Panorama Católico

Sobre León Bloy

El erudito lector y amigo de estas páginas, Dr. Luis María Seligmann Serantes reflexiona sobre algunas afirmaciones realizadas en el artículo firmado por Pedro Rizo, La Superficie y el Fondo en la edición de la semana anterior. Damos la palabra a nuestro amigable y escrupuloso crítico.

Sr. Director,

El erudito lector y amigo de estas páginas, Dr. Luis María Seligmann Serantes reflexiona sobre algunas afirmaciones realizadas en el artículo firmado por Pedro Rizo, La Superficie y el Fondo en la edición de la semana anterior. Damos la palabra a nuestro amigable y escrupuloso crítico.

Sr. Director,

He leído en la edición de la semana pasada el siguiente texto en un artículo firmado por el Sr. Pedro Rizo.

«La adhesión ferviente al humanismo integral de Maritain no era nueva en el Papa pues, aun declarándose discípulo de Bergson, pensador no cristiano; a pesar de que fue muy influido por Bloy, no creyente y artífice del modernismo intelectual, o por Peguy, judío comunista defensor de Dreyfuss, ya cuando Pablo VI era Monseñor Montini se declaró su seguidor y promovió la edición de sus libros … »

Me permito enviarle estas reflexiones aclaratorias.

Leon Bloy es uno de los pocos escritores católicos verdaderamente vigorosos que ha dado la Francia trapisondera de los siglos XIX y XX; podrá haber tenido, como todo hombre, alguna opinión heterodoxa y alguna amistad que Rizo no aprobaría … 100 años después de muerto. Cuando califícolo de "vigoroso", pienso que no fue el portaestandarte de una derrota, bella o no, pero derrota al fin, sino un luchador tenaz e indomable, un duro Fiscal de la Francia tartufa de su tiempo: "Francia, un día primogénita de la Iglesia, convertida hoy en la inmundicia del mundo…." ; el conde de Maistre, por ejemplo, es un gran escritor francés … pero nostálgico, es un derrotado que se revitaliza con el amor sincero que profesa a aquello que ha perdido, como podrían indicar también algunos pasajes, luminosísimos por cierto, del gran Donoso Cortés; en cambio, Bloy no es un vencido. Fue un leal católico, desesperado luchador esperanzado y, en cierto modo incomprensible para el mundo de hoy, un invencible; convertido al catolicisimo recién a los 23 años, vivió una pobreza que lo aferró con mano tenaz con más decisión, valentía y resignación que un franciscano; amó a Cristo como una monja carmelita del siglo XVI, de una manera que hoy, a un católico "comprometido", le resultaría sorprendente y, sobre todo, inimitable, sino simplemente incomprensible; y acaso "fanático". Fué devotísimo hijo de María Santísima hasta el momento de su esperanzada muerte; fue, en fin, el voceador solitario católico más prestigioso y atendido en el mundo materialista, ateo, sangriento, sensual y mamarrachesco de fines del horripilante y anticatólico siglo XIX y principios del XX. Murió apenado por la desgraciada guerra que desangraba a su patria, pues además era ferviente patriota, como todo caballero que se precie de serlo.

Decir dél que era un "no creyente y artífice del modernismo intelectual", es confesar paladinamente no haber leído jamás una línea de cualquier libro, carta o suelto de Bloy, no tener la menor idea de sus innegablemente inspiradas obras religiosas, y no conocer ni un instante de sus increíbles 70 años de vida. Se podrá decir que su estilo, a veces subjetivo o abiertamente personalista (su estilo, no sus ideas …), o acaso demasiado vigoroso y colorido, sino excesivo e insolente y siempre barroco y altanero, no podrá gustar a algún crítico; pero como él mismo lo dijo, 100 años después de su muerte seguirá hablándose de él, pero nadie recordará a los pedantes académicos de Francia que tanto dolor y vacío le proporcionaron en sus días. Esta mezcla de hugonote, español, judío francés medio católico y Dios sabe qué más, dotado con el verbo barroco de Bossuet, la sensibilidad de una madre herida, la fe de un inquisidor medieval y la altanería de un francés decadente, fue completamente explosiva en su tiempo, que lo fue un ambiente netamente tilingo que, si no se despertó del sopor de sórdida estupidez prebélica por el frenético accionar verbal de este enloquecido profeta "bombero", no tardó mucho, tampoco, en pagar su estupidez, su superficialidad y su anticatolicismo con la oblación de millones de vidas jóvenes.

Una de esas víctimas de la primera hora, caído frente a la metralla enemiga pocos meses antes que el vociferante mendigo entregara a su vez su alma a Dios, era un escritor y poeta, sí, socialista de antaño, pero también convertido al catolicismo, aunque tal vez "a medias", como dice algún biógrafo que no entiende qué cosa es "conversión". Yo, lo que no sé, es que puede haber "conversión a medias", y que Charles Peguy escribió bellísimos poemas a su Patria, y hasta les dió su vida para rubricarlos. Y eso no es mediocre ni nada semejante, sino heroísmo puro.

