Panorama Católico

Tercer domingo de Adviento, llamado “de Gaudete”

DOMINGO “GAUDETE”
TERCERO DE ADVIENTO
 
ESTACIÓN EN SAN PEDRO DEL VATICANO  
I clase – Ornamentos morados

El Señor está cerca: venid, adorémosle (Invit.).
   1° Advenimiento: María nos da a Jesús “Dichosa eres, María, porque todo lo que se te ha dicho de parte del Señor se va a cumplir en ti” (Ant del Magn.). “De Belén saldrá el Rey dominador que traerá la paz a todos los pueblos” (2° Resp.), y que “librará a su pueblo del poder de sus enemigos”. Nuestras almas participan de un modo peculiar de esa liberación en las festividades de Navidad que son el aniversario de la entrada de Cristo en este mundo. “Haced, pide la liturgia el 25 de Diciembre, que el nuevo nacimiento, según la carne, de tu hijo unigénito, nos libre del antiguo cautiverio, que nos sujeta al yugo del pecado” (Misa del día).
   La fisonomía de S. Juan Bautista es con la Sma. Virgen María y el Profeta Isaías, una de las figuras que predominan en el Adviento.
   S. Juan Bautista dispuso a los judíos para la venida del Mesías. El mismo nos prepara también a la unión cada año más estrecha, que Jesús traba con nuestras almas en Navidad. “Enderezad los caminos del Señor”, dice el precursor. Allanemos, pues, los caminos de nuestro corazón, y el Salvador bajará a ellos para darnos sus gracias libertadoras.
   Las exhortaciones de S. Juan Bautista conservan aún toda su importancia, pues el Salvador, que ya ha venido, debe “venir” aún para muchas almas que permanecen sumidas en la ignorancia, y nosotros mismos tenemos que recoger cada vez más perfectamente los frutos de su venida, en nuestras almas. Y el fruto primario que trae consigo la fiesta de Navidad es la realización cada vez más perfecta, de la divina filiación.
   2° Advenimiento: San Gregorio, explicando el Evangelio, alude a la venida de Jesús al fin del mundo y dice: “Juan, precursor del redentor, marcha delante de Jesús en el espíritu y la virtud de Elías, el cual será el precursor del Juez”; y en la Epístola e Introito se trata también de ellos en sentido literal y se habla de la venida de justicia.
   Si sentimos gran júbilo al acercarse las fiestas de Navidad, que nos recuerdan la venida del humilde Niño del pesebre, con mayor razón nos ha de hacer saltar de santo alborozo el pensar en su venida de poderío y majestad, pues entonces solamente se consumará plenamente nuestra Redención. Por eso escribe San Pablo a los Cristianos: “Gaudéte, regocijaos en el Señor, porque el Señor está para llegar”; y como en el Domingo Lætáre, los sacerdotes celebran hoy con ornamentos color rosa; por donde se simboliza la alegría de la celestial Jerusalén, en que Jesús nos ha de introducir al fin de los tiempos. “Jerusalén, transpórtate de gozo, porque el Señor va a venir” (2° ant. De Visp.).
   Deseemos, pues, el advenimiento que el Apóstol dice estar cercano, y, lejos de temerle, suspiremos por él con santa impaciencia. “Excita, Señor, tu poder, y ven a salvarnos” (Allel.). “Ven, Señor, no tardes”(4° ant. de Laudes). Adveniat regnum tuum. Per adventum tuum libera nos, Domine.
   La liturgia celebra la gozosa expectación de su divino Esposo en la Basílica de San Pedro, en donde descansan las reliquias del jefe de la Iglesia, en busca de la cual viene Jesús, para introducirla en la casa del Padre.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

