Panorama Católico

Tontos de Cristo

Nuestra Señora anunció en Fátima terribles castigos si el mundo no hacía penitencia. ¿Cómo medir el número de justos que satisfarán la justicia, o la misericordia divina? A ojo de observador llano, todavía viene faltando mucha mortificación.

 

Escribe Marcelo González

Nuestra Señora anunció en Fátima terribles castigos si el mundo no hacía penitencia. ¿Cómo medir el número de justos que satisfarán la justicia, o la misericordia divina? A ojo de observador llano, todavía viene faltando mucha mortificación.

 

Escribe Marcelo González

¿Más sufrimientos todavía? ¿No basta el hambre, los muertos, las destrucciones naturales y las causadas por mano del hombre? Porque, de esto tenemos al por mayor… Dios hará su evaluación.

La Virgen ha pedido que se rece el Rosario, se hagan sacrificios de expiación, se reparen los ultrajes cometidos contra Dios y sus mandamientos. ¡Penitencia! Tres veces ¡penitencia! grita el ángel en la visión de la tercera parte de Fátima.

No es el caso anunciar la Tercera Guerra Mundial, ni ensayar anticipaciones. Queda para los sabios. Para los de a pie, atenernos al pedido de la Virgen.

Programa práctico:

Rezar diariamente una corona del Santo Rosario, incluyendo la oración pedida (Oh, Jesús mío…) al final de cada misterio.

Vivir personal y familiarmente conforme a la ley evangélica. O hacer lo posible, en vistas a acomodar plenamente nuestra conducta a los mandamientos si estamos en pecado. Encontrar el modo de salir de estas situaciones en donde por fuerza seguiremos pecando. Evitar las ocasiones próximas…

Exigir a los sacerdotes que celebren dignamente el Santo Sacrificio. Más aún, pedirles la Misa Tradicional o al menos la Nueva Misa en latín y según las rúbricas, o al menos el canon en latín. Pedir insistentemente. Pedir hasta hartarlos, y conseguir así lo que no nos dan por misericordia.

Apoyar a los buenos sacerdotes y obispos.

Predicar opportune et importune la penitencia y la oración, precedidas por la vigilancia. Vigilad y orad… No dejemos que los malvados o los confundidos sigan apropiándose de la Iglesia. A los primeros, denunciarlos, a los otros, esclarecerlos. Por todos, rezar.

Los católicos fieles: deponer rencores, historias del pasado y trabajar juntos, o al menos no en contra unos de otros. Dejemos el juicio a Dios, que ya vemos no todo lo que parece es como parece.

Resistir fuertes en la Fe.

Sí, es verdad, nos van a decir "idiotas". Y ésto los más misericordiosos. Seamos idiotas -stulti propter Christum- a los ojos del mundo enemigo de Dios. Pongamos algo de calor en la tibia caridad que une a los que mantenemos el rumbo, para que esa caridad aliente a los que lo han perdido.

Si no hacemos esto, nosotros también estamos perdidos.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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