Deitátis,
et in persónis propríetas, et in
esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant
Ángeli atque Archángeli,
Chérubim quoque ac Séraphim:
qui non cessant clamáre quotídie,
una voce dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus… 

 

  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a una voz:
Santo, Santo, Santo, etc.

ANT. AD COMMUNIONEM. Bar. 5, 5 ; 4, 36
   Jerúsalem, surge et sta in excélso, et vide jucunditátem, quæ véniet tibi a Deo tuo.     

Antífona de Comunión

   Levántate, Jerusalén, colócate en lo alto, y mira la alegría que te viene de Dios.

Postcommunio

   Repléti cibo spirituális alimóniæ, súpplices te, Dómine, deprecámur: ut, hújus participatióne mystérii, dóceas nos terréna despícere et amáre cæléstia. Per Dóminum.

Postcomunión

   Saciados con este alimento espiritual, te rogamos, Señor, humildemente, que por la participación de este misterio nos enseñes a despreciar las cosas terrenas y a amar las celestiales. Por Nuestro Señor Jesucristo.

  • (1)Llegaron estos mensajeros de Juan justo en el momento en que Jesús realizaba numerosos y estupendos milagros, por eso se los presenta como argumentos de su mesianidad.
  • (2) Esta fue, precisamente, la misión del Bautista, preceder inmediatamente al Mesías y preparar sus caminos, como ángel precursor.

 

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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