Panorama Católico

SOS, Tout Petits: el testimonio de los católicos por la vida

Dentro de pocos meses se cumplirán 20 años de actividad de la asociación francesa en defensa de la vida no nacida SOS TOUT PETITS y dedicando estas lineas a divulgar su testimonio esperamos disminuir el espesor de algo que según su fundador, el pediatra y embriólogo Dr.

Dentro de pocos meses se cumplirán 20 años de actividad de la asociación francesa en defensa de la vida no nacida SOS TOUT PETITS y dedicando estas lineas a divulgar su testimonio esperamos disminuir el espesor de algo que según su fundador, el pediatra y embriólogo Dr. Xavier Dor, es peor que el aborto mismo: el silencio de que ha logrado rodearse hasta el punto de convertirse en muchos paises en una práctica masiva y socialmente aceptada.

Escribe el P. E. Montes

Dentro de pocos meses se cumplirán 20 años de actividad de la asociación francesa en defensa de la vida no nacida SOS TOUT PETITS y dedicando estas lineas a divulgar su testimonio esperamos disminuir el espesor de algo que según su fundador, el pediatra y embriólogo Dr. Xavier Dor, es peor que el aborto mismo: el silencio de que ha logrado rodearse hasta el punto de convertirse en muchos paises en una práctica masiva y socialmente aceptada.

Y parece obligado comenzar por una brevísima historia de las actividades del grupo que comenzaron por la proyección en lugares públicos de videos como El grito del silencio hasta la ocupación de forma pacífica de los centros de realización de abortos para acercarse así a las mujeres en estado de someterse a él ofreciéndolas apoyo que les permitiera salir de las situaciones más o menos angustiosas en que pudieran encontrarse sin destruir la vida de su hijo. Será entonces cuando irán irrumpiendo en la escena los diversos grupos de contra-manifestantes enormemente violentos que forzarán la presencia de la policía para evitar que todo ello degenerara en una masacre y que servirian de pretexto a los grupos políticos e ideológicos abortistas para presentar a los manifestantes pacíficos como “perturbadores del orden público”.

Y así también se irán produciendo diversas medidas legislativas para perseguir judicialmente a todos aquellos que pudieran ser acusados de “obstaculizar la práctica de la Interrupción Voluntaria del Embarazo” que, como es bien sabido, es uno de los eufemismos adoptados para definir el aborto en unos términos neutros que le han servido de disfraz para mejor entrar en el ámbito de lo bien visto socialmente. Estas leyes alejarán a los militantes pro-vida de los centros de abortos pero les acercarán a aquellos otros centros que ideológica y porpagandísticamente le apoyan y difunden: El Planning familiar y el Gran Oriente de la Masonería francesa.

Pero, a pesar de este desplazamiento obligado de la actividad de los manifestantes pro-vida, las medidas legales persecutorias iban a continuarse implacablemente en forma de cuantiosas multas y arrestos en comisarías que culminarían con la condena a cuatro meses de prisión para el Dr. Dor que, posteriormente, quedarían reducidos a once dias en los que residió como huesped forzoso en la cárcel de Bois d’Arcy (Yvelines) a la que se le condujo convenientemente esposado una parte del trayecto. Y como telón de fondo de esta parte del fenómeno social que aquí brevemente evocamos un hecho revelador de la magnitud del odio que inspira esta actividad represiva de los legisladores franceses: Las diversas condenas que han aplicado a SOS TOUT-PETITS son sistemáticamente exceptuadas de las amnistías que periódicamente exculpan o reducen las penas a los delincuentes con ocasión de algún suceso de especial trascendencia social.

Y dejemos al Dr. Dor ocupado en la preparación de aquello que le permitan hacer para celebrar el 20º aniversario de la fundación de SOS TOUT-PETITS evocando una escena bien conocida para él: En la calle de una ciudad francesa un grupo pequeño de personas, generalmente no superan la cuarentena, reza en voz alta el rosario detrás de una pancarta con el nombre de la asociación que los ha congregado allí: SOS TOUT-PETITS. Y frente a ellos unas hileras de gendarmes contienen dificultosamente un grupo más numeroso y aguerrido que pugna por lanzarse contra los manifestantes pacíficos. El rezo del rosario se ha tornado inaudible porque los comandos violentos llevan también su propia megafonía que alterna el rock duro con las blasfemias (Si María se hubiera hecho un aborto hoy no tendríamos estos líos) o las proclamas tales como Gloria a Satán. Somos los hijos de Satán, los hermanos de Judas.

Pero no nos quedemos aquí porque en realidad hay más, mucho más. Como sucede con frecuencia en la historia y en la vida es mucho más lo que no se ve que lo que se ve. Porque detrás de los energúmenos y de las arpías hay todo el enorme poder de la Masonería hay otros grupos ideológicos anarquistas, feministas, los llamados “verdes”, Sos Racismo, etc, etc…

Y hay también – y esta es la parte más dolorosa del cuadro – el silencio y también no pocas veces el público rechazo de los indignos sucesores de Sidonio Apolinar, de Remigio de Reims, de Martín de Tours, de Fenelon y de Bossuet. Es prácticamente todo un episcopado que arrodillado frente al mundo abandona a sus mejores hijos a los que más de una vez ha cerrado literalmente las puertas de las iglesias en trances como el reflejado por la foto que acompaña estas líneas. Iglesias que – como no podía suceder otra cosa con tales pastores al frente de ellas – están cada vez más vacías.

Despidamos a Xavier Dor y a los que le acompañan. Alentados por las palabras que en un encuentro privado les dedicó Juan Pablo II – Continuad vuestra hermosa batalla – siguen allí hasta que el oficial de la gendarmería les conmine a retirarse. En sus rostros y en sus vestidos hace tiempo que comenzaron a llover los proyectiles que les arrojan los contramanifestantes cada vez más cercanos, cada vez más furiosos. Por eso – y por su frágil aspecto en general – podemos olvidar que son grupos de personas como estos los que hacen el honor de la Cristiandad y son una respuesta viviente que ofrecer a todo aquel que alguna vez sienta vacilar su Fe.

Fotos

 

20 de noviembre de 1997: 98 personas congregadas para rezar por las victimas del aborto a la entrada de la iglesia de Notre Dame en París son rodeadas y después detenidas. El canónigo arcipreste se había encargado de que las puertas de la catedral permanecieran cerradas abandonando así a estos fieles a las fuerzas policiales.

 

 

 

Manifestación ante la Clínica Juana de Arco el 26 de abril de 1997. En primer plano militantes anarquistas y de otros grupos deológicos. En el fondo a la izquierda la reunión pacifica de SOS Tout-Petits.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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