Panorama Católico

Triple milagro de Nuestra Señora de Fátima en Portugal (Parte II, final)

Los Obispos portugueses observaron con temor como su país vecino estaba cayendo en el abismo. ¿Quién podría preservar su pequeña patria de esta ola amenazante de ateísmo del comunismo anti-religioso? Para los planes de Moscú fue bien sabido y decidido encima: de acuerdo a los planes de Lenin, el comunismo debía ser establecido en la Península Ibérica.

III.   UN MILAGRO DE PAZ:
PORTUGAL PRESERVADA DEL TERROR COMUNISTA
 (1936 – 1939)

    En uno de sus discursos al pueblo Portugués, el Papa Pío XII evocó «el Peligro Rojo, tan amenazante y tan cercano a vosotros, y sin embargo evitado de manera tan inesperada.» (32) (p.422)

 

13 DE MAYO DE 1936: EL PELIGRO ROJO Y EL VOTO SECRETO DE LOS OBISPOS.

Desde 1934, era en Fátima, cerca del santuario de Nuestra Señora, donde todos los Obispos de Portugal se reunían cada año para hacer sus ejercicios espirituales de diez días. Cuando se encontraron en mayo de 1936, los hechos en España estaban desarrollándose en forma alarmante: las elecciones del 16 de febrero habían sido un éxito para el Frente Popular, presagiando el futuro más ominoso. Los Obispos portugueses observaron con temor como su país vecino estaba cayendo en el abismo. ¿Quién podría preservar su pequeña patria de esta ola amenazante de ateísmo del comunismo anti-religioso? Para los planes de Moscú fue bien sabido y decidido encima: de acuerdo a los planes de Lenin, el comunismo debía ser establecido en la Península Ibérica. Tomada entre estos dos braceros de Rusia y España, muy pronto toda Europa ardería en llamas. (33)

    «Con los corazones llenos de preocupación y angustia», como escribió más tarde el Cardenal Cerejeira, el 13 de Mayo de 1936, los Obispos reunidos hicieron un voto solemne, que guardarían secreto aquel año:

    «Todos ellos, al menos los Obispos de Portugal continental, prometieron "venir a la Cova da Iria el 13 de Mayo de 1938, a encabezar la peregrinación nacional para dar gracias solemnemente a la Santísima Virgen, Madre de Dios, en nombre de toda la nación, si Ella obtuviera para Portugal la victoria sobre el comunismo ateo y el beneficio de la paz…"»

    Como lo describió el Cardenal «antes de separarnos, más de una vez pusimos nuestras personas y nuestras diócesis bajo la especial protección de la Santísima Virgen, victoriosa sobre todas las herejías y Protectora de Portugal.» (34) (p.423)

    Con gran previsión, tal como en 1931 -¡por vía de contraste recordar que en París, en aquel tiempo, el Cardenal Verdier había bendecido al Frente Popular!- los Obispos portugueses habían visto venir los hechos: el 13 de Julio de 1936, dos meses después de su voto, el asesinato del diputado monárquico Calvo Sotelo marcó el principio de la Guerra Civil Española. El Gran Secreto del 13 de Julio de 1917 había comenzado a cumplirse al pie de la letra: «Rusia propagará sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados…»

    La amenaza a Portugal era grave, y humanamente hablando, era casi inevitable que el contagio revolucionario se propagara a la nación. Esto es en realidad lo que ocurrió:

UN INTENTO DE SEDICION.

El 8 de setiembre de 1936, dos barcos de guerra, el aviso Albuquerque y el destructor Dao se amotinaron para unirse a los rojos de España. Salazar ordenó firmemente que fueran bombardeados hasta que se rindieran o se fueran a pique. El declaró: «Los buques de la Armada Portuguesa pueden hundirse, pero nunca enarbolarán otra bandera que la de Portugal.» (35)

    Esta fue una decisión saludable. Saludable, porque los amotinados fueron rápidamente llevados a recobrar su juicio, y la nación escapó de la conflagración de la Revolución. Pero apresurémonos a agregar que si Salazar pudo actuar tan efectivamente, ésto fue porque tenía el firme apoyo de una Jerarquía que lo avaló y justificó moralmente su acción. Así, los Obispos aludieron al hecho en una de sus cartas pastorales:

    «Sin embargo, los enemigos de la paz no deponen las armas. Un día del pasado setiembre, el día dedicado a la Natividad de Nuestra Señora (p.424) -aún antes que en la capital se percibiera el peligro- había en marcha un movimiento revolucionario, que fue rápidamente sofocado. Así, Portugal pudo continuar en tranquilidad el camino del trabajo y el progreso..