León Bloy fue, en los últimos años de su vida, padrino de Bautismo de J. Maritain y P. van der Meersch, aunque tal vez no estuvieran ni uno ni otro muy bien "convertidos"; yo no lo sé, por que la conversión es un fenómeno que baja de Dios mismo a lo más profundo del alma y recién después aflora, así que no puedo decir si alguien se convierte mal o bien, pero acaso únicamente si lo demuestra de buen o mal modo. De Maritain se puede decir que, después de adherir al tomismo más clásico y ortodoxo, torció su pasión política hacia un humanismo incoherente con su pensamiento anterior y mereció muchas respuestas; entre las que recuerdo, por su precisión y ejemplar respetuosidad, están las de nuestro padre Julio Meinvielle y las del filósofo belga Charles de Koninck. Si influyó en el Concilio y en Pontífices posteriores, es cuestión que en nada afectará a su padrino de bautismo y sí, en todo caso, al uso que haya hecho de su propia libertad personal.

Lo que sí sé es que su padrino de Bautismo pensó más en el alma inmortal de su prohijado, antes que en cualquier otra frivolidad mundana: un hombre que forma en la fe y pide el bautismo para otro ¿es un "no creyente"? ¡Vamos! No sé, por lo demás, si es, o ha sido, artífice de algún "modernismo intelectual"; pero sí puedo afirmar que quien escribera la mitad de bien que él, sea modernista o marciano, sería un gran escritor y, ante todo, un gran hombre.

En el siglo XX, que es el que yo conozco más por haberlo recorrido con bastante largura, no han existido muchas figuras "puras" que digamos, por que la pureza perdió su prestigio, su vigor social y la admiración general; y lo ganó, por contra, la tibieza de carácter, la mediocridad, el compromiso y una forma aguachenta de irenismo teísta. Bajó pues la virtud y el sentido del honor, y subieron proporcionalmente la superficialidad y la envidia, por que nadie hay que no obre bajo razón de bien, o de cierto bien, y la conformidad con el mundo no satisface finalmente a nadie, aunque proporcione ciertos momentos de holgura; por lo cual, quien se presenta ante todos siendo un mendigo irremediable y obra y escribe como un príncipe, todo esto junto, no puede merecer más que el reproche general y ser objeto de esa verdosa desaprobación, que algunos llaman envidia. La envidia es hija de la soberbia y la mediocridad ¡casualmente …!

Bloy es la patética representación de lo que la diablesca desacraclización del mundo moderno puede hacer en un alma insigne, infantil, pero segura de la grandeza infinita que esconde la filiación divina que encierra su alma eterna.

Este "peregrino de lo absoluto", como se llamó a sí mismo, escribió estas cosillas, que copio aquí como modestísima muestra de lo comunista y modernista que fue:

«Sólo hay una tristeza, y es la de no ser santos»

«El archiconocido precepto Hacer trabajar al dinero es, en el fondo, más  teológico que económico. ‘Trabajar’ (laborare) significa ‘sufrir’. Se trata, pues de hacer sufrir al Dinero, que es Dios … Hasta se lo hace  sudar, sudar la sangre de los pobres. Multitudes revientan en usinas y en negras catacumbas para que las vírgenes engendradas por exquisitos capitalistas puedan exhibir la sonrisa de la Gioconda. A eso se lo llama "hacer trabajar al dinero". …. Y el rostro pálido de Cristo es más pálido en el fondo de los pozos, y entre el fuego»

«Jesús está en el centro de todo, él lo asume todo, él soporta todo, él lo sufre todo. Es imposible pegar a alguien sin pegarle a él, humillar a alguien sin humillarlo a él, maldecir o matar a alguien sin maldecirlo o matarlo a él mismo. El más bajo de los criminales tiene que pedir prestado el Rostro de Cristo para recibir una bofetada, de cualquier mano que sea; de otra manera, la bofetada no podría llegar a destino y quedaría en suspenso, en el espacio, por los siglos de los siglos, hasta que encontrase el Rostro que perdona»

Y ahora, léase esto:

«La Fe está tan muerta que nos preguntamos si alguna vez habrá existido; y lo que hoy lleva su nombre es tan estúpido o hediondo que el sepulcro parece preferible. Por lo que a la Razón se refiere, se ha empobrecido tanto que mendiga en todos los caminos, y tan hambrienta que intenta saciarse con la basura de la filosofía alemana. Entonces sólo queda el desprecio, único refugio de algunas almas superiores que la democracia no ha podido amalgamar»

¡Qué ateo tan singular! Pero lean esto, escrito hace más de 100 años, y dígase qué relación les parece tenga con la realidad presente:

«" ¿ Y qué más ….? " suspiraba un viejo cura, somnoliento, extenuado por confesiones infantiles. Era por la época de mi primera comunión. Yo me acuerdo que esta eterna pregunta me desolaba. Más tarde se me ocurrió que bien podría haber contestado: "¿Qué más? dice Ud. Es sencillo, exijo su corazón. Deseo que cumpla la palabra del Maestro, de dar la vida por sus ovejas. De otra manera, ud. sería un mercenario, un mal pastor que no conoce a su rebaño y a quien su rebaño no conoce. Cuando venga el Ladrón, lo encontrará dormido, tan profundamente dormido que será necesario el sonido de las Siete Trompetas del Juicio para despertarlo"»

«Esta es la queja de las últimas almas, las abandonadas y desoladas, los vestigios de la Semejanza, raros ejemplos sobrevivientes y aborrecidos, que el arsenal de lugares comunes de la apostasía moderna no ha podido demoler.

Se piden Sacerdotes. Se piden otros, diferentes. Se pretende que sean respetuosos con la Inteligencia, que amen la Belleza y la Grandeza, hasta la muerte si es preciso, que no consientan las claudicaciones que se están viendo desde hace doscientos años.

Se les pide, señores sucesores de los Apóstoles, no herir al Pobre que busca a Jesús, no detestar a los Artistas y a los Poetas, no mandar al campo enemigo (a fuerza de injusticias, de sinrazón, de ignominias) a aquel que sólo desearía luchar a su lado, si uds. fueran lo suficientemente  humildes para mandarle. Pero uds. no escuchan, no quieren saber nada de esto. Uds. duermen pesadamente sobre heridos que sangran o agonizan y cuando un grito demasiado desesperado los fuerza a entreabrir los ojos, se contentan con decir "Qué más, hijo mío? ". Y enseguida vuelven a dormirse, asombrados de no dominar al mundo.»

Sr. director: Este hombre es un comunista y un ateo envidiable; en su diario, cuya lectura le recomiendo vivamente a cualquier católico desalentado, se pregunta ésto: «(26/6/1901) Es horrible vivir en una época tan maldita, tan renegada, en que no es posible hallar un santo; no digo un hombre santo sino un santo que cure enfermos y resucite muertos y al que se pudiera preguntar: ‘¿Qué es lo que espera Dios de mí, y qué es lo que debo hacer ?’».

¿Y no será "ateo" por que no logra ver a Cristo en la feligresía … ?:  «(1/11/1903) Afirmo categóricamente que el mundo católico moderno es un mundo réprobo, condenado, rechazado absolutamente, un mundo infame al que el Señor Jesucristo ha "cenado" de la manera más completa, un espejo de ignominia donde él no puede mirarse sin sentir "miedo", como en Getsemaní.»

¡Ay, "mundo católico"! «(3/7/1908) He tenido con harta frecuencia ocasiones de poner en evidencia la imbecilidad de nuestros católicos, prodigio enorme, demostrativo por sí solo de la divinidad de una religión capaz de resistirlo… »

Bloy no fue lo que él quiso ser, un gran escritor (de hecho, algunos consideran sus novelas un bodrio, y parece que con razón) sino lo que Dios le mandó fuera: un testigo del Calvario, donde Jesús pasó toda la historia de la humanidad en unas horas. Yo no sé porqué algunos tienen que vivir como él, pero de hecho es así, y Dios los hace notorios para ejemplo y constancia de los fieles. No parece, pues, que quisiera ser como fue, un auténtico miserable, pero sí que aceptó ser como era, como una oblación a Dios y apremiado por los mensajes de Nuestra Señora en La Salette, de los que se convirtió en propangadista y defensor acérrimo, sin llegar a ver su cumplimiento, ni de lejos, como Moisés la Tierra prometida. Castellani, autorizadísimo en esta materia, creyó que Bloy pasó toda su vida en la "noche obscura del sentido", con la triste compañía de Rimbaud y Baudelaire y otros desconocidos, sin proferir jamás una blasfemia, como una misión divina poco o nada comprensible, a no ser por la proximidad del fin del mundo del cual estos pobres hombres eran anticipos vivos.

Si Jesucristo anticipó en Sí mismo toda la historia de la Cristiandad, con sus mártires, confesores, vírgenes, santos y fieles, parece lógico creer que algunos hombres deberán someterse a la Caridad de ser ellos, a su vez, anticipo del Gran Final, por que la Iglesia debe pasar todo lo que vivió Cristo en la tierra, hasta su Resurrección y Ascensión. Eso dice más o menos Castellani y pienso yo mismo, poniéndome modestamente bajo tan seguro amparo.

Y si le parece bien, le ruego publique estas líneas como homenaje a este "Peregrino de lo absoluto", de parte de los actuales viadores.

En Xto. N. S. y María Ssma.
Luis M. Seligmann Serantes

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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