Panorama Católico

Ultimo Domingo de Octubre: Festividad de Cristo Rey

FIESTA DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY
I Clase – Ornamentos blancos 

“A Jesucristo, Rey de reyes, venid y adorémosle” (Invit.). Hoy es el día de proclamar su realeza, de decir entre suspiros: ¡Venga a nosotros tu reino!, de decir al Padre: “¡Padre, glorifica a tu Hijo!”
   “La revolución ha comenzado por proclamar los derechos del hombre, y no terminará sino al proclamar los derechos de Dios.” Así decía en el siglo XIX el conde de Maistre.
   “Jesucristo no es Rey por gracia nuestra, ni por voluntad nuestra, sino por derecho de nacimiento, por derecho de filiación divina, por derecho también de conquista y de rescate.”
   “Así que Cristo es Rey universal de este mundo por su propia esencia y naturaleza” (S. Cirilo de Alejandría, 2° Noct.), en virtud de aquella admirable unión que llaman hipostática, la cual le da pleno dominio no sólo sobre los hombres, sino hasta sobre los Ángeles y aun sobre todas las criaturas. (Pío XI., 2° Noct.).

FIESTA DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY
I Clase – Ornamentos blancos 

“A Jesucristo, Rey de reyes, venid y adorémosle” (Invit.). Hoy es el día de proclamar su realeza, de decir entre suspiros: ¡Venga a nosotros tu reino!, de decir al Padre: “¡Padre, glorifica a tu Hijo!”
   “La revolución ha comenzado por proclamar los derechos del hombre, y no terminará sino al proclamar los derechos de Dios.” Así decía en el siglo XIX el conde de Maistre.
   “Jesucristo no es Rey por gracia nuestra, ni por voluntad nuestra, sino por derecho de nacimiento, por derecho de filiación divina, por derecho también de conquista y de rescate.”
   “Así que Cristo es Rey universal de este mundo por su propia esencia y naturaleza” (S. Cirilo de Alejandría, 2° Noct.), en virtud de aquella admirable unión que llaman hipostática, la cual le da pleno dominio no sólo sobre los hombres, sino hasta sobre los Ángeles y aun sobre todas las criaturas. (Pío XI., 2° Noct.).

Y ¿que de extraño tiene sea Rey de los hombres el que fue Rey de los siglos? Pero Jesucristo no es Rey para exigir tributos o para armar un ejército con hierro y pelear visiblemente contra sus enemigos. Es Rey para gobernar los espíritus, para proveer eternamente al mundo, para llevar al reino de los cielos a los que creen, esperan y aman. El Hijo de Dios, igual al Padre, el Verbo por el cual todas las cosas fueron hechas, si quiso ser Rey de Israel, fue por pura dignación y no un encumbramiento; fue una señal de misericordia, no un aumento de poder (S. Agustín, 3° Noct.).
   Nadie tema que vaya a perder algo porque se someta al “suavísimo imperio” de Cristo (Or.). No teman las sociedades, porque Él es quien las funda y las sustenta. No teman los poderosos, porque “no quita los reinos mortales Quien da los celestiales”. No teman tampoco los individuos, porque servir a Cristo es reinar. Es un Amo tal que no esclaviza ni esquilma a sus servidores; un Pastor y un Señor que no engorda con la carne de su rebaño, ni se viste con sus lanas, ni se regala con su leche, antes se desvive por los suyos y se les entrega con todos sus haberes ya desde la tierra, hasta que sean capaces de poseerle y de gozarle mas cumplidamente allá en el cielo. Tiene derecho a todo mando y a todo honor; pero exige poco y hasta llega a decir que “su reino no es de este mundo” (Evang.). Por eso, que nada hay de mas irracional y mas incomprensible que el grito rabioso de esa chusma que todavía vocifera: “¡No queremos que Cristo reine sobre nosotros!” Piensan los insensatos que les va a privar de la libertad, cuando se la va a acrecentar y perfeccionar, proscribiendo tan solo el libertinaje, tan fatal para las almas como para los cuerpos, para las naciones como para los individuos, ya que “lo que hace míseros a los pueblos es el pecado”.
   Conviene, pues, que Él reine: oportet Illum regnare, porque su reinado “es eterno y universal, es un reinado de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz” (Pref.). Quiere ante todo reinar en las inteligencias, en las voluntades y en los corazones de los hombres. Es un reinado antes que todo espiritual; el aparato exterior lo tiene en poco y huye ahora del fausto externo, como huyó cuando los hombres quisieron tributarle los honores de rey, y por eso sigue humilde y “escondido en nuestros altares bajo las figuras de pan y de vino” (Himno de Vísperas).

   Esta fiesta viene hacia el final del año litúrgico. Es la coronación de toda la obra redentora de Cristo, corona de todos los santos en la patria celestial. Jesucristo es Rey y lo es ante todo en el altar. En el sacramento de la Eucaristía opera su obra de santificación en las almas, forma de continuo en la Iglesia su “Cuerpo Místico” que un día trasladará al Reino de Padre, para tomar parte en el magno concierto de alabanzas que sin cesar se tributa a la Trinidad Beatísima en el cielo.

