Panorama Católico

Una respuesta debida sobre León Bloy…

 Ante todo, los vínculos:

 

Artículo de Pedro Rizo

Carta del Dr. Seligmann Serantes sobre León Bloy

 

Lo que sigue, respuesta de P. Rizo a la carta del Dr. Seligmann

 

 Ante todo, los vínculos:

 

Artículo de Pedro Rizo

Carta del Dr. Seligmann Serantes sobre León Bloy

 

Lo que sigue, respuesta de P. Rizo a la carta del Dr. Seligmann

 

No me es posible contestar a todo lo que se diga de mis trabajos, excepto cuando es algo directo desde mi propia firma que acompaño con mi dirección electrónica Prizomd@hotmail.com y que PCI incluyó en su reproducción. No soy superman y no puedo responder todos los comentarios, apoyos y objeciones que recibo excepto con un breve acuse. Creo que como todo autor o analista tengo el derecho de equivocarme aunque, casualmente, mi cita de León Bloy en mi opinión sigue siendo válida. La referencia a León Bloy no me viene de su lectura pues, aunque sus títulos muestran, si, que era creyente, no así las influencias que de su biografía se pueden sembrar. No hemos de leer toda la obra de Antonio Gala y tomar por buena su opinión sobre las corridas de toros. El peligro de ciertos nombres no viene de su intención, ni de su vida personal… son innumerables los casos de personas “cristianísimas” que finalmente no creyeron lo que la Iglesia cree. Orígenes y Tertuliano, por citar los primeros casos, tienen textos admirables, reconfortantes y, sin embargo, no fueron buenos para la fe. León Bloy tuvo una juventud rebelde contra la Iglesia católica y siempre una vida muy herida por la pobreza, lo que le llevaba a una mistificación socializante de la fe y separada del concepto cristiano clásico. Esto explica un tipo de modernismo anunciado al final de su vida y la simpatía por los postulados de Maritain. Raissa, y el propio Maritain, solía decir de León Bloy que era un alma delicada y cristiano ejemplar. Quizás su problema estuvo en los compañeros que le deslumbraban. Escribí de Maritain contrastando que de sus amigos, como el propio Bloy, nadie se acuerda y de él, sin embargo, se ha escrito ya tanto, casi, como de San Agustín. Que cualquiera de nosotros sea muy piadoso y creyente no implica que nuestras obras no puedan contener desviaciones. No es normal que los católicos frecuentemos corros intelectuales proclives a lucubraciones pero poco alimentadores de la verdadera fe. En España ha sido muy usual, y más desde el CVII, la aparición de teólogos de café hoy tenemos hombres como Marciano Vidal o Juan José Tamayo, en similar estridencia del dogma a aquellos ambientes franceses. Por desgracia estos corros finalizan casi invariablemente en la involución de la vanidad de sus contertulios quienes suelen ser dirigidos, con la habilidad propia de la dialéctica, hacia visiones de neurastenia izquierdista. Para lo que cito de León Bloy saqué el aval específico al caso desde dos fuentes: mis recuerdos de estudiante y por la opinión recabada al profesor de Filosofía de uno de mis hijos. Y no veo que tenga que desdecirme. Naturalmente, cuando la idea del contexto no gusta siempre algo se podrá tomar por los pelos para debilitarla. En todo caso, quedo muy agradecido a mi crítico por los datos que me aporta en su comentario. Saludos afectuosos, Pedro Rizo

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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