    «Y nosotros, que nuestras manos son inocentes de toda la sangre derramada en Portugal por el espíritu de rebelión, podemos regocijarnos sin reservas en la victoria del orden (social) en el que la Iglesia enseña el respeto por el hombre, y sin el cual no puede haber ni progreso ni libertad.» (36)

    El 13 de Mayo de 1937, en una nueva carta pastoral en la cual los Obispos denuncian vigorosamente el comunismo y el odio satánico que lo anima, informaron a los fieles de su voto secreto de 1936, y mencionaron los horrores de la persecución en España.

UN INTENTO CONTRA LA VIDA DE SALAZAR.

 «El domingo 4 de julio de 1937, cuando Salazar estaba en camino, como era usual, hacia la capilla privada de la casa de un amigo, el Dr. José Trocado, en la avenida Barbosa du Bocage, hubo una violenta explosión en el momento en que bajaba del auto. A tres metros del líder del Gobierno, justo había explotado una poderosa bomba oculta en una caja de hierro.

    «Salazar no fue tocado, su chofer quedó sordo y nada más.

    «A los transeúntes reunidos alrededor de él, simplemente les dijo: "¡Cálmense!" y a su anfitrión: "Vamos a Misa." Después de la Misa, cuando todos estaban insistiendo en que descansara, él contestó: "No, ya que Dios no quiso que muriera, iré a trabajar."» (37)

    Los Obispos fueron realmente conscientes que su país debía la preservación de la paz interior a la sabiduría política y energía de Salazar, y no les preocupó reconocerlo públicamente. El intento de asesinato, de haber sido exitoso, hubiera (p.425) arrojado una vez más al país a trastornos y disensiones. En su fracaso ellos vieron la marca de la protección divina. Así es como recordaron el hecho en su carta colectiva de 1938:

    «Transcurrieron unos pocos meses y en las sombras, con sangre fría y con diabólica precisión, ellos complotaron contra la vida del hombre que, más que ningún otro, tiene el deber de velar por la paz y la seguridad de todos, y quien en el augusto oficio de Presidente y venerado Jefe de Estado, ha merecido tanta gratitud de la nación Portuguesa. Pero la mano omnipotente de la Providencia desvió el golpe que manos criminales habían preparado con tal habilidad y planificación, y cuyo éxito creyeron estaba científicamente asegurado.» (38)

13 DE MAYO DE 1938: LA RENOVACION DE LA CONSAGRACION NACIONAL AL INMACULADO CORAZON DE MARIA:

A principios de 1938, la cruzada del General Franco estaba en el camino de la victoria y todo el peligro había sido alejado finalmente para Portugal, que afortunadamente había escapado del contagio revolucionario. Mientras anunciaba la gran peregrinación nacional del 13 de Mayo, el Cardenal Cerejeira agradeció solemnemente a Nuestra Señora de Fátima por ello:

    «Habiendo llegado casi el momento del cumplimiento de nuestro voto, nuestros corazones exultan de alegría viendo que nuestra confianza en la Patrona de Portugal no ha sido defraudada.

    «Desde que Nuestra Señora de Fátima apareció en 1917… una especial bendición de Dios ha descendido sobre la tierra de Portugal… Especialmente, si examinamos los dos años que han pasado desde nuestro voto, uno no puede dejar de reconocer que la mano invisible de Dios ha protegido a Portugal, salvándola del flagelo de la guerra y de la lepra del comunismo ateo. (p.426)

    «La bendición de la paz, que la Iglesia pide tan insistentemente en sus oraciones litúrgicas, y que nosotros habíamos pedido confidencialmente en Fátima,  nos ha sido otorgada casi milagrosamente.» (39)

    El 13 de Mayo de 1938, quinientos mil peregrinos rodearon a los veinte Obispos del país, que estaban presentes en la Cova da Iria. Fue renovada la consagración nacional al Inmaculado Corazón de María, mientras en todas las iglesias del país, millones se unieron a este acto en oración. Como ya fue el caso en 1931, la urgente súplica fue combinada con la acción de gracias: dos meses antes, Hitler había invadido Austria, y las mentes más lúcidas vieron aproximarse trágicamente el gran conflicto mundial. ¿Lograrían España y Portugal preservar su neutralidad? Nada era más incierto. Ya durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno de Lisboa había sido incapaz de resistir la tendencia general. ¿Que ocurriría en una nueva guerra, donde la presión de los beligerantes sería indudablemente más fuerte? El Cielo quiso informar a su mensajera antes de los hechos, para agregar una profecía incuestionable a la protección milagrosa que sería otorgada a la pequeña nación consagrada al Inmaculado Corazón de María.

UNA MARAVILLOSA PROMESA DE PAZ

    El 6 de febrero de 1939, siete meses antes de la declaración de la guerra, Sor Lucía escribió a su Obispo, Monseñor da Silva. Al mismo tiempo que le informó que la guerra era inminente, le habló de una promesa milagrosa: en esta guerra horrible, Portugal sería preservada a causa de la consagración nacional (p.427) al Inmaculado Corazón de María, hecha por los Obispos. (40)

    Este es un punto poco conocido en el mensaje de Fátima, pero que tuvo importancia decisiva a los ojos de Sor Lucía, quien nunca ha dejado de recordarlo. Por ejemplo, el 18 de agosto de 1940, ella escribió en una carta al Padre Gonçalves:

    «La prueba que Dios nos da (Sor Lucía está escribiendo en referencia al pedido de la consagración de Rusia para obtener su conversión y la paz mundial) es la protección especial del Inmaculado Corazón de María sobre Portugal, debido a su consagración a Ella. Aquella gente de quien me escribe, tiene una buena razón para estar espantada (de la guerra). Todo ésto nos hubiera ocurrido a nosotros, si nuestros Obispos no hubieran prestado atención a los pedidos de Nuestro Buen Dios, y rezado con todo su corazón por Su misericordia y la protección del Inmaculado Corazón de María.» (41)

    Sor Lucía se aseguró de mencionar esta profecía de paz para Portugal en la carta que escribió al Papa Pío XII el 2 de diciembre de 1940. Esto ilustra cuan importante fue la profecía para ella en todo el mensaje de Fátima. Escribió

    «Beatísimo Padre, Nuestro Señor promete  una especial protección a nuestro país en esta guerra, debido a la consagración de la nación, por los prelados portugueses, al Inmaculado Corazón de María, como prueba de las gracias que hubieran sido otorgadas a otras naciones que se hubieran consagrado a Ella.» (42)

    Difícilmente pudo hacerse una profecía más precisa, más clara y más firme. ¿Pero que ocurrió realmente? La predicción fue cumplida al pie de la letra. (p.428)

PORTUGAL PRESERVADA DE LA GUERRA (1939 – 1945)

    Si nosotros hablamos de un "milagro de paz", no es por una forma de hablar, designando meramente uno de aquellos hechos felices que resultaron inesperados. Realmente, aquí hay mucho más, y para convencese de ello, uno necesita solamente recordar las circunstancias históricas. Desde el principio de la guerra, la amenaza fue grande. Un primer hecho notable fue decisivo: es seguramente gracias a su sabiduría católica, la cual fortaleció y duplicó su prudencia política, que Salazar y Franco evitaron todo frenesí ideológico. Ellos también evitaron toda ambición territorial, aun aquellas que en si eran posibles o legítimas -¡tomar Gibraltar, por ejemplo!- y todas las vanas esperanzas de entrar en la guerra para sacar provecho de ella. Franco, sin embargo, quien había obtenido su victoria sobre los rojos solo gracias a la ayuda efectiva de Italia y de Alemania, después de haberse enfrentado con una odiosa traición de Francia e Inglaterra, pudo muy naturalmente haber entrado en la guerra del lado del Eje. Hitler, además, estaba contando con la participación de España en su lucha.

EL ACUERDO FRANCO-SALAZAR.