Introito

    ANT. AD INTROITUM    Apoc. 5, 12; 1, 6.    Dignus est Agnus, qui occísus est, accípere virtútem, et divinitátem, et sapiéntiam, et fortitúdinem, et honórem. Ipsi glória et impérium in s?cula sæculórum. Ps. 71, 1. Deus, judícium tuum Regi da: et justítiam tuam Fílio Regis. V. Gloria Patri.

   Introito – Digno es el Cordero, que fue muerto, de recibir la virtud, y divinidad, y sabiduría y fortaleza, y honor. A Él gloria y poder por los siglos de los siglos. Ps. ¡Oh Dios Padre!da tu poder de juzgar al Rey Cristo; y tu cetro de justicia al Hijo del Rey (Cristo). V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

Oratio

   Omnípotens sempitérne Deus, qui in dilécto Fílio tuo, universórum Rege, ómnia instauráre voluísti: concéde propítius; ut cunctæ famíliæ géntium, peccáti vúlnere disgregátæ, ejus suavíssimo subdántur império: Qui tecum vivit et regnat in unitáte.
   R. Amen 

   Omnipotente y sempiterno Dios, que en tu amado Hijo, Rey universal,quisiste restaurarlo todo: concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio. Que vive y reina contigo.
   R. Amén.

  
Epístola
   Jesucristo, nos rescató con su sangre, nos sacó del poder de las tinieblas, nos reconcilió con su Padre celestial, fundó la Iglesia Católica de cuyo cuerpo es Él Cabeza, y nos conquistó el reino de los cielos. 

EPISTOLA
   Lectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Colossénses.
Col. 1, 12-20
    Fratres: Grátias ágimus Deo Patri, qui dígnos nos fecit in partem sortis sanctórum in lúmine: qui erípuit nos de potestáte tenebrárum, et tránstulit in regnum Fílii dilectiónis suæ, in quo habémus redemptiónem per sánguinem ejus, remissiónem peccatórum: qui est imágo Dei invisíbilis, primogénitus ómnis creaturæ: quóniam in ipso cóndita sunt univérsa in cælis et in terra, visibília et invisibília, sive Throni, sive Dominatiónes, sive Principátus, sive Potestátes: ómnia per ipsum, et in ipso creáta sunt: et ipse est ante omnes, et ómnia in ipso constant. Et ipse est caput córporis Ecclésiæ, qui est princípium, primogénitus ex mórtuis: ut sit in ómnibus ipse primátum tenens; quia in ipso complácuit omnem plenitúdinem inhabitáre; et eum reconciliáre ómnia in ipsum, pacíficans per sánguinem crucis ejus, sive quæ in terris, sive quæ in cælis sunt, in Christo Jesu, Dómino nostro. 

   Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Colosenses Hermanos: Gracias damos a Dios Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la suerte de los Santos, iluminándonos con la luz (del Evangelio); que nos ha arrebatado del poder de las tinieblas, trasladándonos al reino de su Hijo muy amado; por cuya sangre hemos sido nosotros rescatados y recibido la remisión de los pecados; el cual es imagen (perfecta) del Dios invisible, engendrado antes que toda criatura; pues por Él fueron criadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, sean Tronos, o Dominaciones, o Principados, o Potestades: todas las cosas fueron criadas por Él y en atención a Él. Y así tiene ser ante todas las cosas, y todas subsisten en Él. Y Él es la Cabeza del Cuerpo (místico) de la Iglesia y el principio de la resurrección, el primero que renació de entre los muertos, para que en todo tenga Él la primacía; pues plugo al Padre poner en Él la plenitud de todo ser y reconciliar por Él todas las cosas consigo, restableciendo la paz entre el cielo y la tierra, por medio de la sangre que derramó en la cruz, en Jesucristo, nuestro Señor.

  GRADUALE  Ps. 71, 8 et 11        Dominábitur a mari usque ad mare, et a flúmine usque ad términos orbis terrárum. V. Et adorábunt eum omnes reges terræ: omnes gentes sérvient ei. 
  Allelúja, allelúja. V. Dan. 7, 14. Potéstas ejus, potéstas ætérna, quæ non auferétur: et regnum ejus, quod non corrumpétur. Allelúja.

   Gradual – Dominará de uno a otro mar, y desde el río (Éufrates) hasta los confines del globo de la tierra. V. Y adorarle han todos los pueblos de la tierra; todas las gentes le servirán.

   Aleluya, aleluya. V. Su poder es poder eterno, que no le será arrebatado; y su reino un reino que no se deshará. Aleluya. 

