Panorama Católico

Sinopsis de los Errores imputados al Concilio Vaticano II

La prestigiosa publicación tradicionalista Sì Sì, No No, acaba de publicar en castellano un estudio de 120 páginas en el que se revistan todos los documentos del Concilio Vaticano II, incluyendo los discursos pontificios de apertura y cierre.

La prestigiosa publicación tradicionalista Sì Sì, No No, acaba de publicar en castellano un estudio de 120 páginas en el que se revistan todos los documentos del Concilio Vaticano II, incluyendo los discursos pontificios de apertura y cierre. Este catálogo señala los pasajes que, en opinión de los autores, minimizan, oscurecen, tergiversan o contradicen el Magisterio Universal, citando aquellos en los que se fundamentan para tales afirmaciones.

Sinopsis de los Errores imputados al Concilio Vaticano II

Sin Firma

Ediciones Si Si, No No, Madrid, España
Sin Fecha, 118 páginas.

Sì Sì, No No, Revista Católica Antimodernista, es una publicación que se edita en italiano, francés, inglés y castellano. Fundada por Don Francesco Putti, se ha nutrido de excelentes relaciones en la Curia Romana para estar al día con las novedades en la marcha de los asuntos de la Iglesia durante décadas. Uno de los rasgos característicos de sus artículos ha sido el anonimato de muchos de sus autores, lo que ha permitido que por sus páginas hayan pasado importantes miembros de la jerarquía de la Iglesia. También es propio de esta publicación la preparación de estudios doctrinales que, más allá de las polémicas, han sido siempre considerados de excelente nivel intelectual y doctrinal.

Este estudio la emprende nada menos que con la cuestión del “magisterio conciliar”. Es un tópico tradicionalista el cuestionamientos del “espíritu del Concilio” que se trasunta, afirman, en la oscuridad, ambigüedad y hasta contradicción de ciertos textos con otros (en algunos casos con apenas si unos párrafos de diferencia y hasta dentro del mismo párrafo).

Un gran sector conservador de la Iglesia ha atribuido la enorme cantidad de errores doctrinales y litúrgicos actuales a una interpretación abusiva de los textos conciliares. Desde estas mismas páginas nos hemos preguntado con frecuencia porqué estos documentos magisteriales han dado pie a tanto abuso, -si admitimos la teoría de la hermenéutica de la ruptura- mientras que en la historia previa de casi 2000 años, y particularmente en los tiempos postridentinos, cuando ya las comunicaciones era suficientemente fluidas, son muy excepcionales los movimientos heréticos o cismáticos que han presumido fundarse en la autoridad de documentos magisteriales.

El libre examen protestante reniega del magisterio. Otras herejías reniegan expresamente de algún punto del magisterio. ¿Cuáles de las modernas herejías han tenido tan a mano textos oficiales del magisterio (el conciliar y posconciliar) que les hayan permitido respaldar sus errores sino los progresistas neomodernistas actuales, claro que ignorando, silenciando o descartando como obsoletos los del magisterio anterior?

Aquí pues radica el problema. El propio pontífice reinante, en su discurso a la Curia Romana de 2005 y luego diversos altos oficiales de la misma han reiterado que el llamado “espíritu del Concilio” es una desviación de la ortodoxia católica. Pero siempre han defendido los textos conciliares. El libro que comentamos coloca la cuestión en un punto más radical: objeta por diversas razones antes enumeradas muchos aspectos de los propios textos del Concilio, en una especie de síntesis o syllabus de los puntos más contradictorios. Los autores aseveran que estos errores tocan ni más ni menos que los siguientes aspectos de la doctrina de la Fe:

1 La noción de Tradición y de verdad católica.
2 La Santa Iglesia y la Ssma. Virgen.
3 La Santa Misa y la liturgia sagrada.
4 El sacerdocio.
5 La Encarnación y la Redención; el concepto del hombre.
6 El Reino de Dios.
7 El matrimonio y la condición de la mujer.
8 Los sectarios, herejes y cismáticos (llamados “hermanos separados”).
9 Las religiones anticristianas.
10 La política, la comunidad política, las relaciones entre Iglesia y Estado
11 La libertad religiosa, el papel de la conciencia individual.

Señalan además cinco omisiones notables:

1 No se condenan los errores del siglo.

2 Falta el concepto de lo sobrenatural y, correlativamente, toda mención del paraíso.

3 Brilla por su ausencia un tratamiento específico del infierno, al que se menciona tan solo una vez, y ésta de pasada.

4 No figura mención alguna del dogma de la transubstanciación, ni del carácter propiciatorio del Santo Sacrificio, en la noción de la Santa Misa expuesta en el art. 47 de la Sacrosanctum Concilium, lo que se repite, por ejemplo, en el artículo 106 de la misma constitución y en otros lugares.

5 Tampoco se menciona en absoluto a los “pobres de espíritu” (peor aún: falta hasta su concepto).

En verdad la lectura de este estudio es inquietante, porque pone en entredicho al concilio mismo. Pero es que la naturaleza jurídica de este concilio ha sido puesta en entredicho reiteradamente por los propios pontífices que lo presidieron, asignándoles el novedoso carácter de “concilio pastoral”. Sería la primera vez en la historia de la Iglesia que un Concilio Ecuménico incurre en errores, y de ser así la autoridad máxima, un papa, el actual o un sucesor, debería condenar estos errores o al menos rectificar los puntos en cuestión, lo cual parece mucho más difícil en virtud de que no se limitan a tal o cual redacción o documento, sino al tono general, la terminología, la imprecisión técnica o el lenguaje novedoso. Un verdadero desafío para la Fe y la Razón, tema tan del gusto del actual Pontífice.

Tan solo por citar un caso y cerrar este comentario, los autores del artículo señalan que, contrariamente a lo que se suele creer, la Sacrosanctum Concilium, que recomienda mantener el uso del latín, en numerosísimas oportunidades anima a los sacerdotes al uso de la lengua vernácula en la misa, los sacramentos, el oficio divino, etc. contradiciéndose. Y la Constitución Dogmática Dei Verbum (dogmática en cuanto a la materia de que trata y no respecto al carácter de sus afirmaciones) minimiza el papel de la inerrancia de las Sagradas Escrituras, reduciéndolo a aquellos puntos que atañen a la salvación, cuando el dogma afirma que esta inerrancia es absoluta, dejando a cargo del magisterio la interpretación correcta de los textos allí donde no se pueda aceptar la literal.

Así pues, después del desafío litúrgico que valientemente está encarando el papa Benedicto, seguramente su sucesor deberá vérselas con este tema esencial.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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