Panorama Católico

Un obispo llora

Mons.

Mons. Luca Brandolini, obispo de Sora-Aquino-Pontecorvo y miembro del Comité Litúrgico de la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) apenas contiene las lágrimas cuando le solicitan un comentario sobre la reintroducción de la Misa Tridentina: “Por favor, no me pregunten nada, no quiero hablar, estoy viviendo el día mas triste de mi vida como sacerdote, como obispo y como hombre”. (Diario La Reppublica, domingo 8 de julio de 2007).

Escribe el Editor y Responsable

No somos quiénes para juzgar los sentimientos de Mons. Brandolini. Es el heredero del anillo de Mons. Bugnini, papá, papa y pope de la reforma litúrgica que se conoce como Novus Ordo Missae, junto con el Card. Lercaro. Es cierto que Mons. Bugnini jugó un poco sucio, y al final terminó en el poco honroso cargo de Nuncio Apostólico ante Teherán después de haber tenido al Vaticano en su bolsillo durante los años de hierro de la creatividad litúrgica. (Dejemos de lado sus vínculos masónicos). Años de bulldozer litúrgico. Años de dinamita y guillotina. Por ese tiempo Mons. Martini -el ceremoniero in aeternum- era un joven grumete en la nave de la reforma. Nos imaginamos también sus lágrimas.

No somos quienes para juzgar las lágrimas de Mons. Brandolini, pero no podemos olvidar las de muchos cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes y fieles. Y, ¿por qué no decirlo? las lágrimas del propio Paulo VI, que impelido por alguna suerte de hybris dramática, parecía hacer lo contrario de lo que se proponía, víctima de alguna desmesura juvenil, atormentado por las erinnias de sus inclinaciones como doctor privado y su sentido del deber como Doctor Universal.

Han corrido muchas lágrimas. Ríos de lágrimas cuando “de facto” se excomulgó a la liturgia tradicional. Y luego a algunos de sus defensores.

Hoy solo podemos decir cum gaudio et spes que la reciedumbre moral del buen papa Benedicto ha devuelto a la liturgia su honra y su libertad, y con ella la de todos sus defensores. La liturgia que ordenó codificar aquel sacrosanto concilio de Trento y que puso en ejecución el santo papa dominico Pío V, que salvó a la Cristiandad de la ruina de tantas maneras.

Mons. Brandolini llora. Otros rabian. Otros callan para que la importancia del tema pase desapercibida. (Perros mudos para defender la Fe, loros barranqueros para el chacoteo mediático). De entre ellos, muchos traman. Sin embargo, las campanadas han sonado demasiado fuerte y claro. Quienes han sido perseguidos por años con las infamantes tachas de locos, revoltosos, desobedientes, cismáticos, retrógrados, oscurantistas hoy son reconocidos en las legítimas aspiraciones de preservar el enorme tesoro de la Fe de la Iglesia en el rito tridentino. Y este es un reconocimiento amplio y generoso a todos los que han defendido la liturgia romana y su lex credendi.

Tal vez no muchos católicos tengan en claro la importancia de lo que ha sucedido el 7 de julio. El Papa ha dado un golpe de timón cuando la nave de Pedro parecía ir decididamente contra los arrecifes del desastre. No está intacta la nave, por el contrario, hace agua. Pero se ha rectificado el rumbo y se ha llamado a todos, sacerdotes y fieles a achicar y remar hacia aguas de calma, donde repostar y reparar. El enredo de su arboladura doctrinal es mayúsculo. No podemos pedir ahora que se emprolijen todos los cabos, esto llevará su tiempo. Han ocurrido, sin embargo, dos hechos fundamentales. El timonel de esta nave cambió algunos grados el rumbo y además ha reiterado que es la única nave de Cristo, la única que lleva los tesoros de la salvación.

No hay palabras para expresar gratitud. Solo la promesa de renovar nuestros rosarios para que siga corrigiendo rumbos, y que no deje de ver en la Estrella Matutina la única guía segura de estos tiempos y el Auxilio de los Pecadores.

Ahora necesitamos la consagración de Rusia y la definición del dogma mariano de la mediación universal. Necesitamos más rosarios por el Sumo Pontífice.

Ver:

Motu Proprio Summorum Pontificum

Carta a los obispos del mundo sobre el Motu Proprio

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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