DOMINGO “GAUDETE”
TERCERO DE ADVIENTO
 
ESTACIÓN EN SAN PEDRO DEL VATICANO  
I clase – Ornamentos morados

El Señor está cerca: venid, adorémosle (Invit.).
   1° Advenimiento: María nos da a Jesús “Dichosa eres, María, porque todo lo que se te ha dicho de parte del Señor se va a cumplir en ti” (Ant del Magn.). “De Belén saldrá el Rey dominador que traerá la paz a todos los pueblos” (2° Resp.), y que “librará a su pueblo del poder de sus enemigos”. Nuestras almas participan de un modo peculiar de esa liberación en las festividades de Navidad que son el aniversario de la entrada de Cristo en este mundo. “Haced, pide la liturgia el 25 de Diciembre, que el nuevo nacimiento, según la carne, de tu hijo unigénito, nos libre del antiguo cautiverio, que nos sujeta al yugo del pecado” (Misa del día).
   La fisonomía de S. Juan Bautista es con la Sma. Virgen María y el Profeta Isaías, una de las figuras que predominan en el Adviento.
   S. Juan Bautista dispuso a los judíos para la venida del Mesías. El mismo nos prepara también a la unión cada año más estrecha, que Jesús traba con nuestras almas en Navidad. “Enderezad los caminos del Señor”, dice el precursor. Allanemos, pues, los caminos de nuestro corazón, y el Salvador bajará a ellos para darnos sus gracias libertadoras.
   Las exhortaciones de S. Juan Bautista conservan aún toda su importancia, pues el Salvador, que ya ha venido, debe “venir” aún para muchas almas que permanecen sumidas en la ignorancia, y nosotros mismos tenemos que recoger cada vez más perfectamente los frutos de su venida, en nuestras almas. Y el fruto primario que trae consigo la fiesta de Navidad es la realización cada vez más perfecta, de la divina filiación.
   2° Advenimiento: San Gregorio, explicando el Evangelio, alude a la venida de Jesús al fin del mundo y dice: “Juan, precursor del redentor, marcha delante de Jesús en el espíritu y la virtud de Elías, el cual será el precursor del Juez”; y en la Epístola e Introito se trata también de ellos en sentido literal y se habla de la venida de justicia.
   Si sentimos gran júbilo al acercarse las fiestas de Navidad, que nos recuerdan la venida del humilde Niño del pesebre, con mayor razón nos ha de hacer saltar de santo alborozo el pensar en su venida de poderío y majestad, pues entonces solamente se consumará plenamente nuestra Redención. Por eso escribe San Pablo a los Cristianos: “Gaudéte, regocijaos en el Señor, porque el Señor está para llegar”; y como en el Domingo Lætáre, los sacerdotes celebran hoy con ornamentos color rosa; por donde se simboliza la alegría de la celestial Jerusalén, en que Jesús nos ha de introducir al fin de los tiempos. “Jerusalén, transpórtate de gozo, porque el Señor va a venir” (2° ant. De Visp.).
   Deseemos, pues, el advenimiento que el Apóstol dice estar cercano, y, lejos de temerle, suspiremos por él con santa impaciencia. “Excita, Señor, tu poder, y ven a salvarnos” (Allel.). “Ven, Señor, no tardes”(4° ant. de Laudes). Adveniat regnum tuum. Per adventum tuum libera nos, Domine.
   La liturgia celebra la gozosa expectación de su divino Esposo en la Basílica de San Pedro, en donde descansan las reliquias del jefe de la Iglesia, en busca de la cual viene Jesús, para introducirla en la casa del Padre.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

