Panorama Católico

Un Soplo de Aire Fresco

La homilía pontificia de apertura del Sínodo de Obispos, así como las ponencias de algunos padres sinodales nos han acercado un soplo de aire fresco en la opresiva realidad eclesial de hoy, y una luz de esperanza.

Escribe Marcelo González

La homilía pontificia de apertura del Sínodo de Obispos, así como las ponencias de algunos padres sinodales nos han acercado un soplo de aire fresco en la opresiva realidad eclesial de hoy, y una luz de esperanza.

Escribe Marcelo González

La tolerancia, que considera a Dios algo privado y que lo excluye de la vida pública, de la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia, sino hipocresía.
Benedicto XVI

El domingo 2 de octubre el Santo Padre Benedicto XVI ha celebrado en la Basílica Vaticana la solemne Misa, para la apertura de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos, sobre el tema: “Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y misión de la Iglesia”.

En ella es Santo Padre explicó la lectura de un texto del profeta Isaías sobre las vides buenas y las agraces: “el vino y con él la vid se han convertido también en imagen del don del amor, en el que podemos lograr una cierta experiencia del sabor del Divino”, pasando luego a desarrollar tres reflexiones.

La primera: “Dios ha infundido en el hombre, creado a su imagen, la capacidad de amar y, por tanto, la capacidad de amarle a Él mismo, su Creador. Con el cántico de amor del profeta Isaías, Dios quiere hablar al corazón de su pueblo y también a cada uno de nosotros… Dios nos espera. Él quiere que le amemos: un llamamiento así, ¿no debería tocar nuestro corazón?… ¿Encontrará una respuesta? ¿O sucederá con nosotros como con la viña, de la que Dios dice en Isaías: «Esperó a que diese uvas, pero dio agraces»? Nuestra vida cristiana, con frecuencia, ¿no es quizá más vinagre que vino? ¿Autocompasión, conflicto, indiferencia?”.

Vides selectas y frutos agraces

Segunda reflexión: “En Isaías “Dios plantó vides selectas y sin embargo dieron agraces. ¿En qué consiste esta uva agraz? La uva buena que Dios esperaba, dice el profeta, estaba constituida por la justicia y la rectitud. La uva agraz es, en cambio, violencia, derramamiento de sangre y opresión, que hace gemir a la gente bajo el yugo de la injusticia. En el Evangelio, la imagen cambia: la vid produce uva buena, pero los viñadores arrendatarios se quedan con ella. No están dispuestos a devolverla al patrón. Apalean y asesinan a los mensajeros del dueño y luego matan al propio Hijo. Su motivación es simple: quieren hacerse ellos mismos propietarios; se adueñan de lo que no les pertenece”… “Este aspecto es destacado especialmente en la parábola de Jesús: los arrendatarios no quieren tener un patrón -y estos arrendatarios constituyen como un espejo también de nosotros-. Nosotros hombres, a quienes ha sido confiada la creación, por así decirlo, en gestión, nosotros la usurpamos.

¿Tolerancia o hipocresía?

Queremos ser los patrones, en primera persona, nosotros solos. Queremos poseer el mundo y nuestra misma vida de manera ilimitada. Dios nos estorba; o hacemos de Él una simple frase devota o se lo niega del todo, desterrándolo de la vida pública, hasta que de este modo deje de tener significado alguno. La tolerancia, que considera a Dios algo privado y que lo excluye de la vida pública, de la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia, sino hipocresía. Allí donde el hombre se convierte en el único dueño del mundo y en propietario de sí mismo no puede haber justicia. Allí sólo puede dominar la arbitrariedad del poder y de los intereses”.

La Iglesia de Occidente puede perder la luz

El tercer elemento destacado del Santo Padre, lo constituye el juicio del Señor a su viña y a nosotros, hoy. “La amenaza de juicio nos afecta también a nosotros, a la Iglesia en Europa, a la Iglesia de Occidente en general. Con este Evangelio el Señor grita también en nuestros oídos las palabras que dirigió a la Iglesia de Éfeso en el Apocalipsis: “Si no te arrepintieras, iré donde ti y cambiaré de su lugar tu candelabro” (2,5). También se nos puede quitar a nosotros la luz, y haremos bien en dejar resonar en nuestra alma esta advertencia con toda su seriedad, gritando al mismo tiempo al Señor: “¡Ayúdanos a convertirnos! ¡Danos a todos la gracias de una verdadera renovación! ¡No permitas que tu luz se extinga en medio de nosotros! ¡Refuerza Tú nuestra Fe, nuestra esperanza y nuestro amor, para que podamos ser portadores de buenos frutos!”.

