Panorama Católico

Un Hombre de Dos Reinos (A Man for all Seasons)

Nominada para ocho premios de la Academia, ganadora
de seis, entre ellos a la Mejor Película, este film del austríaco Fred
Zinnemann sobre guión de Robert Bold sintetiza el conflicto que estalla
entre la el deber religioso y la autoridad cuando la autoridad vuelca
su peso contra quienes quieren permanecer fieles al deber religioso.
Santo Tomás Moro gana la palma del martirio por la fidelidad a su deber
para con Dios, acatando la autoridad, en tanto legítima y negándose a
obedecer, sin hacerle afrenta, en aquello que ilegítimamente se le
ordenaba.

Nominada para ocho premios de la Academia, ganadora
de seis, entre ellos a la Mejor Película, este film del austríaco Fred
Zinnemann sobre guión de Robert Bold sintetiza el conflicto que estalla
entre la el deber religioso y la autoridad cuando la autoridad vuelca
su peso contra quienes quieren permanecer fieles al deber religioso.
Santo Tomás Moro gana la palma del martirio por la fidelidad a su deber
para con Dios, acatando la autoridad, en tanto legítima y negándose a
obedecer, sin hacerle afrenta, en aquello que ilegítimamente se le
ordenaba.

Tomás Moro fue canciller del reino de
Inglaterra, sucesor del Arzobispo Wolsey y amigo personal de Herique
VIII. En otros tiempos, el monarca, aficionado a las letras sagradas,
había escrito un ensayo teológico que le valió el título pontificio de
"Defensor de la Fe". La pluma de Moro, un burgués acomodado,
intelectual brillante, abogado y juez, diplomático y literato,
respetado en toda Europa como la cabeza más brillante de Inglaterra en
su tiempo, contribuyó en mucho a la redacción del opúsculo que tan
grande honor consiguió para Enrique.

Estamos en
la época de la rebelión luterana, que todavía no se ha manifestado en
toda su extrema peligrosidad pero ya produce polémicas de las que Moro
es frecuentemente árbitro, calificado en letras humanas y divinas. Su
hija Meg es pretendida por Robert Rope, un fogoso partidario de Lutero,
a quien Moro recibe en su casa amistosamente, con quien discute sobre
el tema y a quien prohibe toda pretensión de ingresar en la familia a
menos que abjure de sus posiciones heréticas.

El
Card. Wolsey, (frecuentemente el cargo de Canciller era ocupado por un
eclesiástico dada la poca afición de la nobleza por las letras) ya
sobre los años finales de su poder enfrenta la "necesidad política" de
conseguir una nulidad matrimonial para el rey, que quiere casarse con
su favorita, Ana Bolena y repudiar a su legítima esposa, la reina
Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. No lo logra. El Papa
está firme: el matrimonio es válido. Wolsey pide a Moro que use de
triquiñuelas leguleyas y teológicas para convencer a Roma, lo amenaza
con la desgracia y lo tienta con el poder. Moro se niega con respuestas
brillantes. Nunca tan cierto que lo cortés no quita lo valiente.

Wolsey
cae en desgracia y el cargo queda oscilando entre Thomas Cromwell, un
burócrata carrerista inescrupuloso y Tomás Moro. Moro lo acepta como
una penitencia, para impedir la infuencia de su competidor, que
arrastraría al rey a cualquier cosa con tal de ganarse su favor. Pero
el rey ha defraudado las expectativas de su juventud volviéndose un
hombre veleidoso, arrogante y cruel. Amado todavía, sin embargo, por el
pueblo que lo llama good king Harry.

Cuando
el Parlamento aprueba las leyes que dan por válido el nuevo matrimonio
del rey, y aceptan su descendencia como legíma… cuando el rey se
proclama cabeza de la Iglesia, desconociendo la autoridad de Roma, Moro
renuncia al cargo y queda a merced del cambiante humor de Enrique. Se
niega a prestar aceptación bajo juramento sin dar la razón. Su silencio
es su única defensa. El rey lo quiere, le ofrece restituirle su
posición y compensarlo generosamente. Solo necesita su aval moral,
necesita que Moro justifique el adulterio, el cisma, la incautación de
los bienes de la Iglesia, la muerte de muchos sacerdotes que
permanecieron fieles. Moro mantiene el silencio.