DOMINGO “GAUDETE”
TERCERO DE ADVIENTO
 
ESTACIÓN EN SAN PEDRO DEL VATICANO  
I clase – Ornamentos morados

El Señor está cerca: venid, adorémosle (Invit.).
   1° Advenimiento: María nos da a Jesús “Dichosa eres, María, porque todo lo que se te ha dicho de parte del Señor se va a cumplir en ti” (Ant del Magn.). “De Belén saldrá el Rey dominador que traerá la paz a todos los pueblos” (2° Resp.), y que “librará a su pueblo del poder de sus enemigos”. Nuestras almas participan de un modo peculiar de esa liberación en las festividades de Navidad que son el aniversario de la entrada de Cristo en este mundo. “Haced, pide la liturgia el 25 de Diciembre, que el nuevo nacimiento, según la carne, de tu hijo unigénito, nos libre del antiguo cautiverio, que nos sujeta al yugo del pecado” (Misa del día).
   La fisonomía de S. Juan Bautista es con la Sma. Virgen María y el Profeta Isaías, una de las figuras que predominan en el Adviento.
   S. Juan Bautista dispuso a los judíos para la venida del Mesías. El mismo nos prepara también a la unión cada año más estrecha, que Jesús traba con nuestras almas en Navidad. “Enderezad los caminos del Señor”, dice el precursor. Allanemos, pues, los caminos de nuestro corazón, y el Salvador bajará a ellos para darnos sus gracias libertadoras.
   Las exhortaciones de S. Juan Bautista conservan aún toda su importancia, pues el Salvador, que ya ha venido, debe “venir” aún para muchas almas que permanecen sumidas en la ignorancia, y nosotros mismos tenemos que recoger cada vez más perfectamente los frutos de su venida, en nuestras almas. Y el fruto primario que trae consigo la fiesta de Navidad es la realización cada vez más perfecta, de la divina filiación.
   2° Advenimiento: San Gregorio, explicando el Evangelio, alude a la venida de Jesús al fin del mundo y dice: “Juan, precursor del redentor, marcha delante de Jesús en el espíritu y la virtud de Elías, el cual será el precursor del Juez”; y en la Epístola e Introito se trata también de ellos en sentido literal y se habla de la venida de justicia.
   Si sentimos gran júbilo al acercarse las fiestas de Navidad, que nos recuerdan la venida del humilde Niño del pesebre, con mayor razón nos ha de hacer saltar de santo alborozo el pensar en su venida de poderío y majestad, pues entonces solamente se consumará plenamente nuestra Redención. Por eso escribe San Pablo a los Cristianos: “Gaudéte, regocijaos en el Señor, porque el Señor está para llegar”; y como en el Domingo Lætáre, los sacerdotes celebran hoy con ornamentos color rosa; por donde se simboliza la alegría de la celestial Jerusalén, en que Jesús nos ha de introducir al fin de los tiempos. “Jerusalén, transpórtate de gozo, porque el Señor va a venir” (2° ant. De Visp.).
   Deseemos, pues, el advenimiento que el Apóstol dice estar cercano, y, lejos de temerle, suspiremos por él con santa impaciencia. “Excita, Señor, tu poder, y ven a salvarnos” (Allel.). “Ven, Señor, no tardes”(4° ant. de Laudes). Adveniat regnum tuum. Per adventum tuum libera nos, Domine.
   La liturgia celebra la gozosa expectación de su divino Esposo en la Basílica de San Pedro, en donde descansan las reliquias del jefe de la Iglesia, en busca de la cual viene Jesús, para introducirla en la casa del Padre.
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

  ANT. AD INTROITUM    Phil. 4, 4-6 Gaudéte in Dómino semper: íterum dico, gaudéte. Modéstia vestra nota sit ómnibus homínibus: Dóminus enim prope est. Nihil sollíciti sitis: sed in omni oratióne petitiónes vestræ innotéscant apud Deum. Ps. 84, 2. Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob.
   V. Glória Patri.

Antífona de entrada

   Gozaos siempre en el Señor; otra vez os digo: gozaos. Vuestra modestia sea patente a todos los hombres: El Señor está cerca. No andéis solícitos de cosa alguna: mas con insistente oración haced conocer a Dios vuestras peticiones. Ps.Bendijiste, Señor, a tu tierra: apartaste la cautividad de Jacob.
V. Gloria al Padre.

  Durante el Adviento, en las misas del tiempo, no se dice el GLORIA IN EXCELSIS.

