Panorama Católico

Siguen las contradicciones en las declaraciones pontificias…

(AFP) – El papa Benedicto XVI reconoció que la colonización de América y la evangelización de sus habitantes fueron acompañados de "sufrimientos" e "injusticias", al referirse a su reciente viaje a Brasil en su audiencia general semanal.

(AFP) – El papa Benedicto XVI reconoció que la colonización de América y la evangelización de sus habitantes fueron acompañados de "sufrimientos" e "injusticias", al referirse a su reciente viaje a Brasil en su audiencia general semanal.

"No se pueden ignorar las sombras que acompañaron la colonización y la evangelización de América latina, ni olvidar los sufrimientos y las injusticias infligidos por el colonizador a los pueblos indígenas, cuyos derechos humanos fundamentales fueron pisoteados", declaró el Papa.

El 13 de mayo, ante los obispos de América Latina reunidos en Aparecida (Brasil), Benedicto XVI declaró que la evangelización de los indios de América "no comportó en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas y no impuso una cultura extranjera".

"Cristo era el salvador que los indígenas deseaban silenciosamente", agregó.

Benedicto XVI no mencionó las condiciones de la evangelización, contrariamente a su predecesor, Juan Pablo II, que en 1992, en Santo Domingo, había pedido perdón a las poblaciones indígenas por las violencias cometidas por los cristianos en la conquista de América.

Fuente: La Nación

Comentario Druídico: Aunque nos duela, es un hecho que con frecuencia el Santo Padre suaviza declaraciones que ha hecho de un modo más rotundo y claro, llevándolas a un terreno más ambigüo y hasta polisémico. Sus dichos en Auswischt, en Ratisbona, en la conferencia de prensa durante su viaje a Brasil, ahora al retomar la posición tradicional de la Iglesia respecto a la Evangelización y luego desdecirse… Es obvio que ninguna empresa humana está exenta de pecado, pero se sabe que estas admisiones, en términos tan vagos como "derechos fundamentales", "cultura indígena", etc. solo alimenta la fogata de los enemigos de la Iglesia. También es obvio que el Santo Padre no quiere dar pie a esto, pero… alguien con más poder se lo impone, según parece. El Papa es rehén, sinó del diablo, al menos de algunos de sus servidores. Oremus pro Pontiffice Nostro.

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