Panorama Católico

Una interesante visión alternativa del tema

Estimado Marcelo:

Pienso que no hay que sobrevalorar esta nota. En mi opinión,  creo que se trata meramente de satisfacer una "necesidad diplomática" con el fin de salir adelante, liberándose un poco de los  molestos reclamos que vienen de diversos ámbitos pero manteniendo la idea original. Debo decirle que esto es algo común en la "diplomacia Vaticana”.

En esta perspectiva, leo los distintos asuntos que la nota trata. En primer lugar, pienso que no se trata de que Mons. Williamson “deberá aceptar que el número de judíos muertos en los campos de concentración alemanes fue de 6.000.000 exactamente, ni uno más ni uno menos” para poder ejercer el ministerio episcopal en la Iglesia. Pienso, en cambio, que la nota intenta “librarse” de los “pedidos de clarificación de posiciones” y de las “acusaciones contra el levantamiento de excomunión a un Obispo que niega el Holocausto”… pero que en la práctica implicará que Williamson rechace abiertamente la opinión que expresó en aquella entrevista (de hecho, perdón ya ha pedido… aquí se habla de tomar distancia de esas declaraciones) y no porque la existencia del Holocausto sea dogma de fe sino, más bien, para evitar innecesarios escándalos dentro y fuera de la Iglesia y poder ejercer “libremente” el ministerio episcopal sin acusaciones que lo entorpezcan.

En cuanto a lo de que se hayan cambiado las condiciones pactadas con la FSSPX, estoy casi seguro que no es así (sería bueno que algún periodista se lo preguntara a Mons. Fellay). Porque si leemos la nota según el “lenguaje diplomático vaticano”, pienso que al hablar de “pleno reconocimiento del Vaticano II” está, por un lado, calmando a las “fieras” que se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de que la Fraternidad sea regularizada sin una aceptación minuciosa de cada punto del Vaticano II… pero, por otro lado, está salvando lo esencial en lo que el Papa obviamente no cedería: el reconocimiento del Vaticano II como un Concilio Ecuménico auténtico de la Iglesia Católica, dejando las puertas abiertas (una vez aceptado lo primero) a aquellas discusiones sobre los puntos conflictivos en los cuales la FSSPX tiene sus reservas. De lo contrario, esa frase de la nota (“pleno reconocimiento del Vaticano II”) estaría refiriéndose a algo que Ratzinger siempre criticó: el Vaticano II como “superdogma”. En este contexto, me parece iluminadora la siguiente frase del Card. Ratzinger:

Defender el Concilio Vaticano II como válido y vinculante en la Iglesia, es y va a seguir siendo una necesidad. Sin embargo, exis­te una actitud de miras estrechas que aísla el Vaticano II y que ha provocado la oposición. Muchas exposiciones dan la impresión de que, después del Vaticano II, todo haya cambiado y lo anterior ya no puede tener validez, o, en el mejor de los casos, sólo la tendrá a la luz del Vaticano II. El Concilio Vaticano Segundo no se trata como parte de la totalidad de la Tradición viva de la Iglesia, sino directamente como el fin de la Tradición y como un recomenzar enteramente de cero. La verdad es que el mismo Concilio no ha definido ningún dogma y ha querido de modo consciente expresarse en un rango más modesto, meramente como Concilio pastoral; sin embargo, mu­chos lo interpretan como si fuera casi el superdogma que quita importancia a todo lo demás”.

Por último, considero importante la parte final: orar por el Santo Padre más que nunca pero también confiar en él. Él sabe bien lo que quiere hacer, sabe bien lo que debe hacer, sabe bien toda la oposición con la que cuenta, es un hombre de una gran sabiduría, y también conoce muy bien la Curia Romana y todo lo bueno y todo lo malo que hay en ella. No será tan fácil frustrar sus intenciones. En otras ocasiones ya ha demostrado que, como afirmó Mons. Fellay, “las reacciones más o menos inadecuadas ante sus actos lo pueden hacer sufrir pero ciertamente no hacen que cambie de parecer”.