Evangelio
   Jesucristo declara ante el tribunal de Pilatos que Él es Rey, pero Rey espiritual, no temporal y político de este mundo. En lo temporal y político Jesucristo y su Iglesia reconocen y respetan a los reyes y mandatarios de este mundo; pero exigen de ellos, en lo espiritual y divino, ese mismo respetuoso acatamiento.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
18, 33-37
   In illo témpore: Dixit Pilátus ad Jesum: Tu es Rex Judæórum? Respóndit Jesus: A temetípso hoc dicis, an álii dixérunt tibi de me? Respóndit Pilátus: Númquid ego Jud?us sum? Gens tua et pontífices tradidérunt te mihi: quid fecísti? Respóndit Jesus: Regnum meum non est de hoc mundo. Si ex hoc mundo esset regnum meum, minístri mei útique decertárent, ut non tráderer Jud?is: nunc autem regnum meum non est hinc. Dixit ítaque ei Pilátus: Ergo Rex es tu? Respóndit Jesus: Tu dicis quia Rex sum ego. Ego in hoc natus sum et ad hoc veni in mundum, ut testimónium perhíbeam veritáti: omnis qui est ex veritáte, audit vócem meam.
Credo.

UContinuación del Santo Evangelio según San Juan.
    En aquel tiempo: Dijo Pilatos a Jesús: ¿Eres Tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: ¿Dices esto tú por cuenta propia, o te lo han dicho otros de Mí? Replicó Pilatos: ¿Acaso soy yo judío? Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo(1); si de este mundo fuese mi reino, mis vasallos me defenderían para que no cayese en manos de los judíos; mi reino, pues, no es de aquí. Díjole, pues, Pilatos: ¿Luego Tú eres Rey? Respondió Jesús: Así es: Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la Verdad; todo el que es de la Verdad, escucha mi voz.   Credo

  ANT. AD OFFERTORIUM.  Ps. 2, 8.                      Póstula a me, et dabo tibi gentes hereditátem tuam, et possessiónem tuam términos terræ.

   Ofertorio –  Pídeme, y te daré a los gentiles por herencia, y posesión tuya hasta los confines de la tierra. 

Oración-Secreta

Secreta

   Hóstias tibi, Dómine, humánæ reconciliatiónis offérimus: præsta, qu?sumus; ut, quem sacrifíciis præséntibus immolámus, ipse cunctis géntibus unitátis et pacis dona concédat, Jesus Christus Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vívit et regnat in unitáte.

   Ofrecémoste, Señor, la Hostia con que la humanidad fue reconciliada con su Dios, para que Aquel a quien inmolamos en este presente Sacrificio, Él Mismo conceda a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Que contigo vive y reina.

  
   Prefacio de Cristo Rey
   La Iglesia fundamenta aquí concisamente las razones por las que Jesucristo es Rey del universo, y describe en frases lapidarias la naturaleza de su reino.

  Vere dignum et justum est,
æquum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens
ætérne Deus: Qui unigénitum Fílium tuum, Dóminum nostrum Jesum Christum, Sacerdótem ætérnum et universórum Regem, óleo exsultatiónis unxísti: ut, seípsum in ara crucis hóstiam immaculátam et
pacíficam ófferens, redemptiónis humánæ sacraménta perágeret: et suo subjéctis império ómnibus creatúris, ætérnum et universále regnum, imménsæ tuæ tráderet Majestáti. Regnum veritátis et vitæ: regnum sanctitátis et grátiæ: regnum justítiæ, amóris et pacis. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus cumque omni milítia cæléstis exércitus hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
 
   Sanctus, Sanctus, Sanctus…

  Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Que a  tu Unigénito Hijo y Señor nuestro Jesucristo, Sacerdote eterno y Rey del universo, le ungiste con óleo de júbilo, para que, ofreciéndose a Sí mismo en el ara de la Cruz, como Hostia inmaculada y pacífica, obrase el misterio de la redención humana; y sometidas a su imperio todas las creaturas, entregase a tu inmensa Majestad su Reino eterno y universal: Reino de verdad y de vida; Reino de santidad y de gracia; Reino de justicia, de amor y de paz. Y por tanto, con los Ángeles y los Arcángeles, los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.

ANT. AD COMMUNIONEM.   Ps. 28, 10 et 11.    Sedébit Dóminus Rex in ætérnum: Dóminus benedícet pópulo suo in pace.

   Comunión. – Se sentará el Señor Rey para siempre; el Señor bendecirá a su pueblo con la paz.

Oración-Postcomunión

Postcommunio

   Immortalitátis alimóniam consecúti, qu?sumus, Dómine: ut, qui sub Christi Regis vexíllis militáre gloriámur, cum ipso, in cælésti sede, júgiter regnáre possímus: Qui tecum.

   Habiendo conseguido el Alimento de inmortalidad, te pedimos, Señor, que cuantos nos gloriamos de militar bajo las banderas de Cristo Rey, podamos perpetuamente reinar en el trono celestial con Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

   


(1)  En efecto, el reino de Cristo no es terrenal, sino espiritual, y Él, un Rey sin ejércitos ni dominios nacionales, pero dueño de las voluntades y de los entendimientos. El reino de Cristo, por lo tanto no es comparable con el de todo rey o monarca, compatible con todo reino temporal. Lo esencial es que sean respetadas la verdad, la justicia y la santidad.

 

Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de Cristo Rey grabado en vivo: http://www.christusrex.org/www2/cantgreg/trid_d_n_i_c_universorum_regis.html

 

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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