Panorama Católico

Si yo fuera pagano, pagano…

El que un obispo se sumerja con una mujer casi desnuda, con cuyo cuerpo hace contacto por debajo del agua, no es cierta imprudencia, tampoco es sólo una imprudencia completa, es, además, un sacrilegio, una traición, una locura. A propósito, un lector planteaba acertadamente en su comentario, que la excusa de Monseñor obliga a un profundo replanteo casuístico, a saber: como a la mujer la conoce desde la infancia, entonces no hay dolo; los malpensados son los fieles

“cómo hay tipos que viven sin Cristo
y no tienen tampoco el placer”.
Chesterton.

Mons. Bargalló defiende su sorprendente conducta diciendo farisaicamente, en el video de arriba, que nada indebido ha hecho con su“amiga de la infancia”, como no sea cometer “cierta imprudencia de mi parte” (lo cual es claro, aunque el conductor televisivo no lo entienda).

El que un obispo se sumerja con una mujer casi desnuda, con cuyo cuerpo hace contacto por debajo del agua, no es cierta imprudencia, tampoco es sólo una imprudencia completa, es, además, un sacrilegio, una traición, una locura. A propósito, un lector planteaba acertadamente en su comentario, que la excusa de Monseñor obliga a un profundo replanteo casuístico, a saber: como a la mujer la conoce desde la infancia, entonces no hay dolo; los malpensados son los fieles. Lo cual plantea la siguiente pregunta:

¿Antes de qué edad un obispo debe conocer a una mujer para que no resulte pecaminoso irse con ella de viaje al caribe? Hay que reconocer la agudeza e ironía de nuestros lectores.

Terminado el paréntesis y siguiendo el hilo del discurso, si el obispo dice que ha hecho todo lo que se ve en las fotografías,  poniendo en la picota a la Iglesia, a la dignidad episcopal y al celibato, sin lograr el goce que normalmente acompaña a tales devaneos… bueno, eso plantea un problema de difícil elucidación, expresado genialmente en un poema del gran Chesterton.

Se lo dejamos abajo a nuestros lectores para que, meditando sobre él durante el fin de semana que comienza, evitemos merecer el apocalíptico vómito Divino destinado a los tibios, los que pierden a Dios sin ganarse al Diablo (aunque francamente, a la luz de lo que se va conociendo, no creemos que Fernandito haya dejado de ganar los placeres de Satanás en su lúbrico viaje).
    

Problema

Si yo fuera un pagano, querido,
mi copero mayor y mi grey
llenarían mi vaso de plata
de Falerno (1), de Chipre y Jerez…
Pero Hirt es pagano, pagano,
y sus siervos le dan de beber
¡tres tazones de leche por día
y espinacas cocidas con té!
Si yo fuera pagano, pagano,
besaría unos labios de miel,
en mi alcoba de raudas volaran
danzarinas de lúbrico (2) pie…
Pero Hirt es pagano, pagano,
y sus tías preparan con él
conferencias pro Ley de Divorcio
¡y son viejas solteras, pardiez!
Si yo fuera pagano, pagano,
tumbaría de Ortiz (3) el poder
y hollaría los pueblos limítrofes
con mis huestes y mi palafrén (4)…
Pero Hirt es pagano, pagano,
y se afana con pluma y papel
por poder prestar plata a los pobres
¡y dejarlos más pobres después!
Si yo fuera pagano, pagano,
cuando se ha morir una vez
  moriría entre el fuego y la pólvora,
sable en mano, luchando con diez…
Pero Hirt es pagano, pagano,
y se apesta con purgas de hiel
para hacerse un atroz vejestorio
¡que ni el mismo fogón crematorio
va a hacer algo inodoro con él!
Te regalo el problema, querido.
Si eres brujo podrás resolver
cómo hay seres que a Dios han perdido
y lo pierden al diablo también.
Yo me he roto la testa pensando
y ya he dado mi brazo a torcer
cómo hay tipos que viven sin Cristo
y no tienen tampoco el placer.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936). Traducción de Leonardo Castellani – Crítica Literaria, Ediciones Dicto, Bs. As. 1974, Tomo 4 (Pág. 177)

Notas aclaratorias (1) Falerno: Vino muy famoso producido en la comarca homónima de la antigua Roma. (2) Lúbrico: Lascivo, lujurioso, libidinoso. (3) Ortiz: Roberto Marcelino Ortiz, fue presidente de la República Argentina entre 1938 y 1942 (año este último en el que renunció, antes de completar su período, por padecer una diabetes muy grave que lo llevó a la tumba un año después) y estaba en funciones cuando se efectuó la traducción de este poema. (4) Palafrén: Caballo manso en que solían montar las damas y muchas veces los reyes y príncipes.


Comentario: Felicitamos a los amigos de Página Católica por tan aguda observación psicológica. Y de paso también por su regreso a la red después de un receso en el que se los extrañó.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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