Panorama Católico

Uso y Abuso de nuestra Santa Iglesia

Hace poco la prensa de Santiago ha dado a conocer que el presidente de la conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Goic, había recibido a los dirigentes de los partidos políticos de la Concertación, grupo que actualmente desgobierna al país país y se esfuerza por eliminar toda influencia cristiana de la sociedad.

Escribe desde Chile Juan Carlos Ossandón Valdés

Hace poco la prensa de Santiago ha dado a conocer que el presidente de la conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Goic, había recibido a los dirigentes de los partidos políticos de la Concertación, grupo que actualmente desgobierna al país país y se esfuerza por eliminar toda influencia cristiana de la sociedad.

Escribe desde Chile Juan Carlos Ossandón Valdés

Durante el siglo XX, los católicos que militaban en política eran acusados de usar a la Iglesia en provecho propio. Los acusados de tal anomalía se defendían sosteniendo que no había tal. Ellos lo único que pretendían eran gobernar en consonancia con el Evangelio que la Iglesia predicaba y defenderla de los ataques de sus enemigos. Sea lo que sea de esta incomprensión de su labor política, nunca sospechamos que los enemigos de ella la usaran en provecho propio mientras legislan para anular su influencia social. Tal despropósito ha tenido un ejemplo de una claridad meridiana en nuestro vecino país.

Hace poco la prensa de Santiago ha dado a conocer que el presidente de la conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Goic, había recibido a los dirigentes de los partidos políticos de la Concertación, grupo que actualmente desgobierna al país y se esfuerza por eliminar toda influencia cristiana de la sociedad. La ley que les falta por aprobar es la de los matrimonios homosexuales; pero ya está a punto. Formada por la izquierda renovada y el partido Demócrata cristiano, que, a pesar de su nombre, ha contribuído con sus votos a la completa descristianización de la legislación.

Para comprender la razón de la reunión y de lo que van a publicar, hay que saber que la dicha “Concertación” ha sido pillada con las “manos en la masa”. Lo peor ha sido que no se trata de corrupción a nivel de mandos medios o simples funcionarios, sino, como lo reconocieron algunos de sus líderes, era una táctica perfectamente pensada y llevada a la práctica con decisión.

Según esta versión, que parece ser la verdadera por los montos involucrados y su extensión a todo el país, los líderes de la Concertación aseguraron que la Alianza, el grupo opositor, recibía más dinero que ellos para mentener a sus partidos y hacer sus campañas. Aunque es muy discutible tal afirmación, lo cierto es que se convencieron de ello y decidieron tomar dinero del Estado con tal fin. Poco a poco, en los últimos años, habían aparecido “irregularidades”; la Cámara de Diputados formaba una comisión para investigar y la mayoría de la Concertación impedía que ésta llegara a resultado alguno. Todos comprendíamos lo que pasaba, pero no había nada que hacer al no haber pruebas irrefutables.

Mas últimamente ya no se pudo ocultar más la evidencia y la justicia está investigando a varios políticos por las irregularidades descubiertas. La voz común ha sido la de condena de tanto robo del dinero de todos los chilenos en beneficio de un grupo político. Se ha llegado a firmar que sus triunfos electorales adolecen de vicio y su “pureza democrática” ha quedado en entredicho.

Es obvio que los presidentes de estos partidos han sentido la necesidad de buscar un certificado de blancura en la institución que podría dárselos: la Iglesia Católica. ¿Se prestaría nuestra jerarquía a tal despropóstito? Por supuesto que sí, lo que nos llena de vergüenza.

Mons. Alejandro Goic ha asegurado al país que la clase política dirigente es “mayoritariamente sana”. ¿Vale algo dicha afirmación? Sostengo que nada, por lo que decía mi abuelo: Jamás hay que aceptar al recomendado por un cura; porque quien no tiene quién lo recomiende, siempre halla a un sacerdote de buen corazón que le haga el favor. Pero como el pueblo no entiende de estas cosas, creo que puede que algún valor le den a tan nula recomendación.

Lo peor del caso es el aprovechamiento político descarado de dicho grupo. Camilo Escalona, presidente del partido socialista, el del tirano Allende que intentó esclavizar al pueblo chileno mediante el hambre y el terror de estado, según la fórmula que Lenín implantó mediante el partido comunista en Rusia, ha declarado, con la típica “lengua de madera” del partido comunista ruso, que “los partidos de la Concertación tenemos una convicción y mirada de país que coincide con la de la Iglesia Católica”.

¿Cómo reaccionó ante tamaña afirmación el presidente de la Conferencia Episcopal? Con un gracioso silencio. El que calla, otorga, dicen el refrán.

Veamos. Esta Concertación es liberal en lo político y en lo económico, aunque tiende un poco hacia el socialismo en este último campo, ambos pensamientos debidamente condenados por el Magisterio por su completa oposición a la visión del hombre y de la sociedad que Jesús le enseñó a la Iglesia. No es del caso detallar las diferencias entre estos modos de pensar, nos basta con pedir que se relean las encíclicas y discursos potificios que, durante más de siglo y medio, nos han estado advirtiendo que no nos contaminemos con tan “pestíferas doctrinas”. Por ejemplo, la idea de que cada hombre goza de “libertad de conciencia”, como si la verdad no existiera, ha sido condenada en algo así como un centenar de documentos de diversa índole. Si a Ud. le sorprende esta condenación,sería bueno que también releyera las Sagradas Escrituras para que empezara a pensar católicamente.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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