Panorama Católico

Sobre el cambio de la oración “Pro conversione Iudæorum”

La Asociación Roma Aeterna de Barcelona, España, que forma parte de la Federación Una Voce Internacional nos ha hecho llegar un comunicado sobre el anunciado cambio de la oración “Pro conversione Iudæorum” en el rito romano tradicional.

La Asociación Roma Aeterna de Barcelona, España, que forma parte de la Federación Una Voce Internacional nos ha hecho llegar un comunicado sobre el anunciado cambio de la oración “Pro conversione Iudæorum” en el rito romano tradicional.

 

 

 

 

COMUNICADO 01/2008

1.
En fecha 4 de febrero de
2008, la Secretaría de Estado de le Santa Sede ha publicado una nota en el
diario oficioso L’Osservatore Romano
en la cual se anuncia el cambio –dispuesto por el Santo Padre Benedicto XVI– de
la oración solemne “Pro conversione Iudæorum”
de la liturgia del Viernes Santo según la forma extraordinaria del rito romano.

2.
A comenzar por las
celebraciones en dicha forma litúrgica que tengan lugar en la Semana Santa de
este año se empleará el siguiente texto:

Oremus et pro
Iudæis

Ut Deus et Dominus noster illuminet corda eorum, ut
agnoscant Iesum Christum salvatorem omnium hominum.

Oremus.
Flectamus genua. Levate.

Omnipotens sempiterne Deus, qui vis ut omnes homines
salvi fiant et ad agnitionem veritatis veniant, concede propitius, ut
plenitudine gentium in Ecclesiam Tuam intrante omnis Israël salvus fiat. Per
Christum Dominum nostrum. Amen”.

Su traducción española (no
oficial) reza así:

“Oremos
por los Judíos

Para que el Señor Dios nuestro ilumine su corazón a fin
de que conozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres.

Oremos.
Arrodillémonos. Levantaos.

Omnipotente y sempiterno Dios, que quieres que todos los
hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede propicio que,
entrando en Tu Iglesia la plenitud de los pueblos, todo Israel sea salve. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

3.
Toda
referencia a un “velo” que cubre los corazones de los judíos y que en la
oración anterior se pedía a Dios que quitara, así como a su “obcecación” y a
“sus tinieblas” ha desaparecido, aunque implícitamente se entiende que se pide
por su conversión. Esto último ha dado lugar a una declaración de la Liga
Antidifamación, asociación de lucha contra el antisemitismo dependiente de la B’nai
B’rith
(la más antigua organización judía de carácter internacional
existente), en la que se manifiesta preocupación y decepción por conservar en
la petición a Dios por los Judíos la aceptación de Jesús como Señor. Los
cambios en el lenguaje respecto de lo que es denominado “oración conversionista
de 1962” son tachados de “revisiones cosméticas” que no alteran el hecho de que
ésta constituye un “gran alejamiento de las enseñanzas y las acciones de los
papas Pablo VI y Juan Pablo II y los numerosos y autoritativos documentos
católicos, incluida la declaración Nostra Aetate”.

4.
Esta iniciativa del Santo
Padre felizmente reinante pone el colofón a una polémica suscitada a raíz de la
promulgación del motu proprio Summorum
Pontificum
el 7 de julio de 2007, que reintegró plenamente la forma extraordinaria
del rito romano a la vida normal de la Iglesia. Al declarar que el misal romano
a usar al celebrar en dicha forma es la edición típica de 1962 o misal del
beato Juan XXIII, se volvía a la oración solemne Pro conversione Iudæorum en la forma anterior a la variación que ya
en 1965 había experimentado en virtud de un decreto del 9 de marzo de 1965
(publicado en L’Osservatore Romano
del 19 de marzo de ese mismo año) y que hablaba de reconocimiento de Jesucristo
por parte de los judíos para “alcanzar la plenitud de la Redención”. Ante las
protestas de personalidades y organizaciones judías por este hecho el cardenal
Tarsicio Bertone, secretario de Estado, en conferencia de prensa del 18 de
julio de 2007 (a once días apenas de la publicación del motu proprio), admitió
la posibilidad de substituir la oración solemne contenida en el misal romano de
1962 por la empleada en el misal de Pablo VI de 1970, la cual habla simplemente
de que el pueblo judío progrese “en la fidelidad de su alianza” y “pueda llegar
a la plenitud de la redención”.