Formidables palabras del Santo Padre a un sínodo de 256 obispos de todo el mundo. Confiamos en que el Espíritu Santo abrirá los corazones de los padres sinodales a estas y otras verdades.

Desde Rusia, tierra de promesas

Otras sorpresas nos han deparado los países del Este Europeo. En primer lugar citemos la intervención del Arzobispo de Moscú, Mons. Tadeusz Kondrusiewicz. Según ACI Prensa, el prelado señaló, durante su intervención en el Sínodo, que “la reforma litúrgica ha permitido una participación más conciente, activa y fecunda de los fieles en la Eucaristía. Sin embargo, con los aspectos positivos, ésta ha traído también algunos negativos. La insuficiente disciplina y conciencia litúrgica en la celebración de la Eucaristía influye negativamente incluso en las relaciones ecuménicas”, dijo el Prelado; porque “la violación de las normas litúrgicas ensombrece la fe y la doctrina de la Iglesia sobre la Eucaristía y lleva a la traición de la norma ‘Lex orandi – Lex credendi’ (“Creemos lo que oramos”)”.

“La Eucaristía -agregó- se encuentra en el corazón de la fe cristiana, que sufre sobre todo por la corrupción de la Eucaristía. El Papa Benedicto XVI hace un llamado a la devoción eucarística y a la expresión valiente y clara de la fe en la presencia real del Señor, sobre todo en su solemnidad y corrección”.

“Por tanto -agregó el Arzobispo ruso-, es necesario aceptar el hecho de que la Liturgia tiene un carácter ‘establecido desde lo alto y no libertario’, que por su esencia es ‘incorruptible'”.

“La alteración de la vida litúrgica exige que se apruebe un nuevo documento doctrinal que acentúe la observancia de las normas litúrgicas”; porque “Cristo no debe sufrir a causa de los abusos en la celebración de la Eucaristía, que siempre debe ser acogida y vivida por los fieles como ‘sacrum’, como renovación misteriosa del Sacrificio de Cristo, como Su energía salvífica que transforma al hombre y al mundo, como fortalecimiento de la fe y fuente de moralidad”.

Como los lectores de PCI y PC digital recordarán, hemos insistido reiteradamente en la gravedad del problema litúrgico y no pocas veces sobre el proyecto del Card. Ratzinger de la “reforma de la reforma”, una suerte de recuperación de los rasgos esenciales del Rito latino tradicional por parte del Novus Ordo Missae. Es verdad que no hemos considerado, desde estas mismas páginas, tal “emprolijamiento” como una solución definitiva de los problemas que presenta este rito “fabricado” tan a contrapelo de la tradición de la Iglesia. Pero es un paso importantísimo en el buen camino. Esperamos ahora que se anuncie un documento -quizás sea el mismo que reclama el Arzobispo de Moscú (por cierto, se trata del Arzobispo del rito latino)- en donde se incluya, además, una liberación para la celebración de las Santa Misa según el Rito Tridentino Latino, el único de carácter universal en la Iglesia de Occidente hasta 1969.

La intervención del chileno Medina Estévez

El Cardenal chileno Jorge Medina Estévez, Prefecto Emérito de la Congregación que actualmente preside el Cardenal Arinze, advirtió por su parte sobre la tendencia a convertir determinadas celebraciones litúrgicas -como matrimonios o misas de difuntos- en eventos mássocialesque propiamente litúrgicos.

“La liturgia exequial mira, ante todo, al sufragio por el alma del difunto y es un abuso transformar la homilía exequial en un elogio de la persona fallecida“, advirtió. Hasta aquí la noticia de agencia. Pero es impotantísimo destacar el énfasis puesto por el purpurado chileno en el carácter “propiciatorio” del Santo Sacrificio, hoy tan desdibujado en las celebraciones litúrgicas.

El Card. Scola: sí al celibato. No a la ordenación de hombres casados.

El Cardenal Angelo Scola, Patriarca de Venecia (Italia), y Relator General del Sínodo, señaló durante la extensa relación de apertura del Sínodo sobre la Eucaristía que los sacerdotes casados que proponen algunos ante la escasez de presbíteros no son una solución pertinente.

Al referirse al problema de la escasez de presbíteros, el Patriarca de Venecia señaló que “se debe afrontar con coraje en el panorama de la Eucaristía como don”; y señaló que “es una buena práctica pastoral alentar al máximo la participación a la Eucaristía en una de las comunidades de la diócesis, aún cuando esto requiera un cierto sacrificio”.