Finalmente,
preso, despojado de sus bienes, con su familia en el exilio, Moro es
condenado por medio de un falso testigo, antiguo protegido de su casa,
Richard Rich, que hace la veces de Judas. Con la certeza de su muerte,
Moro, que ha escrito y meditado largamente sobre la Pasión de Cristo,
la obediencia a Dios y a los hombres, que ha sufrido la angustia de ver
a su familia en peligro, asechada, en la miseria, cuando una sola
palabra suya le devolvería a todos su bienestar material y su honra
humana, decide que es el momento de cambiar su testimonio silente por
la acusación de viva voz.

Jamás niega al rey
nada de lo que le es debido, pero lo acusa de tomar aquello que no le
pertenece, injuriando a la Iglesia y llevando a su nación a la ruina
espiritual. Después de su alegato se fija la hora de su muerte. Una
muerte feliz para él, horrorosa para Europa y trágica para Enrique, que
terminaría convertido en un obeso sifilítico, cruel y desalmado,
repudiando y asesinando a varias mujeres más y temido por el pueblo que
antes los amaba.

Se ha querido ver en este film el testimonio de la conciencia individual
frente a al despotismo del Estado totalitario. Es quizás por eso que
Hollywood le asignó seis Oscars, bien merecidos por cierto, en 1966.
Pero no es este el punto medular del drama. Moro plantea en su muy
particular modo de abogado y polemista una defensa de su vida que no
compromete su consciencia de católico fiel porque no desea romper con
el rey, sino tener la oportunidad de servirlo. Porque no se siente
llamado al martirio, que no busca, pero que Dios le ofrece con mayor
claridad día a día, a lo largo de su penosa estancia en la Torre de
Londres.

Allí, privado de libros y al final ya
sin instrumentos de escritura solo le queda meditar y repasar en su
memoria todos los fundamentos de su negativa de obedecer al rey, su
soberano legítimo, en estos puntos concretos en los que se descamina
porque otro Soberano que está por encima de su rey le pide una
obediencia absoluta a mandatos perfectos. "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres".
Lamentablemente el clero inglés defeccionó en masa y la Isla de los
Santos se convirtió en el Imperio Británico. ¿Qué hubiese pasado si
toda la Jerarquía, empezando por Wolsey en su tiempo, hubiese servido a
su reino sin mengua del servicio debido al Rey de los Cielos?

Paul
Scofield (Thomas More), Orson Welles (Card. Wolsey), Susannah York (Meg
More) hacen los papeles más lucidos en un elenco sólido, acorde con la
calidad del film. Menos satisfactorio Robert Shaw en el papel de
Enrique VIII. Bella música renacentista decora adecuadamente las
escenas, y al modo shakespeariano, ciertos toques de humor (p.e. unos
breves intercambios en latín entre el rey y Meg, hija de Moro) suman a
un film que se desarrolla en una fuerte tensión dramática algunos
momentos de descanso.

La gran riqueza de los
diálogos, que revela el origen teatral del guión, pero a la vez quita
cierta movilidad propia del "cine" se compensan con escenas de menor
entidad argumental pero adornadas de una magnífica fotografía. Los
escenarios naturales aportan enormemente en este sentido.

En
1988 Charlton Heston y Vanessa Redgrave realizaron una remake filmada
en escenarios televisivos de la obra original. Es una versión digna,
fiel al texto y de buen espíritu, pero no alcanza el brillo de la
versión de Zinnemann.

En tiempos en que se
cuestiona la "obediencia" -por buenas y por malas razones- este film
nos ayuda a entender, bajo esta óptica, el sentido y los límites de la
autoridad.

Calificación moral: Apta
para todo público, los niños podrán beneficiarse con información
histórica sin poder comprender la trama, desasiado intrincada.
Recomendada a partir de la adolescencia.

Dirección: Fred Zinnemann

Texto original y guión cinematográfico: Robert Bolt

Elenco:
Paul Scofield …. Sir Thomas More
Wendy Hiller …. Alice More
Leo McKern …. Thomas Cromwell
Robert Shaw …. Rey Enrique VIII
Orson Welles …. Card. Wolsey
Susannah York …. Margaret More
Nigel Davenport …. Duque de Norfolk
John Hurt …. Richard Rich
Corin Redgrave …. William Roper (el joven)
Colin Blakely…. Matthew
Cyril Luckham …. Arzobispo Cranmer

Duración: 120 min
País de origen: Reino Unido
Año de estreno: 1966.
Hablada en: English /Latin con subtitulos.
Nominaciones al Oscar: 8.
Premios obtenidos: 6, incluyendo, Mejor Director, Mejor Actor (Paul Scofield), Mejor (adaptación) Guión.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *