Panorama Católico

Un cocodrilo tocando el piano…

Cierta historia de masones cuenta que un miembro de esta secta fingió convertirse al catolicismo y comenzó a denunciar las maldades de la Masonería, con gran éxito entre los católicos (de otros tiempos). Sus revelaciones fueron subiendo de tono, en detalles truculentos. Los católicos, cada vez más entusiasmados, difundían estas revelaciones del presunto ex–masón usándolas como argumentos en contra de la secta y olvidando de momento las razones doctrinales por las que se había condenado a la Masonería.

Se comenzó a difundir todo tipo historias sobre maldades, conspiraciones y finalmente, la revelación de la más oscura perversión: los masones se reunían con el demonio, quien bajo forma de cocodrilo tocaba el piano en medio de las orgías…

Cierta historia de masones cuenta que un miembro de esta secta fingió convertirse al catolicismo y comenzó a denunciar las maldades de la Masonería, con gran éxito entre los católicos (de otros tiempos). Sus revelaciones fueron subiendo de tono, en detalles truculentos. Los católicos, cada vez más entusiasmados, difundían estas revelaciones del presunto ex–masón usándolas como argumentos en contra de la secta y olvidando de momento las razones doctrinales por las que se había condenado a la Masonería.

Se comenzó a difundir todo tipo historias sobre maldades, conspiraciones y finalmente, la revelación de la más oscura perversión: los masones se reunían con el demonio, quien bajo forma de cocodrilo tocaba el piano en medio de las orgías…

Cierta historia de masones cuenta que un miembro de esta secta fingió convertirse al catolicismo y comenzó a denunciar las maldades de la Masonería, con gran éxito entre los católicos (de otros tiempos). Sus revelaciones fueron subiendo de tono, en detalles truculentos. Los católicos, cada vez más entusiasmados, difundían estas revelaciones del presunto ex–masón usándolas como argumentos en contra de la secta y olvidando de momento las razones doctrinales por las que se había condenado a la Masonería.

Se comenzó a difundir todo tipo historias sobre maldades, conspiraciones y finalmente, la revelación de la más oscura perversión: los masones se reunían con el demonio, quien bajo forma de cocodrilo tocaba el piano en medio de las orgías…

 El ex-masón, no tan ex, finalmente declaró que todo lo que había dicho era falso, y con ello quedaba demostrada, decía él, la incurable imbecilidad de los católicos y salvado el buen nombre de la organización filantrópica.

Moraleja: Si te dicen que un cocodrilo toca el piano en las reuniones masónicas, desconfía.

Nota: el cuentito anterior está inspirado en la historia de Leo Taxil, versión libre por razones de espacio y decencia.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *