Panorama Católico

Sínodo, “Plebiscito“ ¿y Después?

El domingo 23 de octubre ocurrieron dos hechos de importancia. En el orden eclesiástico universal, la clausura del sínodo de obispos. Para los argentinos, la enclenque consolidación de un kirchnenrato que puede volverse cada vez más agresivo y absolutista. Ambos hechos dejan abierto un después incierto.

Escribe Marcelo González

256 ponencias ¿y ninguna flor?

El domingo 23 de octubre ocurrieron dos hechos de importancia. En el orden eclesiástico universal, la clausura del sínodo de obispos. Para los argentinos, la enclenque consolidación de un kirchnenrato que puede volverse cada vez más agresivo y absolutista. Ambos hechos dejan abierto un después incierto.

Escribe Marcelo González

256 ponencias ¿y ninguna flor?

Sí, por cierto que han florecido ponencias esperanzadoras durante el Sínodo. Ahora bien, ¿qué queda de ellas una vez pasadas por la licuadora de los relatores? Un jugo en el cual difícilmente reconozcamos el sabor del ingrediente puro de realidad y sentido común que rezumaron algunas intervenciones.

Habría que determinar si el problema del Sínodo es el huevo o la gallina. ¿Existe tal cantidad de propuestas incompatibles entre sí porque se llama a un conjunto muy grande de personas de todo el universo mundo a dar su opinión y cada uno quiere presentar su originalidad propia? O bien estas opiniones reflejan un preocupante caos doctrinal entre los obispos estimulado entre otras cosas por las prácticas colegiadas de las últimas décadas. Se dirá que los sínodos y concilios son tradición antigua. Sin duda. Pero la ambigüedad doctrinal que campea en el clero y los fieles desde el Vaticano II y el abuso de la deliberación en todos los niveles, muchas veces de carácter vinculante, estimulan una peligrosa diversidad, la temeridad e incluso la heterodoxia doctrinal.

Tengamos en cuenta, para encuadrar el problema, que estos 256 padres sinodales han sido elegidos como los más representativos de sus países o conferencias regionales. Y seguramente muchos de ellos han “consensuado” previamente sus posiciones con organismos colegiados regionales. Si hoy se reuniera un Concilio Ecuménico ¿escucharíamos los mismos argumentos pero potenciados por 200? Sin duda. Por otra parte, el carácter no vinculante de las propuestas sinodales queda relativizado por la presión de los medios y las operaciones de prensa a las que se han hecho tan afectos nuestros prelados. Ahora no se debate en las aulas sinodales, sino en declaraciones a los periodistas. Vean, como prueba de lo afirmado, la polémica Kasper – López Trujillo. Sin duda el segundo es quien sostiene la doctrina católica, pero ¿no sería mejor que se imponga silencio al Cardenal Kasper por medio de un acto de autoridad? Probablemente la autoridad papal ya no tenga resto para este tipo de medidas, está muy devaluada.

Frente a estos hechos incontrovertibles, ¡por favor, no al Vaticano III! Sería una suerte de guerra civil intraeclesiática.

La diversidad de opiniones teológicas, aún en materias que no son opinables, es más que preocupante. Es un claro alerta rojo. Por más que le pongamos nombres biensonantes como “pluriformidad” u otros al uso actual, el hecho es que ya no se reconoce una “ortodoxia” doctrinal indiscutida. Es más, ni siquiera se concibe algo así en amplios sectores del clero.

Tengamos en cuenta que se ha propuesto dar la comunión a los divorciados y “vueltos a casar” (o sea concubinados en adulterio), etc. Esto es grave. Pero más grave aún es que, después de que el Papa puso ciertas precisiones limitantes por medio de sus relatores (Ver apertura del Card. Scola), y después de que se ha cerrado el sínodo, un hombre de la importancia de Kasper siga discutiendo lo indiscutible bajo la fórmula elegante “el tema no está cerrado”. Esto es un desafío intolerable de la autoridad pontificia, y de la doctrina evangélica inmutable. “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio, y lo comete también el que se casa con la repudiada por su marido” (Lc. XVI,18) y San Pablo en una de sus tantas admoniciones sobre el tema dice “Pero a las personas casadas, mando, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido. Que si se separa por justa causa no pase a otras nupcias, o bien reconcíliese con su marido. Ni tampoco el marido repudie a su mujer”. (I Cor. VI 10-11) Es obvio que el derecho eclesiástico refleja el mandato divino. La Iglesia no tiene potestad para enmendar la ley de Dios.

Causas y efectos según la conclusiones

Se ha visto, por otra parte, con optimismo el resultado de las reformas litúrgicas con su tesoro de “riquezas espirituales y participación de los fieles” después de que muchos padres sinodales desesperaban comprobando el abandono de la práctica religiosa, de la moral católica y de la Iglesia misma por parte de millones de fieles… ¿No se alcanza a relacionar una cosa con la otra? A lo hecho, pecho. El daño ya está. Pero no lo llamemos “riqueza espiritual”.

Se ha reconocido que el posconcilio trajo confusión y abusos. “Pero en la actualidad se van superando”. ¿Dónde, que me quiero mudar? ¿En Europa, donde la apostasía es masiva, tal cual lo ha reconocido reiteradamente el Santo Padre? En América del Norte, de la que mejor ni hablemos. En Hispanoamérica, tomada por asalto por las sectas. En África… donde, según un padre sinodal, sobran las vocaciones, por lo cual pone su clero generosamente a disposición de los países europeos, no sin aclarar que sería bueno antes, sin embargo, darle una pulidita a la formación de los misioneros negros que cristianizarán la Europa blanca. ¡Parece chiste! Son muchos, pero no conocen debidamente la doctrina. Y antes de evangelizar Europa necesitan ser evangelizados ellos mismos.

Tal vez solo en Asia haya un creciente catolicismo, además de los bastiones de Filipinas y México, que están fuertemente sitiados, aunque resisten todavía. Y los países de Europa oriental, incluyendo a la heroica Polonia, que no deja de presentar serios síntomas de confusión doctrinal, sin embargo.

En fin, el panorama es desolador, pero las conclusiones provisorias de los padres sinodales (sin duda más de alguno debe haber protestado viva voce, e incluso en latín) son que todo está bajo control y con viento de popa.

Si un ciego guía a otro ciego, dice el Evangelio, ambos caen al hoyo. ¿Será cuestión de abrir los ojos o ya habrán perdido la vista definitivamente? En cuyo caso ¿qué nos espera?

La esperanza del Santo Padre

El subtítulo es deliberadamente ambiguo. La esperanza que tiene el Santo Padre o bien, nuestra esperanza puesta en el Santo Padre. Ambos sentidos son posibles. A ambos nos remitimos.

1) Es posible que el Santo Padre, que heredó este Sínodo, haya podido hacerse una idea, si no la tenía aún, del desorden doctrinal y litúrgico que reina en la Iglesia. Y que tenga la esperanza de redactar unas directivas eficaces para poner orden, o al menos dar un golpe de timón en ese rumbo.

2) Nuestra esperanza es que el Santo Padre haya sentido como una herida en carne viva este desorden y todas sus alarmas se hayan activado. Como Prefecto de la Fe durante más de 25 años no puede ignorar estas realidades. El ha participado de los sínodos anteriores desde un cargo de privilegio. Sin embargo es la primera vez que lo hace teniendo las “gracias de estado de Sumo Pontífice”. Esto hace una diferencia esencial.

Esperamos ansiosamente su encíclica y el rumoreado documento de liberación de la Misa Tridentina. Si esta medida se concreta habrá dado un paso de efectos incalculables para la restauración de la lex orandi y consiguientemente de la lex credendi.

En el orden político local…

Kirchner tuvo su plesbicito. Para mucho resultó poco. Fíjense en dos o tres cosas.

1) Nadie festejó. Las calles desiertas.

2) Muchos de los votos que cuenta para sí no son propios.

3) Ahora vienen las facturas, y no hablamos de las medialunas para acompañar el mate, sino el pedido concreto de cada uno de los que lo apoyó.

Todos sabemos que Kirchner miente. Inclusive sus aliados. Tendrá que incumplir lo que ha prometido porque o lo lleva la inflación, o lo llevan los conflictos sociales o pierde las alianzas, o todo a la vez, posibilidad más probable.

Deberá dejar a unos y preferir a otros, además de que no renunciará a mangonear a todos, empezando por la Iglesia. ¿Ha despejado su camino o seguirá bailando la tarantela en un campo minado? Es perro viejo y no parece fácil que pierda las mañas. Argentina seguirá siendo nación hermana de Irak en lo referente a la paz social.

Algunas preguntas para un felicitado

¿Cómo se explica que si la “primera ciudadana”, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, es contraria al aborto como dice, haya llevado en su lista a prominentes abortistas como Diana Conti y Juliana Di Tullio? ¿Cómo se entiende que el gobierno haya financiado la campaña de otra conspicua abortista como la ex funcionaria del gobierno de Fernando de la Rua, María José Lubertino? ¿Cómo comprender que nuestros obispos no hayan abierto la boca y tolerado que Kirchner se presente como católico en la Basílica de Luján pocos días antes de las elecciones?

Mucha mentira, lo mismo que mucho vino, hace perder el sentido de la realidad y deja una resaca terrible. Vayan acopiando aspirinas, porque esta va a ser de las bravas.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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