Panorama Católico

Un diálogo que resultó verdadero: El coronel Moscardó y su hijo Luis

“…encomienda tu alma a Dios, da un viva a España y serás un héroe…”

En la defensa del Alcázar de Toledo – durante la gesta nacional de 1939- destaca el sacrificio del hijo del Coronel Moscardó, jefe militar de la fortaleza asediada, quien renunció a salvarlo para sostener su posición. Se ha puesto en duda la veracidad del hecho. El autor demuestra que ocurrió tal como lo conocíamos.

“…encomienda tu alma a Dios, da un viva a España y serás un héroe…”

En la defensa del Alcázar de Toledo – durante la gesta nacional de 1939- destaca el sacrificio del hijo del Coronel Moscardó, jefe militar de la fortaleza asediada, quien renunció a salvarlo para sostener su posición. Se ha puesto en duda la veracidad del hecho. El autor demuestra que ocurrió tal como lo conocíamos.

Por el P. Eduardo Montes

Uno de los sucesos más conocidos de toda la Guerra Civil española (1936-1939) fue el asedio y defensa del Alcázar de Toledo.

Lo que comenzó el 17 de julio de 1936 fue la sublevación de una parte del Ejército, no tanto contra su Gobierno como contra un proceso revolucionario del que formaba parte la ocupación del poder político, que se había iniciado tras el falseamiento de las elecciones de febrero del mismo año.

Y así el 21 de julio la guarnición de Toledo mandada por el Coronel don José Moscardó Ituarte se sumaba a la rebelión a la que, con fortuna desigual, se habían unido otras agrupaciones militares de diversos lugares del país.

La llegada de fuerzas militares y de milicias comunistas, socialistas y anarquistas procedentes de la cercana capital de España (Madrid se encuentra a 70 kilómetros de Toledo) determinó que los sublevados buscaran refugio en la fortaleza situada en la parte más alta de la ciudad: “el Alcázar”. Allí tendría lugar una resistencia verdaderamente épica que se prolongó hasta los últimos días de septiembre y en la que abundaron los episodios dignos de interés.

Por su especial siginifado histórico y emocional nos vamos a centrar exclusivamente en uno de estos sucesos: la conversación telefónica entre quien estaba al mando de la defensa del Alcázar, Coronel Moscardó, y su hijo Luis, hecho prisionero por las milicias que se disponían a asaltarlo. En dicha conversación el jefe de las milicias presionó a Moscardó para que se rindiera amenazándole con el fusilamiento de su hijo allí presente. Para dar más fuerza a la maniobra el jefe miliciano pasó el teléfono a Luis Moscardó quien mantuvo un breve diálogo con su padre. Las palabras finales del Coronel a su hijo fueron: “…encomienda tu alma a Dios, da un viva a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós hijo mio, un beso muy fuerte!” y, dirigiéndose al jefe de las milicias, fue terminante: “Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás”.

El Coronel Moscardó entre las ruinas del Alcázar

Con variantes accidentales este es el hecho cuya historicidad no sería negada hasta fines de los años 50 por diversos autores entre los que podemos citar a Luis Quintanilla, que lo hizo en “El Socialista” de Toulouse el 26 de septiembre de 1957 sirviéndose del seudónimo de Pedro Isasi, y a Herbert R. Soutworth en su obra “El mito de la cruzada de Franco”. A ellos se han ido agregando otros que han buscado apoyo para su tesis en las divergencias entre los relatos del hecho o en contradicciones que dicen hallar en los mismos.

¿Ante este conjunto de negaciones en qué nos basamos para afirmar la historicidad de la conversación tal como ha llegado a nosotros?

Ante todo, como en cualquier otro hecho histórico, en los testimonios de los que estaban en el Alcázar cuando la conversación tuvo lugar. Hagamos un breve resumen:

1) El Diario de uno de los defensores: Nos referimos al Teniente Enríquez de Salamanca que murió durante el asedio y cuya obra fue publicada póstumamente. Dicho Diario recoge lo substancial de la conversación en el apartado correspondiente al 23 de julio[1].

2) Los encargados de las Transmisiones del Alcázar. Así el jefe de las mismas, Teniente Barber, que escuchó la conversación desde la centralita y facilitó su texto para el libro “El asedio del Alcázar de Toledo”[2].

Y sobre todo el testimonio del soldado telefonista José Luis Fernández Cela que, junto con el Coronel Moscardó, fue el único que pudo oír la conversación en todas sus partes. El soldado en cuestión ha venido insistiendo vehementemente en la veracidad del hecho del que fue testigo privilegiado muchos años después de concluir su servicio militar, de palabra y por escrito[3].

3) Y, sobre todo, el testimonio del propio Coronel Moscardó en cuyo archivo personal se encuentran, entre otras cosas, un Cuaderno en el que va anotando las vicisitudes más destacadas de cada jornada y en el que al llegar el día 23 de julio de 1936 puede leerse un resumen de la conversación. En el mismo archivo, y de forma más desarrollada y expresiva, se contiene una carta del Coronel Moscardó a su esposa en la que narra la conversación y no creemos razonable que fuera a mentir a su mujer sobre un tema tan delicado en una carta privada que ha permanecido inédita durante 60 años.

 

Francisco Franco y el Coronel Moscardó

 

Es precisamente esta documentación la que provoca la siguiente declaración del escritor Philippe Nourry, colaborador de “Le Point” y autor del libro “Francisco Franco. La conquista del poder”, contenida en una carta firmada el 14 de junio de 1983 y guardada en el archivo Moscardó: «Je suis désolé, en effet, d’avoir commis cette erreur concernant la matérialité de la conversation téléphonique entre le Colonel Moscardo et son fils Luis. Je conçois qu’il doit être très pénible pour la famille du Colonel de constater qu’un doute continue de planer sur cet épisode glorieux et dramatique de la guerre civile, alors que l’extrait des carnets de Moscardo que vous venez de m’envoyer, apporte évidemment la preuve irréfutable de la véracité du fait».

No podemos concluir este resumen sin recordar que, como es sabido, el Alcázar no se rindió y la amenaza telefónica se cumplió: pocas semanas después de la conversación el joven Luis Moscardó fue fusilado en Toledo.

Esperamos que estas líneas sirvan de respuesta a quienes al negar la veracidad del hecho de la conversación objeto de nuestro estudio despojan a este episodio de la Guerra Civil española de uno de sus rasgos más heroicos. En toda guerra abundan por desgracia los crímenes más horribles y por eso mismo no deja de ser consolador comprobar, con los documentos probatorios ante nuestra vista, que, aun en medio de tantos horrores, puede prevalecer e imponerse el fondo de generosidad e idealismo que todo hombre puede conservar incluso rodeado de las más adversas circunstancias.


[1] Enriquez de Salamanca, Jesús (1905-1936), La vida en el Alcazar de Toledo, Valladolid, Librería Santaren Ediciones, 1937.

[2] A.Martínez Leal, El asedio del Alcazar de Toledo, Editorial Católica Toledana, 1936, pag. 44.

[3] Artículo de José Mª Bugella en la revista Gaceta Ilustrada, nº 524, pag. 56 del 25 de febrero de 1968. Artículo de la revista Historia y Vida, nº 2, pag.114 de mayo de 1968. Las declaraciones verbales las realizó en el programa televisivo Tribuna de la Historia.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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