“Los sacrificios -agregó-, y hasta el heroísmo, cumplidos por no pocos cristianos perseguidos por vivir la Eucaristía, muestran que su ausencia nunca puede ser colmada por otras, aunque significativas, formas de culto. Deseamos por ello rendir homenaje a la extraordinaria experiencia eucarística del difunto Cardenal Van Thuan durante su encarcelamiento”.

El Cardenal destacó luego que para atender a la escasez de sacerdotes, algunos, guiados por el principio de que salus animarum suprema lex (la salvación de las almas es el bien supremo), proponen ordenar fieles casados, de comprobada fe y virtud, los llamados ‘viri probati‘”.

“Es superfluo -respondió el Purpurado- insistir aquí sobre los motivos teológicos profundos que han conducido a la Iglesia latina a unir la atribución del sacerdocio ministerial al carisma del celibato. Se impone, más bien, la pregunta: ¿Esta elección y esta práctica son pastoralmente válidas aún en casos extremos como los que aquí han sido mencionados?”

“Parece razonable responder en sentido positivo”, dijo el Cardenal Scola; pero luego explicó que el sacerdocio ordenado “no puede ser considerado un derecho“.

“Si es un don, el sacerdocio ordenado necesita ser incesantemente solicitado. Y se hace muy difícil establecer el número ideal de sacerdotes en la Iglesia, desde el momento que ella no es una ’empresa’ a la que se debe dotar de una determinada cuota de ‘personal directivo'”.

“Serán, por lo tanto, de gran utilidad las propuestas que se harán en esta Asamblea Sinodal para individualizar los criterios para una más adecuada distribución del clero en el mundo“.

Comunión en la boca, de rodillas y ayuno eucarístico. Sagrario, centro del culto.

Durante la Congregación General del martes por la tarde, dos obispos presentaron propuestas formales para recuperar la reverencia en la Eucaristía: Retornar a la comunión en la boca y promover la confesión y el ayuno eucarístico con más intensidad.

Mons. Jan Pawel Lenga, de Karaganda (Kazakistán), -prelado que sufrió la persecución soviética- recordó los días en que la Eucaristía debía celebrarse a escondidas y lamentó que “entre las innovaciones litúrgicas en el mundo occidental, hay dos que oscurecen en cierto modo el aspecto de centralidad y el carácter sagrado de la Eucaristía: La desaparición del sagrario del centro y la distribución de la comunión en la mano“.

La comunión en la mano, dijo el Mons. Lenga, “se está divulgando e incluso imponiendo por comodidad, como si fuera una especie de moda”. “Me gustaría hacer, por tanto, con humildad, las siguientes propuestas concretas: Que la Santa Sede establezca una norma universal motivada, según la cual el modo oficial de recibir la comunión sea en la boca y de rodillas; la comunión en la mano debería reservarse al clero”, agregó el Obispo.

Mons. Lenga señaló que “los obispos de los lugares donde se ha introducido la comunión en la mano, actúen con prudencia pastoral y reconduzcan gradualmente a los fieles al rito oficial de la comunión, válido para todas las Iglesias locales”.

Más sacerdotes para confesar

Por su parte, Mons. Lorenzo Voltolini, Obispo Auxiliar De Portoviejo (Ecuador), señaló que “la abstinencia de la celebración de la Cuaresma debería ayudar a los fieles a sentir más hambre del alimento eucarístico y a los sacerdotes les daría la posibilidad de ponerse a disposición de los fieles que quieran recibir el sacramento de la Penitencia, estableciendo entre los dos sacramentos una relación de igualdad en dignidad y necesidad”.

“Muchos fieles -comentó el Prelado- no se confiesan, no sólo porque no creen en la eficacia de la Confesión o porque han perdido el sentido del pecado, sino simplemente porque los sacerdotes no tienen tiempo para confesar, o porque, solos en la parroquia, no pueden celebrar la Eucaristía y la Penitencia al mismo tiempo”.

Si bien es cierto que muchas otras propuestas se han escuchado e incluso entre las más tradicionales algunas novedades, no deja de ser esperanzador que los prelados de distintas partes del mundo manifiesten en una instancia tan alta aquello que los fieles de a pie vivimos a diario como una imperiosa necesidad.

Fuentes: Agencias ACI, Zenit, FIDES.
Homilía completa del Santo Padre en la Inauguración del Sinodo de Obispos.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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