Panorama Católico

Todos los perros van al cielo…

En vísperas de incorporar la sección “Estamos todos locos”, hacemos un avance del tipo de artículos que podría llegar a contener.

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NUEVA YORK.- El papa Francisco ya les ha dado un motivo de esperanza a los gays, a las parejas no casadas y a los defensores de la teoría del Big Bang. Y ahora también adoptó a los amantes de los perros, a los activistas de los derechos de los animales y a los veganos.

Para consolar a un chico desolado por la muerte de su perro, en una reciente aparición pública en la Plaza San Pedro, Francisco le dijo: “El Paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios”. Aunque no queda claro si las palabras del Papa aliviaron efectivamente al chico, fueron celebradas por The Humane Society [la principal sociedad protectora de animales en Estados Unidos] y por People for Ethical Treatment of Animals [defensora de los derechos de los animales], que leyeron en sus comentarios un repudio a la teología católica conservadora, que dice que los animales no pueden ir al Cielo porque no tienen alma.

“Mi casilla de mails explotó”, dijo Christine Gutleben, directora de acercamiento a las religiones de The Humane Society. “La gente, de pronto, no hablaba de otra cosa.”

Charles Camosy, autor y profesor de ética cristiana en la Universidad Fordham, dijo que es difícil saber qué quiso decir precisamente Francisco, ya que habló “con un lenguaje pastoral, que no está pensado para ser diseccionado por los académicos”. Pero cuando se le pregunta si cree que los comentarios del Papa abren un nuevo debate sobre el alma de los animales, Camosy no duda: “Absolutamente sí”.

Durante su relativamente corto mandato al frente de los católicos romanos, Francisco, de 77 años, no ha dejado de causar revuelo entre los conservadores de la Iglesia. El Pontífice dio indicios de tener una postura benévola en temas como la homosexualidad, las madres solteras y las parejas de hecho. Así que, hasta cierto punto, a nadie debería sorprender que Francisco -un jesuita que adoptó el nombre del patrono de los animales, San Francisco de Asís- le haya sugerido a un chico afligido que su mascota muerta tendría un lugar en el más allá.

Con citas de los pasajes bíblicos que afirman que los animales no sólo van al Cielo, sino que una vez allí, se llevan muy bien entre ellos, los medios de prensa de Italia consignaron que el Papa dijo: “Un día, volveremos a ver a nuestros animales en la eternidad de Cristo. El Paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios”.

Los teólogos advierten que Francisco hizo un comentario espontáneo, y no una afirmación doctrinaria.

El padre James Martin, sacerdote jesuita y editor de la revista católica America, dijo que Francisco señalaba, al menos, que “Dios ama y Cristo redime a toda la creación”, aunque los conservadores digan que en el Paraíso no entran animales.

“Él dijo que el Paraíso está abierto a todas las criaturas”, afirmó el padre Martin. “A mí eso me suena bastante claro.”

La cuestión de si los animales van al Cielo se ha debatido durante la mayor parte de la historia de la cristiandad. Durante su papado (1846-1878) Pío IX fue un férreo defensor de la doctrina que indica que los animales no tienen conciencia. En 1990, Juan Pablo II pareció contradecirlo cuando proclamó que los animales sí tienen alma y que están “tan cerca de Dios como los hombres”.

Traducción de Jaime Arrambide.

Fuente: La Nación

Comentario Druídico: Más allá de que el tema puede debatirse y se ha debatido en la teología católica bajo diversos aspectos (los animales tienen, por cierto, ánima, de allí su nombre, pero no racional), nunca había ocurrido, que yo sepa al menos, que un papa suelte una frase tal a consideración de los medios masivos. Tal vez se divierta leyendo los diarios del día siguiente, con una suerte de sentido del humor irresponsable. Él mismo afirma que Dios lo ha dotado de una “sana” (habría que ver) irresponsabilidad. Con la segunda parte de la frase sin duda no podemos menos que coincidir. 

Lo cierto es que el profesor Camosy, especializado en ética cristiana, ha dado en la tecla: es difícil saber qué quiso decir precisamente Francisco si acaso quiso decir algo. Con lo cual advierto a los esforzados buscadores de herejías que se abstengan de investigaciones inútiles: para ser hereje se requiere una cierta coherencia doctrinal. 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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