Panorama Católico

Una ex lectora enojada nos pregunta

Después de una carta de tono duro que publicamos en su momento durante esta semana, Catalina Miranda, lectora de PCI Digital desde México nos ha enviado un correo amable y ahora estas interesantes preguntas que creemos será de utilidad responder públicamente.

Escribe Agustín Moreno Wester

Después de una carta de tono duro que publicamos en su momento durante esta semana, Catalina Miranda, lectora de PCI Digital desde México nos ha enviado un correo amable y ahora estas interesantes preguntas que creemos será de utilidad responder públicamente.

Escribe Agustín Moreno Wester

No conozco nada del rito tradicional por lo cual quiero hacer algunas preguntas.

¿Si o si la misa debe ser dicha en latín? ¿Como seguir con el entendimiento y el corazón cuando no se que me están diciendo? ¿Cómo lograr recogimiento (lo hago cerrando los ojos y escuchando la misa toda, en cada momento, si no se que me están diciendo?

¿Si o si el sacerdote debe estar de espalda?

¿Que significado tiene este hecho? ¿Qué diferencia hay entre que el sacerdote este de espala o de frente?

¿Cómo se logra una mayor profundidad después del acto de comunión? Que disposiciones físicas plantea el rito para favorecer la interioridad?

Gracias.

Catalina Miranda

Muchas e interesantísimas preguntas, Catalina. Trataremos de esbozar respuestas al menos a las primeras, para continuar en el futuro con las otras.

¿Si o si la misa debe ser dicha en latín?

El latín es la lengua oficial de la Iglesia latina, a la cual pertenecemos. Y es la lengua oficial de su liturgia. Es novedoso el uso de lenguas vernáculas y además peligroso.

Novedoso porque nunca antes se había hecho, (*) a pesar de que hubo muchas presiones de sectores protestantizantes en diversos tiempos. Peligroso porque toca la pulida precisión de los textos litúrgicos sometiéndolos a muchísimas y variadísimas lenguas. Las occidentales tienen recursos necesarios como para expresar con precisión el sentido de las palabras latinas heredadas de los apóstoles y santos padres. Las asiáticas, africanas, indígenas… más que dudoso. Pero aún con las lenguas europeas hay problemas por la tendenciosidad con que se han manejado las traducciones. A casi 40 años de la aprobación del Novus Ordo en la Argentina, por ejemplo, no hay aún una traducción oficial aprobada por Roma y, si no me falla la memoria, se han rechazado ya tres versiones propuestas por las comisiones episcopales debido a las deformaciones o imprecisiones de los textos en lengua vernácula.

Esto ocurre en castellano, lengua tan afín al latín. Imagine una liturgia en zulú. El idioma no es esencial a la validez de la misa, pero sí connatural al rito. Y el idioma del rito latino es el latín. Por eso debería mantenerse, al menos en el Canon y en las partes fijas (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, etc.). Creemos que a esto apunta la “reforma de la reforma” del Papa Benedicto.

¿Como seguir con el entendimiento y el corazón cuando no se que me están diciendo?

Es muy importante el uso del misal, que suele además tener anexo un devocionario, santoral, puntos de doctrina, explicación de los sacramentos, partes cantadas en canto gregoriana, etc.

Uno de los más conocidos en castellano es el de Dom Gaspar Lefevbre (no confundir con el Arzobispo), aunque es traducción del francés. Hay varias versiones en castellano, en general de padres benedictinos. Allí Ud. verá en dos columnas el texto latino y la traducción al castellano (o a la lengua que corresponda en otros idiomas). Retomando el tema de las traducciones, ya estas, las de los misales, presentan algunos defectos, solo que cuando se reza se usa el texto latino y el de lengua vernácula como elemento auxiliar, solo para seguir el sentido general.

Recuerde que el que celebra es el sacerdote y el pueblo “dialoga” en algunas partes o se une a la oración del sacerdote silenciosamente. Si Ud. es una persona devota e instruida en la fe no tendrá dificultad alguna para entender lo que se está diciendo o realizando en la misa. Eñ misal explica, además los gestos y su significado cuando no son obvios. Indica las posiciones, y habitualmente, después del canto o lectura ritual de la epístola y del Evangelio del día, el sacerdote los lee a los fieles en castellano, antes de la homilía que, naturalmente, también se predica en castellano o la lengua vernácula que corresponda.

Lo mismo que si Ud. se confesara según el antiguo rito, su diálogo con el sacerdote sería en castellano, pero la absolución sacramental en latín.

Entiendo que la tercera pregunta queda respondida en esta segunda. Para no extender este apunte pero a la vez anticipar algo de lo que responderemos en el futuro, a los textos de la sagrada liturgia debe Ud. agregar la experiencia del silencio, la solemnidad de los gestos, los ornamentos, los actos de adoración. Todos estos serán claros indicios de lo que está ocurriendo y tocarán su corazón, inclusive cuando no tenga un misal o aunque no supiera leer.

Imagine que millones de católicos nunca supieron el latín y muchísmos fueron iletrados y de entre ellos surgió una pléyade de santos. La liturgia cobra una vida particular cuando es celebrada, (más allá del efecto sacramental) por la gestualidad. Y una vida particularísima cuando es cantada y solemne. Hay que hacer la experiencia, que puede ser ardua al comienzo, pero va ganando el corazón a poco de que éste se abra. disponiéndose a adorar el misterio de la cruz y la presencia real del Señor sacramentado.

Por hoy lo dejamos aquí.

(*) Conviene anotar aquí que han habido ritos propios de algunos lugares, como el mozárabe, por ejemplo, que han usado lenguas vernáculas. Sin embargo es tendencia general en todas las liturgias tradicionales usar una lengua "sacra". Así pues, la misa de San Juan Crisóstomo en lengua ucraniana no usa el mismo lenguaje que los ucranianos actuales. El lenguaje litúrgico tiende a quedar "fijado" mientras que la lengua hablada "evoluciona". De allí la importancia de fijar el lenguaje para preservar la exactitud del significado.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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