Oratio

   Aurem tuam, qu?sumus, Dómine, précibus nostris accómmoda: et mentis nostræ ténebras, grátia tuæ visitatiónis illústra: Qui vivis.
R. Amen

Oración

   Aplica Señor, tu oído a nuestros ruegos y alumbra las tinieblas de nuestra muerte por la gracia de tu Venida. Tu que vives y reinas en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos. 
   R. Amén.  

No se dice ninguna otra oración.
   Epístola
   “El Señor está cercano”; por lo mismo debemos alegrarnos y poner orden y moderación en toda nuestra vida, para que con su venida recibamos la paz del Espíritu Santo, que es la estabilidad inquebrantable del alma en el servicio de Dios.

  Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Philippénses.
Philipp. 4, 4-7 
   Fratres: Gaudéte in Dómino semper: íterum dico, gaudéte. Modéstia vestra nota sit ómnibus homínibus: Dóminus prope est. Nihil sollíciti sitis: sed in omni oratióne et obsecratióne, cum gratiárum actióne, petitiónes vestræ innotéscant apud Deum. Et pax Dei, quæ exsúperat omnem sensum, custódiat corda vestra et intelligéntias vestras, in Christo Jesu, Dómino nostro.

   Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Filipenses
   Hermanos: Gozaos siempre en el Señor: otra vez os digo: gozaos. Vuestra modestia sea patente a todos los hombres(1): el Señor está cerca. No andéis solícitos de cosa alguna; mas con insistente oración y ruegos, con hacimiento de gracias, haced conocer a Dios vuestras peticiones. Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo pensamiento, guarde vuestros corazones y vuestras inteligencias en Nuestro Señor Jesucristo.

   GRADUALE. Ps. 79, 2-3 et 2.Qui sedes, Dómine, super Chérubim, éxcita poténtiam tuam, et veni. V. Qui regis Israël, inténde: qui dedúcis, velut ovem, Joseph.
  Allelúia, allelúia. V. Excita, Dómine, poténtiam tuam, et veni, ut salvos fácias nos. Allelúia.

   Gradual.  – Tú, Señor, que estás sentado sobre los Querubines, excita tu poder y ven. V. Tú, que gobiernas  a Israel, atiende: Tú que guías a José como a una oveja.
  Aleluya, aleluya. V. Excita, Señor, tu poder, y ven a salvarnos. Aleluya.

  En las ferias de Adviento, es decir, cuando en un día de semana se dice la misa del Domingo, se omite el Aleluya y el versículo.
Evangelio
   Juan Bautista aclara las dudas de los impacientes judíos que le confundían a él con el Mesías, y se les presenta como su precursor y encargado de prepararle el camino y disponerle los ánimos de todos para recibirlo dignamente.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem

Joann. 1, 19-28

In illo témpore: Misérunt Jud?i ab Jerosólymis sacerdótes et levítas ad Joánnem, ut interrogárent eum: Tu quis es? Et conféssus est, et non negávit: et conféssus est: Quia non sum ego Christus. Et interrogavérunt eum: Quid ergo? Elías es tu? Et dixit: Non sum. Prophéta es tu? Et respóndit: Non. Dixérunt ergo ei: Quis es, ut respónsum demus his, qui misérunt nos? Quid dicis de te ipso? Ait: Ego vox clamántis in desérto: Dirígite viam Dómini, sicut dixit Isaías prophéta. Et qui missi fúerant, erant ex pharis?is. Et interrogavérunt eum, et díxérunt ei: Quid ergo baptízas, si tu non es Christus, neque Elías, neque prophéta? Respóndit eis Joánnes, dicens: Ego baptízo in aqua: médius autem vestrum stetit, quem vos nescítis. Ipse est, qui post me ventúrus est, qui ante me factus est: cujus ego non sum dignus ut solvam ejus corrígiam calceaménti. Hæc in Bethánia facta sunt trans Jordánem, ubi erat Joánnes baptízans. 
  Credo