En el frenesí que se apoderó repentinamente de Europa en nombre de "la Cruzada de las Democracias" o de las ideas totalitarias, Franco y Salazar pudieron guardar su compostura y considerar solamente el bien de sus pueblos. Venciendo el antiguo antagonismo entre sus dos naciones, decidieron actuar juntos para preservar a toda costa su neutralidad. Esta estrecha colaboración, fijando una política en común para el bloque peninsular, fue la condición (p.429) indispensable para el mantenimiento de la paz.

    Pero esta cooperación no era suficiente. El futuro también dependió -especialmente- de la reacción de los beligerantes. ¿Podría Salazar resistir las repetidas solicitudes de los Aliados para ocupar la estratégica posición de las Azores? ¿No podría entrar en juego otra vez la antigua alianza con Inglaterra, como en 1916-1918?

EL TRATADO ALEMAN.

El peligro de Alemania era aún mucho más grande. Cuando durante el verano de 1940, Franco envió a Serrano Suñer a Berlín a sondear las posiciones del Führer, las noticias que reportó vuelto a Madrid fueron alarmantes: los alemanes contaban con la instalación de una base en las Canarias, y el Ministro Alemán de Relaciones Exteriores, Ribbentrop proyectaba una invasión a España si los españoles rechazaban sus pedidos. (43)

    Para inducir a España a entrar en la guerra, Hitler organizó la famosa entrevista que tuvo lugar en Hendaya, el 23 de octubre de 1940. El explicó entonces su plan a Franco: para conquistar Inglaterra necesitaba tomar Gibraltar para negar a los británicos el acceso al Mediterráneo y asegurar para Alemania bases que controlaran el Norte de Africa. Para este fin, Hitler propuso a Franco una alianza inmediata, con el ingreso de España en la guerra en 1941.

    Con habilidad extraordinaria, Franco se las arregló para no prometer nada. Por supuesto, él provocó la impaciencia de Hitler y el furor de Ribbentrop, pero no hasta el punto de originar represalias. Sus biógrafos anotan que maniobró «para evitar la explosión que las legiones germanas podrían haber lanzado sobre España. Sin embargo, este peligro permaneció latente.» (44) (p.430)

    Unas pocas semanas más tarde, hubo nuevas presiones germanas y una nueva evasiva para Alemania. Finalmente, el 7 de diciembre de 1940, Hitler informó a Franco, a través del Almirante Canaris, de su plan para lanzar un asalto contra Gibraltar. Para la operación, que fue programada para el 10 de enero de 1941, él pidió el libre paso de sus tropas por territorio español. El Alto Mando Alemán había concebido un plan detallado para la invasión de la península. Portugal no se libraría. En realidad, para lograr el dominio del Mediterráneo y del Atlántico, y para evitar desembarcos británicos, los puertos portugueses debían ser ocupados.

    La "Operación Félix" iba a resultar en la ocupación del territorio portugués. «El Mariscal Blaskowitz recibió el comando de las tropas de invasión, contando con ocho divisiones; una fuerza aérea de dos mil aeroplanos iba a ser encomendada al General Richthofen. Una "División Panzer" bajo el mando del General Schmidt iba a lanzar un ataque desde Cáceres, en España, directamente hacia Lisboa y Porto para ocupar Portugal… El peligro era tan grande, que todo estaba listo para transferir la sede del Gobierno a las Azores.» El 31 de diciembre de 1940, Hitler pudo escribir a Mussolini: «nosotros hemos hecho todos los preparativos para cruzar la frontera española el 10 de enero y tomar Gibraltar a mediados de febrero.» (45)

    Afortunadamente, Franco una vez más tuvo el coraje y la osadía de oponerse al plan. ¿Pero, qué evitó que el Führer avanzara, de todas maneras, ya que sus planes estaban listos, y tenía entonces todos los medios, y el resultado de la guerra dependía de ello? Este es un misterio. (46)

UNA INTERVENCION DEL CIELO.

Sin caer en un "coincidentalismo" fastidioso, -esto es, la tendencia a vincular en forma muy estrecha y "mecánica" hechos sobrenaturales con las vicisitudes de los hechos políticos, pues éstos son siempre complejos y sujetos a cambios en sus detalles y resultan en su mayor parte de la libre voluntad de los hombres- ¿no es interesante observar que en el mismo momento en que a principios de diciembre de 1940  la suerte de la península estaba siendo decidida, el Cielo intervino una vez más?