5.
ROMA ÆTERNA, fiel a su
adhesión al Sucesor de Pedro, acata, desde luego, la decisión del papa
Benedicto XVI, supremo maestro y legislador de la Iglesia. Humildemente
manifiesta, por otra parte, su preocupación por el precedente que sienta este legítimo
acto pontificio, el cual podría ser malinterpretado como una cesión a las
susceptibilidades de los Judíos, siendo de
temer que otro tanto suceda respecto de las de otros grupos de personas,
particularmente los hermanos separados y los no cristianos, quienes podrían
sentirse ofendidos por los términos en los que las oraciones solemnes del
Viernes Santo que les conciernen están redactados y que humanamente hablando resultarían
aparentemente aún más injuriosos. Es más, las oraciones Pro Sancta Ecclesia y Pro
respublicas moderantibus
podrían ser consideradas atentatorias de las
libertades civiles para la mentalidad política imperante. Se estaría tentado a
pensar que si se han acogido las protestas de un sector se ha de tener la coherencia
de escuchar las de los demás, a menos que los judíos tengan un estatuto
especial ante las autoridades católicas que hace que sus presiones (como ya se
ha visto en el pasado respecto de la cuestión de la beatificación de Pío XII) parezcan
tener una peculiar eficacia. Todo ello podría acabar trastocando la liturgia
extraordinaria del rito romano y su genuino sentido.

6.
Preocupa también la falta
de reciprocidad que se da siempre ante cada paso dado con generosidad por la
Iglesia para acercarse a los no católicos. Hay textos sagrados de otras
confesiones religiosas que contienen no pocas referencias despectivas e insultantes
para con el cristianismo y no han sido ni suavizadas ni mucho menos retiradas. Recordemos
que las numerosas peticiones de perdón por parte del siervo de Dios Juan Pablo
II, de bienaventurada memoria, no hallaron ningún eco en aquellos que, a su
vez, también tenían motivos de rectificar respecto al catolicismo.

7.
El cambio introducido en la
oración solemne del Viernes Santo por la conversión de los Judíos, gesto de
indudable buena voluntad por parte del Santo Padre (de quien no es lícito dudar
que aprecia la liturgia romana extraordinaria en todo su sentido profundo y su
riqueza), no sólo no parece haber contentado a aquellos que elevaron las
protestas a las que nos hemos referido líneas atrás, sino que su organización
internacional más visible y batalladora toma pie en él para acusar
sibilinamente a la Iglesia de vuelta a actitudes antisemitas. No de otro modo
puede interpretarse lo que se dice sobre que la iniciativa de Benedicto XVI es
una “revisión cosmética” que se aparta del magisterio postconciliar sobre la
cuestión (lo cual es, por supuesto falso e injusto).

8.
Nos auguramos que eventuales
cambios ulteriores en la forma extraordinaria de la misa romana se realicen en
la letra y en el espíritu de la Carta a los Obispos que acompaña el motu
proprio Summorum Pontificum y no parezca
que se deben más a injerencias ajenas al dogma y a la liturgia de la Santa
Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, a la que ROMA ÆTERNA manifiesta su
sumisión y obediencia en la persona del Vicario de Cristo, que cuenta, por
supuesto, con todo nuestro filial apoyo en estas circunstancias como en todas.

+ Barcelona, 6 de febrero de 2008.

Rodolfo Vargas Rubio

Presidente

APÉNDICE

Las sucesivas formulaciones de la oración
solemne Pro conversione Iudæorum

En la liturgia de Viernes Santo

1. Antes del
beato Juan XXIII

Pro
conversione Iudæorum. Oremus et pro perfidis Iudæis: ut Deus et Dominus noster
auferat velamen de cordibus eorum ; ut et ipsi agnoscant Iesum Christum
Dominum nostrum.

Omnipotens
sempiterne Deus, qui etiam judaica perfidia a tua misericórdia nos repellis:
exaudi preces nostras, quas pro illius populi obcaecatione deferimus: ut agnita
veritatis tuae luce, quae Christus est, a suis tenebris eruantur.

 

Por
la conversión de los judíos. Oremos también por los judíos infieles, para que
el Señor Dios nuestro les quite el velo de sus corazones para que, con
nosotros, reconozcan a Jesucristo nuestro Señor.

Dios
omnipotente y eterno, que no rechazas en tu misericordia ni siquiera a la
infidelidad judía, atiende la súplica que te elevamos por este pueblo ciego
para que, reconociendo la luz de tu verdad, que es Cristo, sea arrancado de sus
tinieblas.