  U Continuación del Santo Evangelio según San Juan.
   En aquel tiempo: Enviaron los judíos, sacerdotes y levitas de Jerusalén, a preguntar a Juan: ¿Tú, quién eres? Y confesó y no negó; y confesó: Que yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Pues quién eres? ¿Eres tú Elías? Y dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Y le dijeron: Pues, ¿quién eres, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo? Él dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta. Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron y le dijeron: Pues, ¿por que bautizas, si tu no eres el Cristo, ni Elías, ni Profeta? Juan les respondió y dijo: Yo bautizo con agua(2): mas en medio de vosotros está Aquél a quien vosotros no conocéis. Este es el que ha de venir en pos de mí: el cual es antes que yo: y al cual yo no soy digno de desatar la correa de su zapato. Esto aconteció en Betania de la otra parte del Jordán, en donde estaba Juan bautizando. 
   Credo.

     ANT. AD OFFERTORIUM.  Ps. 84, 2.    Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob: remisísti iniquitátem plebis tuæ.

Antífona del Ofertorio.
   Bendijiste, Señor a tu tierra; pusiste término a la cautividad de Jacob; perdonaste la maldad de tu pueblo.

Secreta
Devotiónis nostræ tibi, qu?sumus, Dómine, hóstia júgiter immolétur: quæ et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum in nobis mirabíliter operétur. Per Dóminum.   

Secreta
   Rogámoste, Señor, que la hostia de nuestra devoción se inmole perpetuamente en tu presencia; que ella cumpla los fines para los cuales instituiste este misterio, y opere maravillosamente en nosotros tu salvación. Por Nuestro Señor Jesucristo.

  Prefacio de la Santísima Trinidad
(Durante la semana, Prefacio común)

     Vere dignum et justum est,
æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens
ætérne Deus: Qui cum unigénito
Fílio tuo et Spíritu Sancto
unus es Deus, unus es Dóminus:
non in uníus singularitáte
persónæ, sed in uníus Trinitáte
substántiæ. Quod enim de tua
glória, revelánte te, crédimus,
hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu
Sancto sine differéntia discretiónis
sentímus. Ut in confessióne
veræ sempitern?que Deitátis,
et in persónis propríetas, et in
esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant
Ángeli atque Archángeli,
Chérubim quoque ac Séraphim:
qui non cessant clamáre quotídie,
una voce dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus… 

   Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a una voz:
Santo, Santo, Santo, etc.

      ANT. AD COMMUNIONEM. Is. 35, 4.  Dícite: pusillánimes, confortámini et nolíte timére: ecce Deus noster véniet et salvábit nos.

Antífona de Comunión.
   Decid a los pusilánimes: alentaos, y no temáis, mirad que nuestro Dios vendrá, y nos salvará.

Postcommunio

Implorámus, Dómine, cleméntiam tuam: ut hæc divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos pr?parent. Per Dóminum. 
  

Postcomunión.

   Imploramos, Señor, tu clemencia, para que estos divinos subsidios, purificándonos de nuestros vicios(3), nos preparen a las fiestas que se acercan. Por Nuestro Señor Jesucristo.

  • (1) Más que la modestia, se quiere aconsejar aquí el cumplimiento exacto de los deberes de estado, que es el que da el modo y medida de todas las virtudes.
  • (2)El bautismo de Juan era, por una parte, un símbolo exterior que el Bautista usaba para inculcar a los hombres un cambio de vida y la limpieza de corazón, fruto de la penitencia; y, por otra, un anuncio del verdadero bautismo regenerador de Cristo.
  • (3) La mejor preparación para Navidad es, pues la purificación de los vicios y pecados, mediante una buena confesión.

setstats1setstats1 Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de este Domingo grabado en vivo: http://www.christusrex.org/www2/cantgreg/missa_h3adv.html

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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