    En realidad, a pedido de Sor Lucía, todos los Obispos portugueses se reunieron en la Catedral de Lisboa el 8 de diciembre de 1940, en ocasión de la fiesta de la Inmaculada Concepción, Patrona del Reino. Allí, renovaron solemnemente la consagración de su tierra al Inmaculado Corazón de María. (47)

UNA SALVACION INESPERADA.

Curiosamente, después de este rechazo de Franco, Hitler vaciló. El pensó que tal vez a Mussolini le sería posible convencer a los inflexibles españoles. Así, tuvo lugar una reunión entre los dos, pero en vano: Franco no se comprometió a nada, e incluso quiso convencer al Duce para justificar su oposición a Hitler.

    Muy pronto, cuando Alemania fue en ayuda de Mussolini en los Balcanes, y luego se movilizó hacia el frente Este, el peligro más amenazante desapareció para siempre.

    Así, Portugal y España quedaron en paz sin perder una pulgada de territorio. En 1946, durante la gran solemnidad del trescientos aniversario de la consagración de Portugal a la Inmaculada Concepción, y la coronación de la estatua de Nuestra Señora de Fátima, Pío XII explicó al (p.432) pueblo portugués el origen sobrenatural de la paz de la que había gozado.

    «La guerra más horrible que nunca asoló el mundo, ha bramado alrededor de vuestras fronteras, pero no las ha cruzado, gracias especialmente a Nuestra Señora, que estaba cuidándolos a vosotros y a vuestros gobernantes desde Su trono de misericordia erigido aquí, como una atalaya sublime en el centro del país, y no permitió que la guerra os tocara, dándoos solamente una idea de las calamidades sin precedentes de las que su protección os preservó.» (48)

"UNA PROTECCION ESPECIAL DEL INMACULADO CORAZON DE MARIA" (SOR LUCIA).

Por supuesto, sería falso creer que esta paz fue un puro don del Cielo, que actuó solo y sin intermediarios. Los hombres y las circunstancias lo hicieron posible. En primer lugar estuvo la sabiduría de Salazar y de Franco (49) y su sólida concordia, la cual formó la unidad del bloque ibérico. Actuó también su notable habilidad diplomática, fortalecida por la del Mariscal Pétain en Montoire. Luego estuvo, finalmente, la asombrosa ceguera de Hitler, quien por renunciar al control de Gibraltar y del Mediterráneo, cometió indudablemente su error estratégico más grave.

    Estas son causas secundarias, todas independientes de las otras, pero todas contribuyeron a salvaguardar la paz. Esta paz había sido predecida por Sor Lucía incluso antes de iniciarse las hostilidades. No es arbitrario, entonces, reconocer en ésto la obra de una Providencia benevolente y el cumplimiento de la promesa de Nuestra Señora de Fátima. Su protección especial para Portugal, que fue consagrada a Ella, se extendió también a la España de Franco, purificada por la sangre de sus innumerables mártires. (p.433) Durante esta guerra, y por intermedio de Sor Lucía, Nuestra Señora también había dirigido a España Sus pedidos y sus promesas para apresurar su renacimiento religioso y preservarla de nuevos castigos. (50)

 EL MILAGRO RECONOCIDO Y PROCLAMADO

    Los portugueses, ni que decirlo, fueron totalmente conscientes de esta gracia inmensa, del milagro real de paz con el que habían sido favorecidos. Citemos una vez más al Cardenal Cerejeira. El 11 de febrero de 1942, hablando en nombre de todos los Obispos portugueses declaró:

    «Por un verdadero milagro de amor, la Madre de Dios continúa preservando nuestro país y guardándolo indemne, como un frágil vaso salvado milagrosamente, en medio de tempestades y peligros aparentemente insuperables. Una vez más, venimos a recordar a vosotros esta deuda de gratitud hacia nuestra gloriosa Patrona, por la paz que gozamos, –un verdadero milagro que asombra al mundo- que es para nosotros un testimonio y prenda de Su patronato en lo Alto.»