Espero, Marcelo, que mi visión de esto pueda ser un humilde aporte en la comprensión de situaciones tan difíciles,

Francesco
 
(Con motivo de nuestro comentario a la Carta de la Secretaría de Estado)

Estimado Marcelo:

Pienso que no hay que sobrevalorar esta nota. En mi opinión,  creo que se trata meramente de satisfacer una "necesidad diplomática" con el fin de salir adelante, liberándose un poco de los  molestos reclamos que vienen de diversos ámbitos pero manteniendo la idea original. Debo decirle que esto es algo común en la "diplomacia Vaticana”.

En esta perspectiva, leo los distintos asuntos que la nota trata. En primer lugar, pienso que no se trata de que Mons. Williamson “deberá aceptar que el número de judíos muertos en los campos de concentración alemanes fue de 6.000.000 exactamente, ni uno más ni uno menos” para poder ejercer el ministerio episcopal en la Iglesia. Pienso, en cambio, que la nota intenta “librarse” de los “pedidos de clarificación de posiciones” y de las “acusaciones contra el levantamiento de excomunión a un Obispo que niega el Holocausto”… pero que en la práctica implicará que Williamson rechace abiertamente la opinión que expresó en aquella entrevista (de hecho, perdón ya ha pedido… aquí se habla de tomar distancia de esas declaraciones) y no porque la existencia del Holocausto sea dogma de fe sino, más bien, para evitar innecesarios escándalos dentro y fuera de la Iglesia y poder ejercer “libremente” el ministerio episcopal sin acusaciones que lo entorpezcan.

En cuanto a lo de que se hayan cambiado las condiciones pactadas con la FSSPX, estoy casi seguro que no es así (sería bueno que algún periodista se lo preguntara a Mons. Fellay). Porque si leemos la nota según el “lenguaje diplomático vaticano”, pienso que al hablar de “pleno reconocimiento del Vaticano II” está, por un lado, calmando a las “fieras” que se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de que la Fraternidad sea regularizada sin una aceptación minuciosa de cada punto del Vaticano II… pero, por otro lado, está salvando lo esencial en lo que el Papa obviamente no cedería: el reconocimiento del Vaticano II como un Concilio Ecuménico auténtico de la Iglesia Católica, dejando las puertas abiertas (una vez aceptado lo primero) a aquellas discusiones sobre los puntos conflictivos en los cuales la FSSPX tiene sus reservas. De lo contrario, esa frase de la nota (“pleno reconocimiento del Vaticano II”) estaría refiriéndose a algo que Ratzinger siempre criticó: el Vaticano II como “superdogma”. En este contexto, me parece iluminadora la siguiente frase del Card. Ratzinger:

Defender el Concilio Vaticano II como válido y vinculante en la Iglesia, es y va a seguir siendo una necesidad. Sin embargo, exis­te una actitud de miras estrechas que aísla el Vaticano II y que ha provocado la oposición. Muchas exposiciones dan la impresión de que, después del Vaticano II, todo haya cambiado y lo anterior ya no puede tener validez, o, en el mejor de los casos, sólo la tendrá a la luz del Vaticano II. El Concilio Vaticano Segundo no se trata como parte de la totalidad de la Tradición viva de la Iglesia, sino directamente como el fin de la Tradición y como un recomenzar enteramente de cero. La verdad es que el mismo Concilio no ha definido ningún dogma y ha querido de modo consciente expresarse en un rango más modesto, meramente como Concilio pastoral; sin embargo, mu­chos lo interpretan como si fuera casi el superdogma que quita importancia a todo lo demás”.

Por último, considero importante la parte final: orar por el Santo Padre más que nunca pero también confiar en él. Él sabe bien lo que quiere hacer, sabe bien lo que debe hacer, sabe bien toda la oposición con la que cuenta, es un hombre de una gran sabiduría, y también conoce muy bien la Curia Romana y todo lo bueno y todo lo malo que hay en ella. No será tan fácil frustrar sus intenciones. En otras ocasiones ya ha demostrado que, como afirmó Mons. Fellay, “las reacciones más o menos inadecuadas ante sus actos lo pueden hacer sufrir pero ciertamente no hacen que cambie de parecer”.

Espero, Marcelo, que mi visión de esto pueda ser un humilde aporte en la comprensión de situaciones tan difíciles,

Francesco
 
(Con motivo de nuestro comentario a la Carta de la Secretaría de Estado)

 

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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