 

El
papa Pío XII explicó en 1949 que el sentido del adjetivo “perfidus” era
simplemente “privado de la fe” y referido a los Judíos significaba que se
hallaban privados de la fe en Jesucristo.

 

2. Bajo el beato
Juan XXIII (1959 y Misal Romano de 1962)

Pro
conversione Iudæorum. Oremus et pro Iudæis: ut Deus et Dominus noster auferat
velamen de cordibus eorum ; ut et ipsi agnoscant Iesum Christum Dominum
nostrum.

Omnipotens
sempiterne Deus, qui Iudæos etiam a tua misericórdia nos repellis: exaudi
preces nostras, quas pro illius populi obcaecatione deferimus: ut agnita
veritatis tuae luce, quae Christus est, a suis tenebris eruantur.

 

 

Por
la conversión de los judíos. Oremos también por los judíos, para que el Señor
Dios nuestro les quite el velo de sus corazones para que, con nosotros,
reconozcan a Jesucristo nuestro Señor.

Dios
omnipotente y eterno, que no rechazas en tu misericordia tampoco a los Judíos,
atiende la súplica que te elevamos por este pueblo ciego para que, reconociendo
la luz de tu verdad, que es Cristo, sea arrancado de sus tinieblas.

 

3. Texto
introducido por el decreto Variationes in
Ordinem hebdomadae sanctae inducendae
del Consilium para implementar la Constitución del Concilio Vaticano II
sobre Sagrada Liturgia (9-19 de marzo de 1965)

Pro
Iudæis. Oremus et pro Iudæis: ut Deus et Dominus noster faciem suma super eos
illuminare dignetur; ut et ipsi agnoscant omnium Redemptorum, Iesum Christum
Dominum nostrum.

Omnipotens
sempiterne Deus, qui promisiones tuas Abrahae et semini eius contulisti:
Ecclesaie tuae preces clementer exaudi; ut populus acquisitionis antiquae ad
Redemptionis mereatur plenitudinem pervenire.

Por
los judíos. Oremos por los judíos: que el Señor nuestro Dios se digne hacer
resplandecer sobre ellos su rostro, para que reconozcan al Redentor de todos,
Jesucristo nuestro Señor.

Oh
Dios omnipotente y eterno que a Abraham y a su descendencia hiciste objeto de
tus promesas, escucha con bondad la súplica de tu iglesia, para que el que en
un tiempo fue tu pueblo elegido pueda alcanzar la plenitud de la Redención.

 

4. Misal Romano
de Pablo VI (1969-70)

Pro
Iudæis. Oremus et pro Iudæis, ut, ad quos prius locutus est Dominum Deus
noster, eis tribuat in sui nomini amore et in sui foederis fidelitate
proficere.

Omnipotens
sempiterne Deus, qui promisiones tuas Abrahae eiusque semini contulisti,
Ecclesiae tuae preces clementer exaudi, ut populus acquisitionis prioris ad
redemptionis mereatur plenitudinem pervenire.

Por
los judíos. Oremos por los judíos: que
el Señor Dios nuestro, que los eligió primero entre todos los hombres para
acoger su palabra, los ayude a progresar siempre en el amor de su nombre y en
la fidelidad a su alianza.

Dios
omnipotente y eterno, que has dado tus promesas a Abraham y a su descendencia,
escucha la súplica de tu Iglesia, para que el pueblo primogénito de tu alianza
pueda llegar a la plenitud de la redención.

 

5. Texto
modificado por Benedicto XVI

(Osservatore Romano del 4 de febrero de
2008).

Pro
conversione Iudæorum.
Oremus et pro Iudæis. Ut Deus et Dominus noster illuminet corda eorum, ut agnoscant Iesum
Christum salvatorem omnium hominum.

Omnipotens sempiterne Deus,
qui vis ut omnes homines salvi fiant et ad agnitionem veritatis veniant,
concede propitius, ut plenitudine gentium in Ecclesiam Tuam intrante omnis
Israël salvus fiat. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

Por la conversión de los
Judíos. Oremos por los Judíos. Para que el Señor Dios nuestro ilumine su
corazón a fin de que conozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres.

Omnipotente y sempiterno
Dios, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de
la verdad, concede propicio que, entrando en Tu Iglesia la plenitud de los
pueblos, todo Israel sea salve.

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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