Panorama Católico

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En un sermón predicado el 14 de mayo en París, el Superior General de la FSSPX, Mons. Bernard Fellay hace una síntesis del estado de las relaciones con Roma. Publicamos una parte de dicho sermón atinente a este tema.

En un sermón predicado el 14 de mayo en París, el Superior General de la FSSPX, Mons. Bernard Fellay hace una síntesis del estado de las relaciones con Roma. Publicamos una parte de dicho sermón atinente a este tema.

En principio quisiéramos poner en evidencia la existencia de una cierta inquietud, como una actitud del alma que nos parece está favorecida por un contacto muy asiduo con Internet. Esta actitud induce a una curiosidad sobreexcitada, atenta a los ruidos, sensible a la emoción… y de este modo se permanece en un nivel muy superficial, concluyendo en ciertas consecuencias “irremediables” que … al día siguiente ya han cambiado. Hay ruidos aquí y allá, se corre tras ellos… lo cual nos recuerda los dichos de Nuestro Señor y de San Pablo: “Cristo está aquí. Cristo está allá, es el fin de los tiempos…” ¡No vayáis! Falsos rumores, falsas profecías, falsos anuncios. Nada verdadero. Nuestra vida cristiana no debe llegar a este nivel.

Desde hace un año, con el advenimiento de Benedicto XVI se ve un movimiento –quizás poco eficaz– una cierta línea favorable a la Tradición. Una inclinación de regreso al espíritu conservador. En este movimiento se aprecian un cierto número de temas que queremos tocar aquí. La cuestión de la antigua misa, la cuestión de los movimientos que están bajo la autoridad de la Comisión Ecclesia Dei, cuestiones entremezcladas que, por deseo de Roma, comienzan a distinguirse unas de otras. Observemos estas cuestiones:

-La Misa. Nosotros pedimos la libertad pura y simple, pedimos el derecho que existe y que no ha sido abrogado nunca de que este rito sacrosanto sea celebrado por los sacerdotes, pero que, desde la instauración de la Misa nueva fue objeto de una grandísima injusticia. Sobre esta cuestión de la Misa –por lo que sabemos- (de fuentes verificadas) se puede decir que Benedicto XVI ha tomado la decisión de hacer algo. Sin embargo dicha decisión ha sido bloqueada por la otra línea, o sea que no ocurrirá nada antes de que Benedicto haya encontrado apoyo en un cierto número de cardenales. Lo cual significa que aún no lo tiene.

Un miembro de la curia [romana] nos ha dicho: “Lo que está en preparación no depende de la Comisión para la Liturgia sino solamente del Papa”. La cuestión es saber cuándo y qué. ¿Libertad total? ¿Libertad condicional? No sabemos nada. El actual gobierno [de la Iglesia] se maneja con mucha discreción, secretamente y nosotros quedamos limitados a que las cosas ocurran para constatarlas. Pero la liberación de la Misa es probablemente lo que llegará primero. En el orden de las posibilidades lo que podría ocurrir en segundo lugar es:

-El levantamiento del decreto de excomunión.

No tenemos ninguna novedad desde el 15 de noviembre, fecha en la cual se nos ha solicitado escribir una carta pidiendo el levantamiento de las excomuniones. Parece, (sin certeza) que se está trabajando en ello en Roma. En cuanto a  todas estas cuestiones que nos tocan, sobre el eventual retorno a posiciones conservadoras se percibe una oposición fuerte de muchos cardenales y obispos. ¿Hasta dónde llegará el Papa? Lo seguro es que busca evitar rupturas, fracturas, quiebres… busca gobernar por consenso. Retrocede, demora cuando percibe una oposición demasiado fuerte, y los progresistas lo saben bien.

En lo que concierne a las intenciones de liberalizar a los “eclesiadeistas” [sacerdotes bajo la protección de la Comisión Ecclesia Dei] de corsé de los obispos, se sabe por la voz del Cardenal Ricard que el Papa ha hablado de eso. Pero en vista de las reacciones de los obispos de Francia y del propio Card. Ricard se puede pensar que esto no ocurrirá muy pronto.

Lo que nos concierne más directamente a nosotros está más lejos todavía, bastante más lejos. Sin embargo la cosa no está detenida, se desarrolla lentamente, sin ruido, sin gran alboroto, a pesar de las “primicias” de los diarios. Está en Uds., queridos fieles, no dejarse entusiasmar en un sentido o en el otro porque corren el riesgo de ilusionarse y finalmente desilusionarse. Por sobre todo, continuemos, transitando el camino que Dios y la Iglesia nos señalan, junto con Santa Juana de Arco. […]

Notas: Versión no oficial de una parte de la homilía pronunciada por Mons. Bernard Fellay en la Iglesia de Saint Nicholas de Chardonet, el 14 de mayo de 2006.

El texto fue tomado de un foro francés donde un feligrés asistente a la misa transcribió el texto grabado.

La expresiones entre corchetes son aclaraciones de nuestra traducción.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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