Panorama Católico

Sobre el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen

Una madre protege a sus hijos. Ahora bien Nuestra Señora es nuestra Madre desde el calvario (“he aquí tu madre”) y la mejor de las madres, toda misericordia. Entonces es normal que proteja a sus hijos en un mundo que se convierte cada vez más en una antecámara del infierno; esta protección es el escapulario, que es como el propio hábito de la Virgen del Carmen: es como una armadura indestructible para el cuerpo y el alma de la persona que lo lleva.

Una madre protege a sus hijos. Ahora bien Nuestra Señora es nuestra Madre desde el calvario (“he aquí tu madre”) y la mejor de las madres, toda misericordia. Entonces es normal que proteja a sus hijos en un mundo que se convierte cada vez más en una antecámara del infierno; esta protección es el escapulario, que es como el propio hábito de la Virgen del Carmen: es como una armadura indestructible para el cuerpo y el alma de la persona que lo lleva.

 

Sobre el escapulario de Ntra. Sra. del Carmen.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Queridos hermanos,

Hace algunos años, 3 chicas fueron a pasar una tarde en la playa da Costa da Caparica, cerca de Lisboa, en Portugal. Todas tenían el escapulario del Carmen y ninguna sabía nadar. Solamente una lo guardó; las otras, por respecto humano, se lo sacaron.

Se divertían cerca del agua cuando una ola llegó inesperadamente y se las llevó. La gente acudió gritando. Surgió otra ola que dejó en la playa a una de las chicas, precisamente la que llevaba el escapulario, y que se salvó. Las dos otras perecieron.

Un fiel asistió un día a un exorcismo hecho por un sacerdote sobre un chico poseso por el demonio. Este demonio fue obligado a confesar que si este chico hubiese recibido antes el escapulario, no podría haber entrado en él.

Estos dos hechos auténticos manifiestan el gran poder del escapulario de Nuestra Señora del Carmen (hoy conmemorada) sobre los cuerpos y las almas.

Con certeza, la gran mayoría de ustedes ya lo recibieron; pero me parece oportuno recordar algunas cosas sobre esta devoción, porque “assueta vilescunt”, las cosas habituales tienen una tendencia a perder su valor. Además, si algunos de entre ustedes no lo recibieron y quieren recibirlo, lo impondré luego después de la Misa.

– Una madre protege a sus hijos. Ahora bien Nuestra Señora es nuestra Madre desde el calvario (“he aquí tu madre”) y la mejor de las madres, toda misericordia. Entonces es normal que proteja a sus hijos en un mundo que se convierte cada vez más en una antecámara del infierno; esta protección es el escapulario, que es como el propio hábito de la Virgen del Carmen: es como una armadura indestructible para el cuerpo y el alma de la persona que lo lleva. Fue lo que dijo Nuestra Señora al bienaventurado Simón Stock, que era superior general de los carmelitas, en el día 16 de julio de 1251 (hace exactamente 755 años): “El que muera con este escapulario de tu orden no sufrirá el fuego eterno; es una señal de salvación, una protección en los peligros y un presente de paz y de alianza eternas”. Realmente es una promesa impresionante que se verificó varias veces; así, un hombre que quiso matarse tirándose en el mar con pesos a los pies se quedó flotando hasta que decidió arrancarse el escapulario, y se ahogó inmediatamente. Morir con el santo escapulario es una señal de salvación.

– Entonces, la primera condición para aprovechar esta protección materna de María consiste en llevarlo puesto siempre, día y noche, hasta la muerte, después que haya sido impuesto por un sacerdote. Por eso, un niño, una niña, que no tiene todavía el uso de la razón, pueden también recibirlo.

– 70 años después de su aparición a Simón Stock, la Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII para confirmar esta promesa y añadió otra, que se llama “privilegio sabatino”. ¿En qué consiste?

    – En esto: Si alguien muere con el escapulario y va al purgatorio, será conducido al Cielo el sábado que sigue a su muerte.

    – Pero esto no es sin condiciones: Se debe también guardar la castidad según el propio estado y rezar todos los días una oración a Nuestra Señora, por lo menos una decena del rosario. Si usted reza la corona del rosario todos los días, esta decena  ya está incluida, no es necesario añadir otra decena.

– Noten bien que llevar el escapulario no dispensa de la práctica normal del cristiano; es una ayuda poderosa, precisamente para santificarse y no quedarse en pecado mortal. Sino sería pura superstición. Por lo contrario, el que lleva el escapulario lo hace con una gran confianza en la Virgen María, y esta confianza sería falsa si esta persona despreciase radicalmente la voluntad de su Hijo divino; y Jesús quiere, por supuesto, que cumplamos los preceptos de la Iglesia. De hecho, una persona que no lo lleva con buena disposición, siempre acabará sacándoselo.

Queridos hermanos, que estas simples consideraciones aumenten en nuestros corazones el amor a la Santísima Virgen. Que Ella sea, como dice San Bernardo, “tota ratio spei meae”; que nuestra Santísima Madre, llena de bondad, sea toda la razón de nuestra esperanza, especialmente la esperanza de nuestra salvación eterna y de nuestra fidelidad a las promesas de nuestro bautismo.

Ave María purísima.

 

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *