Panorama Católico

Ultimas Noticias sobre la Conversión de Rusia

Los lectores de esta revista electrónica conocen la permanente preocupación por el mensaje de Fátima, en particular por su parte tercera, dudosamente develada en su totalidad en 2000 e indudablemente malversada por la versión oficial de la Santa Sede, malversación en la que por desgracia ¡y por suerte! tuvo alguna responsabilidad nuestro actual pontífice, Benedicto XVI.

Los lectores de esta revista electrónica conocen la permanente preocupación por el mensaje de Fátima, en particular por su parte tercera, dudosamente develada en su totalidad en 2000 e indudablemente malversada por la versión oficial de la Santa Sede, malversación en la que por desgracia ¡y por suerte! tuvo alguna responsabilidad nuestro actual pontífice, Benedicto XVI.Le pedimos al lector escéptico un poco de paciencia, porque no vamos a repetir lo ya demasiadamente dicho, sino a señalar algunos hechos recientes que concursan con nuestra sospecha, que es la sospecha de muchos, más calificados que nosotros.

Por qué Rusia

Por qué la Santísima Virgen pidió la “conversión de Rusia”, o mejor dicho, profetizó dicha conversión sujetándola a un hecho aparentemente tan sencillo, en especial bajo los reinados de Pío XI y Pío XII, aunque mucho más arduo en la actualidad: a saber, la consagración a su Corazón Inmaculado de esta nación, con mención expresa, en un acto solemne encabezado por el Papa y acompañado por todos los obispos del mundo, algunos junto a él y otros desde sus diócesis.

Lo curioso es que ninguno de estos papas mencionados fue adverso a Fátima. Pío XI la reconoció, Pío XII tuvo gran devoción y vivió en carne propia las amenazas del segundo secreto (“el Papa tendrá mucho que sufrir”). A su vez, Juan Pablo II atribuyó a una gracia de Nuestra Señora de Fátima su supervivencia en el atentado sufrió en 1982 de mano de Mhegmet Alí Aghca. A Juan Pablo I la Hermana Lucía le profetizó que sería Papa, poco antes de su elección… 

El Papa Paulo VI le envió la Rosa de Oro, pero guardó prudente distancia. Juan XXIII, al leer el mensaje de la tercera parte del secreto determinó que no iba a ser él –el papa optimista- “profeta de calamidades”. 

Benedicto XVI, se dice, carga en su conciencia dos hechos que quiere reparar: uno de ellos es el haber avalado la interpretación amañada por el Card. Sodano, -con las bendiciones del Card. Bertone- entonces también su segundo, pero en Doctrina de la Fe, como ahora lo es en la Secretaría de Estado. El discreto trabajo de algunos expertos en el tema Fátima es indicio de que está tratando de reparar esta situación. Conjeturamos una indagación de esta índole: ¿se ha hecho la Consagración tal cual lo pedía la Virgen? ¿Es prudente hacerla?…

Y ¿por qué Rusia?

A todo esto no hemos respondido a la pregunta ¿Por qué Rusia? y no los EE.UU. o Francia o Europa occidental. ¿Qué extraña razón movió este pedido y esta profecía de conversión de Rusia y no de ninguna otra potencia mundial allá por 1917? Confesamos que hemos seguido con mucho interés y desconcierto el motivo hasta que, con la caída del régimen soviético, ingenuamente, como muchos otros, previmos la masiva conversión de los ortodoxos rusos, hartos de su jerarquía pro-marxista, galvanizados en la persecuciones tremendas de siete décadas.

Putin de pezca, torso desnudo y cruz al cuello

En la esperanza de que Roma abriera los brazos a ese pueblo heroico y sufrido, chocamos con la política ecumenista posconciliar y con el fiero sentimiento antirromano de los ortodoxos: en Balamand, Líbano, en 1993 se acordó “no hacer proselitismo católico” en Rusia. Es más, varios obispos ortodoxos que pidieron ser admitidos a la unión con Roma fueron “rechazados” por la Santa Sede. El Papa Juan Pablo II, a pesar de su “buena voluntad” nunca pudo visitar Rusia, impedido por la férrea oposición de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú.


Tras el muro de Berlín

Con la caída del muro Rusia se sumió en la ruina, su pueblo en la pobreza extrema mientras que unos pocos, los ex jerarcas comunistas y algunos oportunistas se enriquecían con los despojos del monumental Estado soviético. La avidez del lujo occidental, (que tan bien ha atestiguado Alexander Solyenitzin), las mafias, industriales, financieras y delictivas lograron poner al Estado ruso en situación de colapso político, económico y militar. Su población comenzó a disminuir notablemente por el hambre, el abandono social, el aborto… Y la prostitución a crecer a un ritmo alarmante. Desmembrarse políticamente, colapsar militarmente y por fin, ofrecer el bochornoso espectáculo de un país del Tercer Mundo profundo aquella que había sido la segunda potencia mundial pocos años atrás.

Es evidente que esa no es la “Rusia convertida” profetizada por Nuestra Señora en Fátima.

De Solyenitzin a Volkoff

Nos fue sacando de la perplejidad el heroico ortodoxo ruso Alexander Solyenitzin, cuando después de 13 años de exilio, volvió a esos despojos de nación a dar su testimonio. Pero sobre todo, quien más nos ha abierto los ojos ha sido ese franco-ruso, nacido y criado ortodoxo y muerto católico, el magnífico novelista Vladimir Volkoff.

Uno de sus últimos libros, El Enviado del Papa, ha dado la nota concordante para interpretar el pedido de Fátima, la que armoniza con los datos que hoy tenemos y que no poseíamos hace 30 años y mucho menos hace casi 90, cuando la misteriosa revelación.

Dice Volkoff por boca de su personaje central, quien representa al Metropolita de Leningrado, muerto durante una audiencia con Juan Pablo I, que Rusia es la única nación moderna que puede ser -a la vez que potencia militar y económica- cristiana. Con la suficiente independencia como para no ser avasallada por el globalismo transnacional masónico. Y para eso tiene una condición que ya no poseen otras naciones ex cristianas: un pueblo que asocia profundamente la idea de nación con la de religión. Lo contrario del cacareado laicismo occidental.

Los rusos no conciben la Fe de Cristo disociada de la Nación Rusa. Esto explica el éxito de la convocatoria de “padrecito Stalin” (antiguo seminarista) cuando debió encontrar una bandera común para defender su régimen de la amenaza alemana: nación y religión. De allí nace también la sociedad entre el Patriarcado de Moscú y la KGB, que tan sutilmente Volkoff explica en su otra novela, La Reconversión, como producto de la idiosincrasia rusa, más fácil de vislumbrar a través del arte que de la observación sociológica o del juicio teológico. En los jerarcas que cooperaron con el comunismo, en muchos de ellos quedaba la Fe. Y en todos los casos, se guardó como un tesoro la liturgia, los ritos, la devoción de los fieles y del bajo clero. Esto está hoy tan vivo como hace cien años.

La magistral jugada de Stalin, (tal vez la cobardía de muchos jerarcas ortodoxos y/o su particular mentalidad), dio pie a esta insólita asociación que ha fructificado tras la caída del comunismo con la creciente influencia política de la ortodoxia sobre los asuntos de estado rusos.

Putin y Alexis II

Putin ¿cristiano?

Recientemente, en una entrevista del Metropolita Nikodim, número dos de la Iglesia Rusa a Inside the Vatican, el prelado da casi como un hecho la restauración de las capellanías militares y de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Las instituciones rusas se van cristianizando bajo Putin, así como sus ejércitos rearmando y su economía fortaleciendo. El ex miembro de la estructura del espionaje soviético ha asistido hace pocos días a una ceremonia en recordación de los mártires de la revolución bolchevique. Junto al Patriarca Alexis II, veneró a las víctimas de las checas y encendió una vela en su honor. 

Bajo Gorvachov, dice Solyenitzin en reciente entrevista publicada por La Nación, se logró cierta libertad: bajo Yeltzin, la recristianización de los nombres profanados por el Comunismo (San Petersburgo …) Curiosamente, bajo Putin, (que exhibe un crucifijo colgado al cuello) ex funcionario de la KGB, popes en el ejército y doctrina cristiana en las escuelas… progresos aún por verse, pero avalados por un testigo calificado, el nuevo Arzobispo Católico de Moscú. Y por otro más notorio y glorioso: el propio Solyenitzin, que defiende a Putin como al hombre providencial, dándole su preciado apoyo del modo más notorio: recibiendo de sus manos el premio oficial del Estado que se negó a aceptar de las de Gorbachov y de Yeltsin.

Para no ir demasiado largo en este esbozo, digamos que en próximas entregas comentaremos porque la “conversión de Rusia”, puede ser el instrumento del “tiempo de paz” que promete la Virgen. Y cómo esa “conversión” habría de conllevar igualmente una “conversión de Roma”.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
08/09/2009 a las 1:13 pm

Conversion de Rusia
El articulo es excelente,y esta de acuerdo con lo que vengo leyendo en autores rusos y comentarios acerca de Rusia. No olvidemos el grupo de los ceslavofilo,en el cual estaba uno de mis escritores favoritos.Dostoiewski.
El mismo Antonio Machado dio una excelente conferencia sobre la cultura rusa y su raiz crisitana. Dice que se trata de un cristianismo lleno de pasion,activo,no de tipo medio panteista,como parecen proponernos algunos.
Lo que por ahora no tiene la ortodoxia rusa es ecumenismo,como se advirtio en algun magnifico articulo de Pan. Cat. Int. impresa en papel.
Ya se esta dando una buena relacion con la iglesia catolica,de parte de algunos sectores ortodoxos,sin bien con latibajos,como no podia menos de ser. hay un fortisimo mesianismo ruso,como se ve en Dostoiewski. Para este el pueblo ruso es pueblo elegido por ser el unico pueblo nino del mundo,y Europa puede entrar en un cono de sombra por siglos,debido a su abandono del cristianismo.
Y no olvidemos otro detalle. Rusia,a quien algunos modernosos desearian exterminar,necesita mucho del Vaticano en la cuestion diplomatica.Esta es una actividad importantisima de la Iglesia que tampoco debe olvidarse.



Anónimo
04/05/2010 a las 4:34 am

Hay una parte que dice ahi en
Hay una parte que dice ahi en fatima que dice
“Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, …”

Y luego dice: “y algún tiempo de paz se le dará al mundo”

Eso de algun tiempo de paz me parece que es ahora, pero me parece que tambien esta por estallar la siguiente guerra como se profetizo en La Salette(no estoy seguro pero hay una parte que dice algo de un tiempo de falsa paz)
Es que en un mundo donde el libertinaje el sensualismo y la apostasia estan de modo(por lo menos desde mi punto de vista) no puede haber “paz militar” actualmente hay una paz conveniente para la gran mayoria pero no para todos solo miren a los niños del africa o a las injusticias en Iraq



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