Panorama Católico

Segundo Domingo después de Pascua, o Del Buen Pastor

II Clase – Ornamentos Blancos
Domingo del “Buen Pastor”

   Este Domingo se llama del Buen Pastor. San Pedro, a quien Jesús resucitado constituyó cabeza y Pastor de su Iglesia, nos dice en la Epístola, que Cristo es el Pastor de las almas, que eran a modo de ovejas descarriadas, por las cuales Él vino a dar su vida y a reunirlas en un aprisco en torno suyo.
   El Evangelio nos trae la parábola del Buen Pastor(1) que defiende a sus ovejas contra las incursiones del lobo y las libra de la muerte (Or.). Anuncia asimismo que los paganos vendrán a unirse con los Judíos de la Ley Antigua, para no formar sino una Iglesia, un solo rebaño y un solo Pastor.
   Jesús los reconocía por ovejas suyas; y, lo mismo que los discípulos de Emaús, estas reconocen a su vez que Cristo ha resucitado (Allel.) y levantando hacia Él los ojos (Of.), le manifiestan su agradecimiento por tan inefable dignación (Intr.).
   Apretémonos todos junto al divino Pastor de nuestras almas escondido en el Sacramento, y cuyo representante visible es el Papa.
   Podemos con razón decir a Jesús resucitado aquello del salmista: “¡Oh Jesús! Nosotros, nosotros los cristianos, somos tu pueblo y las ovejas de tu manada”; y Tú eres nuestro Pastor que moriste y resucitaste por tu rebaño. ¿Qué pastor hace lo que Tú hiciste por tus ovejas, que no contento con apacentarlas por los parajes más amenos y buscarlas cuando se extravían y cargarlas sobre tus hombros, vertiste toda tu sangre por rescatarlas del lobo carnicero? Pero ni eso te bastó. Otros pastores viven de la leche y de la carne de sus ovejas y se visten de sus lanas. Tú en cambio nos das en alimento tu propia carne y sangre como vehículos de tu misma divinidad, y nos revistes con tu santidad y justicia. Pues ¿qué pastor alimentó a sus ovejas con su propia sangre? (S. Agustín). Y sin embargo, esto lo hiciste Tú “Príncipe de los pastores” y “Pastor magno de tus ovejas”. Viniste al mundo no para matarlas y perderlas, sino para que tengan vida y vida sobreabundante. Por eso sales hoy a las calles a buscar en las casas a tus ovejitas enfermas que no pudieron venir a recibirte(2). ¡Surrexit Pastor bonus! ¡Resucitó nuestro buen Pastor, y juntamente con Él resucitamos nosotros! “Pues si el Señor me pastorea nada me faltará”, puede decir a boca llena el alma cristiana con el salmista. “Aún cuando anduviere envuelto en sombras de muerte, no temeré, porque Él está conmigo y me ha preparado una regalada mesa, y su misericordia me seguirá todos los días de mi vida, hasta que llegue a morar con Él en el día largo de la eternidad”(3).
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

II Clase – Ornamentos Blancos
Domingo del “Buen Pastor”

   Este Domingo se llama del Buen Pastor. San Pedro, a quien Jesús resucitado constituyó cabeza y Pastor de su Iglesia, nos dice en la Epístola, que Cristo es el Pastor de las almas, que eran a modo de ovejas descarriadas, por las cuales Él vino a dar su vida y a reunirlas en un aprisco en torno suyo.
   El Evangelio nos trae la parábola del Buen Pastor(1) que defiende a sus ovejas contra las incursiones del lobo y las libra de la muerte (Or.). Anuncia asimismo que los paganos vendrán a unirse con los Judíos de la Ley Antigua, para no formar sino una Iglesia, un solo rebaño y un solo Pastor.
   Jesús los reconocía por ovejas suyas; y, lo mismo que los discípulos de Emaús, estas reconocen a su vez que Cristo ha resucitado (Allel.) y levantando hacia Él los ojos (Of.), le manifiestan su agradecimiento por tan inefable dignación (Intr.).
   Apretémonos todos junto al divino Pastor de nuestras almas escondido en el Sacramento, y cuyo representante visible es el Papa.
   Podemos con razón decir a Jesús resucitado aquello del salmista: “¡Oh Jesús! Nosotros, nosotros los cristianos, somos tu pueblo y las ovejas de tu manada”; y Tú eres nuestro Pastor que moriste y resucitaste por tu rebaño. ¿Qué pastor hace lo que Tú hiciste por tus ovejas, que no contento con apacentarlas por los parajes más amenos y buscarlas cuando se extravían y cargarlas sobre tus hombros, vertiste toda tu sangre por rescatarlas del lobo carnicero? Pero ni eso te bastó. Otros pastores viven de la leche y de la carne de sus ovejas y se visten de sus lanas. Tú en cambio nos das en alimento tu propia carne y sangre como vehículos de tu misma divinidad, y nos revistes con tu santidad y justicia. Pues ¿qué pastor alimentó a sus ovejas con su propia sangre? (S. Agustín). Y sin embargo, esto lo hiciste Tú “Príncipe de los pastores” y “Pastor magno de tus ovejas”. Viniste al mundo no para matarlas y perderlas, sino para que tengan vida y vida sobreabundante. Por eso sales hoy a las calles a buscar en las casas a tus ovejitas enfermas que no pudieron venir a recibirte(2). ¡Surrexit Pastor bonus! ¡Resucitó nuestro buen Pastor, y juntamente con Él resucitamos nosotros! “Pues si el Señor me pastorea nada me faltará”, puede decir a boca llena el alma cristiana con el salmista. “Aún cuando anduviere envuelto en sombras de muerte, no temeré, porque Él está conmigo y me ha preparado una regalada mesa, y su misericordia me seguirá todos los días de mi vida, hasta que llegue a morar con Él en el día largo de la eternidad”(3).
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

