Panorama Católico

Una decisión histórica

Monseñor Bernard FELLAY, Superior de la Fraternidad San Pío X anunció el 25/IV/09 su determinación de ofrecerle a la Santísima Virgen un ramillete de 12.000.000 rosarios para que por mediación de su omnipotente súplica, el Santo Padre se decida – en unión a los obispos del mundo – a consagrarle Rusia a su Inmaculado Corazón.

Creemos que esta resolución de Monseñor es y será por sus trascendentales consecuencias, el acontecimiento RELIGIOSO MAS IMPORTANTE de esta primera década del siglo, entendida por supuesto, en el marco de los sapientísimos designios de la divina Providencia.

Monseñor Bernard FELLAY, Superior de la Fraternidad San Pío X anunció el 25/IV/09 su determinación de ofrecerle a la Santísima Virgen un ramillete de 12.000.000 rosarios para que por mediación de su omnipotente súplica, el Santo Padre se decida – en unión a los obispos del mundo – a consagrarle Rusia a su Inmaculado Corazón.

Creemos que esta resolución de Monseñor es y será por sus trascendentales consecuencias, el acontecimiento RELIGIOSO MAS IMPORTANTE de esta primera década del siglo, entendida por supuesto, en el marco de los sapientísimos designios de la divina Providencia.

En esta cruzada, repetimos, se le pide a Ntra. Señora que le inspire al Pontífice la decisión de consagrarle Rusia, y si nos atenemos a lo anunciado en Fátima, no podemos dudar que algún Papa la hará efectivamente. Podríase pensar entonces, que Benedicto XVI en meses más o en meses menos la llevará a cabo. Pero al respecto y por las razones que a continuación señalamos, estimamos que los hechos no van a avalar esta conjetura.

Por lo pronto y en el intento de fundamentar lo dicho, nos parece digna de consideración la respuesta dada por el no muy conocido estigmatizado Antonio RUFFINI, quien ante la pregunta de si sería Juan Pablo II el que realizaría la consagración, respondió contundentemente: “No, no será él, NI TAMPOCO SU SUCESOR INMEDIATO, sino el siguiente”. (Ver notas: 1ra y 2da.)

Esta profecía privada, vuélvese bastante verosímil si en primer lugar la relacionamos con lo dramáticamente se anuncia en la Visión de Fátima: “…el Santo Padre atravesó una gran ciudad medio en ruinas con paso vacilante… rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; y llegando a la cima del monte fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de armas de fuego”.

No está demás, todo lo contrario, tener presente que la huída del Sumo Pontífice la anticipó llamativamente y casi en los mismos términos el Papa Sarto (San Pío X) en 1909: “lo que es seguro es que el Papa ABANDONARÁ ROMA, y que para salir del Vaticano, le será necesario PASAR SOBRE LOS CADÁVERES DE SUS SACERDOTES”. (Nota 3ª).

Desde ya que no nos complace decirlo, pero ¿cómo extrañarnos en este turbulento momento histórico, de que el Papa que habrá de ser asesinado en las afueras de una Roma devastada, sea justamente Benedicto XVI?

Podrá suponerse que quizás sea esto lo que le suceda, pero no sin haber hecho antes la ansiada consagración. Bueno: verdad es que los designios de Dios son inescrutables; verdad también que la Madre del Verbo encarnado es la Omnipotencia Suplicante, pero ello no es óbice para que humildemente intentemos avizorar el presunto curso de los sucesos. Como se sabe, la consagración tendrá que hacerse en unión con todos los obispos del mundo. Pero si ésta es una condición indispensable, henos aquí enfrentados con un insoslayable obstáculo. La Roma modernista, embarcada en el absurdo diálogo interreligioso, no quiere ni mencionar a Fátima, toda vez que la Santísima Virgen es un estorbo para la praxis ecuménica.

De modo pues que Benedicto XVI no va a tener – salvo insignificantes excepciones – el apoyo de las Conferencias Episcopales, en las que todo se decide, colegialidad mediante, por mayoría numérico-democrática de votos. Pero lo que este Papa, aunque lo quisiera, no podrá llevar a cabo, sí lo logrará el que lo suceda. Ello así, porque si no nos equivocamos, la conversión de Rusia implica necesariamente LA CONVERSIÓN DE LA ACTUAL ROMA MODERNISTA LA FE CATÓLICO-TRADICIONAL. (Ver nota 4ª). 

Y eso es lo que probabilísimamente va a ocurrir después del castigo al que se alude en el mariano mensaje del 13/VII/917: “…el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; VARIAS NACIONES SERÁN ANIQUILADAS”. Es de preveer entonces que el estadista -¿un Zar católico?- que regirá la Rusia convertida contará con el apoyo de un PAPA CATÓLICO, que por el hecho de serlo, estará en las antípodas de la mentalidad que caracterizó a los autores del concilio Vaticano II.

Notas:

Nota 1) Antonio Ruffini: nació en Roma el 8 de diciembre de 1907; recibió los estigmas el 12 de agosto de 1951, día en que se le presentó la Sma. Virgen que de sí misma dijo: “Soy Nuestra Señora del Perdón”. Falleció a los 92 años. De él escribió una biografía el Padre salesiano José TOMASELLI.

Nota 2) Cita de la revista “FATIMA CRUSADER” en su entrevista (año 2007) al Rdo. Padre Paul KRAMER.

Nota 3) Ver “Bendiciones y maldiciones; profecías de la revelación privada” de Jean VAQUIE , año 1987, edición Dominique Martín Morin.

Nota 4) Preparación anticipada de este magno acontecimiento, quizás resulten las conversaciones que el romano pontífice quiere llevar a cabo con la Fraternidad fundada por Monseñor Lefevbre. Pero, podrán algunos preguntar: ¿Qué se puede esperar de la doctrinal controversia entre la insignificante Fraternidad San Pío X y el poderoso Vaticano; o sea entre David y Goliat? Probablemente muchísimo más de lo que podemos imaginar, ya que si como San Pablo afirma “LA VERDAD ES UNA ESPADA DE DOS FILOS”, el error modernista, frente a la terrible arma que DAVID en este caso esgrime, no es más que un cortaplumas de mellado filo.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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