Y continuó:

    «Sería injusto dejar de reconocer la acción  vigilante y patriótica de nuestros gobernantes… Pero no hay un solo portugués de buena fe que no reconozca en nuestra situación privilegiada un reflejo de esta luz que la Santísima Virgen vino a esparcir en Fátima… Alcanza contemplar el elemento extraordinario en todo esto, para sentir y reconocer que está obrando un poder más alto y que un Corazón tierno y misericordioso vigila con amor sobre Portugal.» (51)

    Citemos el testimonio más autorizado, el del mismo Salazar. Lejos de atribuirse el (p.434) mérito de la preservación de la paz, declaró el 7 de mayo de 1945, con aquella discreción y modestia que le fueron habituales cuando se expresó sobre su Fe en los discursos oficiales: «La Providencia ha querido, en sus altos designios, que nosotros pasáramos a través del conflicto sin ser envueltos en él activa o directamente…,» concluyendo:

    «¡Bendigamos la victoria! No quiero decir nada más sobre ésto. En esta hora tan solemne, por no decir sagrada, siento en mi solamente un gran sentimiento de gratitud hacia la Providencia por su Misericordia, y rezo para que su Luz ilumine a los hombres responsables de los destinos del mundo.» (52)

    Como su amigo el Cardenal Cerejeira, o como el Papa Pío XII, de quien volveremos a citar algunos textos admirables de 1942 proclamando «la atmósfera de milagro que envuelve a Portugal», Salazar reconoció las apariciones de Fátima como la fuente primaria de todos los beneficios temporales y espirituales que colmaron su país desde 1917. (53)

    A un periodista norteamericano que en 1946 lo interrogó sobre Rusia, Salazar le dio la siguiente respuesta, notable porque nos lleva al corazón mismo del Secreto de Fátima: «De acuerdo a lo que nosotros sabemos de los asuntos internos de Rusia, una revolución aparece allí improbable por el momento. Pero hay una esperanza para la paz: que la Providencia haga en Rusia lo que hizo aquí, en Portugal.» (54)

PORTUGAL,
"LA VIDRIERA DE NUESTRA SEÑORA"

    El gran designio de Dios para nuestro siglo era justamente ese:  El quiso que el Inmaculado Corazón de María convirtiera el inmenso territorio de Rusia, como convirtió de manera maravillosa el pequeño país de Portugal. En la historia trágica de nuestro siglo sangriento, -contaminado y pervertido por los errores, guerras y persecuciones provocadas por los poderes anticristianos del Comunismo Bolchevique y la Francmasonería plutocrática y liberal- durante más de cuarenta años Portugal ha sobresalido como una isla de la Cristiandad restaurada, plena de sabiduría y de paz. Este milagro maravilloso perduró exactamente tanto como los Pastores de la Iglesia permanecieron unánimemente fieles a los pedidos y al espíritu del mensaje de Fátima, como al estatuto sobrenatural del renacimiento portugués.

    Si el milagro portugués fue perdiendo gradualmente su lustre, si está tristemente obscurecido en estos veinte años, lo está hasta el punto exacto en que el mensaje auténtico de la Virgen Inmaculada ha sido traicionado, distorsionado u olvidado en favor de un nuevo mensaje y de otro espíritu, el que ha acarreado la decadencia de la Iglesia y la ruina de las sociedades católicas.

    Sin embargo, debemos cuidarnos de proyectar sobre la historia pasada las tristes extravagancias del presente. Pues el presente no ha abolido el pasado, y estamos ciertos que este presente será efímero. No debemos olvidar el triple milagro obrado por Nuestra Señora en Portugal, en respuesta al Acto de Consagración a Su Inmaculado Corazón cumplido por todos los Obispos del país. Pues esta es la prueba de la mediación todopoderosa de la Santísima Virgen María para convertir a las almas y otorgar la paz a las naciones. Si, perpetuemos el recuerdo de estas maravillas de gracia, que hicieron de Portugal como (p.436) si hubiera sido "la vidriera de Nuestra Señora", para repetir las hermosas palabras del Abad de Nantes. Pues Portugal fue la demostración sorprendente de lo que podría haber ocurrido hace medio siglo en el mundo entero, si los pedidos de la Reina del Cielo hubieran sido cumplidos en la hora querida por Dios…

    Pero, porque Su Misericordia no puede ser vencida por la lentitud y la resistencia de los hombres, porque Su gran designio de «establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María» es irrevocable, el "Milagro Portugués" continúa siendo prenda de esperanza para nosotros

    «Fátima habla no solamente a Portugal sino al mundo todo. Nosotros creemos que las apariciones de Fátima abren una nueva era: la del Inmaculado Corazón de María.

    «Lo que ha ocurrido en Portugal proclama  el milagro. Y presagia lo que el Inmaculado Corazón de María ha preparado para el mundo.» (55)

NOTAS

(32) Discurso radiofónico del 31 de octubre de 1942.
(33) Cfr. Alonso, FER, p. 92.
(34) Extractos de la carta pastoral de los Obispos Portugueses, Pascua de 1938. Cardenal Cerejeira, Obras Pastorais, Vol. II, p. 141-142.
(35) Ploncard d’Assac, Salazar, p. 137-138. (36) Carta pastoral colectiva de Pascua de 1938, Obras Pastorais, Vol. II, p. 142.
(37) Ploncard d’Assac, op. cit., p. 142-143.
(38) Obras Pastorais, Vol. II, p. 144.
(39) Ibid., Vol. II, p. 142-143.
(40) Aquí citamos el testimonio del Cardenal Cerejeira, quien repitió en muchas ocasiones que había tenido en sus manos la carta de Lucía, que le había sido enviada por el Obispo da Silva: «Yo vi la carta en la cual siete meses antes de la guerra, -esta guerra "horrible, horrible", que cubriría la tierra y el mar con sangre-  fue anunciada como inminente, pero donde fue prometido que Portugal sería perdonada de estos horrores por la consagración que los Obispos de Portugal habían hecho al Inmaculado Corazón de María.» 30 de mayo de 1948, (Merv. XXs., p. 343) Cfr. en 1955, FDM, p. 10; en 1956, VND, p. 209; en 1967, D.C., 19 de marzo de 1967,, p. 552.
(41) Doc., p. 427.
(42) Doc., p. 437-439. Cfr. la primera versión de esta carta, 24 de octubre de 1940, cuyo texto es prácticamente idéntico sobre este punto, Doc. p. 433. (p.438)
(43) Nosotros seguimos el trabajo de Claude Martin, Franco soldat et chef d`État, p. 300 y ss., Ed. Quatre fils Aymon, 1959.
(44) Ibid., p. 307.
(45) Padre Herman Netter, SVD, Fatima Chronik,, p. 43-44. Gráfica de Leiria, 1970.
(46) Un artículo de un historiador portugués, Joao Vitoria, saca muy bien a la luz este punto: "Nossa Senhora de Fatima preservou Portugal da guerra 1939-1945". Fátima 50, nº 18, octubre de 1968, p. 10, ss.
(47 Alonso, FER, p. 100. En el capítulo XI nosotros citaremos de la carta que Sor Lucía escribió al Cardenal Cerejeira con esta intención, el 1º de diciembre de 1940. Doc., p. 435, 495.
(48) 13 de Mayo de 1946, De Marchi, p. 329.
(49) Sabiduría que debe ser recalcada frente a las calumnias de una hostilidad a priori, y de la ignorancia: «Es una dictadura asombrosa donde un Generalísimo victorioso, gran estratega, capaz de conquistar incluso Gibraltar o Tánger, rechaza lanzar a su país en  la aventura y resiste las solicitudes de sucesivos conquistadores, pese a estar acompañadas de maravillosas promesas -para terminar en una catástrofe, en contraste, con casi todos los otros.» Abad G. de Nantes, CRC 105, mayo de 1976, "La dictature catholique de Franco", p. 11.
(50) En un  capítulo  posterior, nosotros describiremos los mensajes del Cielo transmitidos a los Obispos españoles por Sor Lucía.
(51) Carta pastoral colectiva para el 13 de Mayo de 1942, Jubileo de las apariciones. Merv. XXs., p. 337. El Cardenal Cerejeira afirmó a menudo este milagro de paz; ibid., p. 342. Cfr. VND, p. 209.
(52) Discursos, Vol. IV, p. 95 y 98. Ploncard d’Assac, p. 206-207.
(53) Cfr. Castelbranco, p. 173-174. (54) Ibid., p. 174.
(55) Cardenal Cerejeira, prefacio a Jacinta, (1942), Obras Pastorais, Vol. II, p. 333. Cfr. también su homilía del 13 de Mayo de 1942, Merv. XXs., p. 339

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