 ANT. AD INTROITUM.   Ps. 32, 5-6
Misericórdia Dómini plena est terra, allelúja: verbo Dómini caeli firmáti sunt, allelúja, allelúja. Ps. ibid., 1. Exsultáte, justi, in Dómino: rectos decet collaudátio.
   V. Glória Patri.

Antífona de Entrada.
Toda la tierra está llena de la misericordia del Señor, aleluya; por la palabra del Señor se afirmaron los cielos, aleluya, aleluya. Ps. Regocijaos, justos, en el Señor; a los rectos de corazón conviene alabarle. V. Gloria al Padre.

Oratio
Deus, qui in Fílii tui humilitáte jacéntem mundum erexísti: fidélibus tuis perpétuam concéde laetítiam; ut, quos perpétuae mortis eripuísti cásibus, gáudiis fácias pérfrui sempitérnis. Per eúmdem Dóminum nostrum.
 
   R. Amen  

Oración
Oh Dios, que con la humillación de tu Hijo, elevaste al mundo abatido; concede a tus fieles una perpetua alegría, para que hagas gozar de una felicidad sin fin, a los que libraste de caer en la muerte eterna. Por el mismo Señor nuestro.
   R. Amén.

Epístola
   Jesús, el Buen Pastor, inocente, humilde, manso, sincero, se entrega voluntariamente a los verdugos de todos los tiempos, para salvar a sus ovejas descarriadas y para curar sus heridas.

EPISTOLA
Léctio Epístolae beáti Petri Apóstoli.
1 Petr. 2, 21-25
Caríssimi: Christus passus est pro nobis, vobis relínquens exémplum, ut sequámini vestígia ejus. Qui peccátum non fecit, nec invéntus est dolus in ore ejus: qui cum maledicerétur, non maledicébat: cum paterétur, non comminabátur: tradébat autem judicánti se injúste: qui peccáta nostra ipse pértulit in córpore suo super lignum: ut, peccátis mórtui, justítiae vivámus: cujus livóre sanáti estis. Erátis enim sicut oves errántes, sed convérsi estis nunc ad pastórem et epíscopum animárum vestrárum.

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pedro.
Carísimos: Cristo padeció por nosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado alguno, ni se halló engaño en su lengua; Él, cuando le maldecían, no maldecía; cuando le atormentaban, no amenazaba; antes bien, se entregaba a quien le sentenciaba injustamente; Él es quien sufrió la pena de nuestros pecados en su cuerpo, sobre el madero de la Cruz; para que nosotros, muertos a los pecados, vivamos en santidad; por las llagas de Él habéis sido sanados. Porque andabais como ovejas descarriadas, mas ahora os habéis convertido al pastor y obispo de vuestras almas.

Allelúja, allelúja. V. Luc. 24, 35. Cognovérunt discípuli Dóminum Jesum in fractióne panis. Allelúja. V. Joann. 10, 14.Ego sum pastor bonus: et cognósco oves meas, et cognóscunt me meae. Allelúja. 

Aleluya, aleluya. V. Los discípulos conocieron al Señor al partir el pan. Aleluya. V. Yo soy el buen Pastor y conozco a mis ovejas, y las mías me conocen a Mí. Aleluya.

   
 Evangelio
Jesús se presenta y recomienda a Sí mismo como Buen Pastor que conoce a sus ovejas y muere por ellas, y reclama sus derechos sobre todas las ovejas descarriadas, de todos los tiempos y países.

  • Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

Joann. 10, 11-16
In illo témpore: Dixit Jesus pharisaéis: Ego sum pastor bonus. Bonus pastor ánimam suam dat pro óvibus suis. Mercenárius autem et qui non est pastor, cujus non sunt oves própriae, videt lupum veniéntem, et dimíttit oves et fugit: et lupus rapit et dispérgit oves: mercenárius autem fugit, quia mercenárius est et non pértinet ad eum de óvibus. Ego sum pastor bonus: et cognósco meas, et cognóscunt me meae. Sicut novit me Pater, et ego agnósco Patrem, et ánimam meam pono pro óvibus meis. Et álias oves hábeo, quae non sunt ex hoc ovíli: et illas opórtet me addúcere, et vocem meam áudient, et fiet unum ovíle et unus pastor.
Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Juan.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, y el que no es propio pastor, como no son suyas las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas huye, y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño; el mercenario huye, porque es asalariado y no tiene interés en las ovejas. Yo soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas, y las ovejas mías me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí, así conozco yo al Padre, y doy mi vida por mis ovejas. Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco, las cuales debo Yo recoger, y oirán mi voz, y se hará un solo rebaño y un solo pastor(4). 
Credo.

    ANT. AD OFFERTORIUM.    Ps. 62, 2 et 5. Deus, Deus meus, ad te de luce vígilo: et in nómine tuo levábo manus meas, allelúja.

Antífona del Ofertorio.
Dios, Dios mío, por ti madrugo: y alzaré mis manos invocándote, aleluya.

Secreta
Benedictiónem nobis, Dómine, cónferat salutárem sacra semper oblátio: ut, quod agit mystério, virtúte perfíciat. Per Dóminum nostrum.

Secreta

Que esta oblación santa, Señor, nos confiera siempre una bendición saludable, a fin de que produzca realmente el efecto del misterio que representa. Por Nuestro Señor Jesucristo.  

Prefacio de Pascua

    Vere dignum et justum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore, sed in hoc potíssimumgloriósius praedicáre,cumPascha nostrum immolátus es Christus.Ipse enim verus es Agnus, qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxitet vitam resurgéndo reparávit. Et ideo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus cumque omni milítia caeléstis exércitus hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
   Sanctus, Sanctus, Sanctus.

  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero más que nunca y con mayor magnificencia en éste tiempo, en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque Él es el verdadero Cordero que quita los pecados del mundo. El cual muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, reparó nuestra vida. Por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo.

     ANT. AD COMMUNIONEM.   Joann. 10, 14.  Ego sum pastor bonus, allelúja: et cognósco oves meas, et cognóscunt me meae, allelúja, allelúja.

Antífona de Comunión.
Yo soy el Buen Pastor, aleluya: y conozco a mis ovejas, y las ovejas mías me conocen a Mí, aleluya, aleluya.

    Postcommunio

Praesta nobis, quaésumus, omnípotens Deus: ut, vivificatiónis tuae grátiam consequéntes, in tuo semper múnere gloriémur. Per Dóminum.

Postcomunión

Te rogamos, oh Dios omnipotente, nos concedas, que habiendo conseguido por tu gracia una nueva vida, podamos siempre gloriamos de este regalo tuyo. Por Nuestro Señor Jesucristo.

  • Esta parábola fue pronunciada por Jesús después de curar al ciego de nacimiento. Habiendo expulsado los judíos a este ciego de la sinagoga, Cristo le ofrece como asilo su iglesia y compara a los fariseos con los malos pastores, que abandonan a sus ovejas.
  • Hoy se acostumbra en muchos pueblos administrar la comunión pascual a los enfermos, revistiendo esta ceremonia gran solemnidad.
  • La alegoría del buen Pastor ha sido siempre muy saboreada por las generaciones cristianas, y por eso vemos tantas veces representado a Cristo en las Catacumbas del siglo II y III como divino Orfeo y Buen Pastor, que carga con la oveja perdida.
  • Estas otras ovejas que, siendo y todo de Jesucristo, puesto que por ellas también murió, no pertenecen a su verdadero aprisco; son, en primer lugar, las naciones paganas, que yacen todavía en la infidelidad; en segundo lugar, son las naciones cismáticas y herejes, que se han apartado del redil de Cristo; y, en tercer lugar, son los malos católicos, los cuales, aunque pertenecen al cuerpo de la Iglesia, porque son bautizados, no pertenecen a su alma, porque viven en pecado y apartados de los sacramentos. A estos últimos es a quienes la Iglesia invita con apremio en este tiempo, exhortándolos al cumplimiento pascual. Quien, pues, no cumple con Pascua, tampoco pertenece al alma de la Iglesia, ni, por lo mismo, al redil de las ovejas dóciles y fieles.

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Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de este Domingo grabado en vivo

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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